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El 2018 será electoralmente “movido” en países de Latinoamerica

El 2018 será electoralmente “movido” en países de Latinoamerica

(Caracas 02 de enero de 2018) El año 2017 en Latinoamerica se cerró, electoralmente hablando, con dos procesos electorales de gran importancia: el de Chile, con una transición ordenada y sin contratiempos del oficialismo a la oposición, donde obtuvo la victoria, el empresario, Sebastián Piñera; y el de Honduras, donde un manto de duda está cubriendo los resultados que arrojara como ganador al candidato a la reelección, Juan Orlando Hernández, esto por una serie de acontecimientos durante el proceso electoral, por lo que los opositores reclaman nuevos comicios. Ante todo esto, organizaciones como la OEA, han sugerido la repetición de las elecciones en el país.

El año electoral en el 2018 que recién empieza, prevé seis elecciones presidenciales en Latinoamerica, entre ellas las de dos gigantes de la región –Brasil y México– y las de dos vecinos –Colombia y Venezuela– cuyas relaciones se han resquebrajado bastante en los últimos años.

Brasil

Brasil celebrará en octubre de este año las elecciones más importantes e imprevisibles desde 1989 y el fin de la dictadura. Aquellos comicios presidenciales llevaron por sorpresa a la segunda vuelta al entonces metalúrgico izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, que vuelve a ser protagonista en la lucha por dirigir el país, ahora en manos de Michel Temer tras el traumático impeachment que forzó la salida del cargo de Dilma Rousseff en 2015. No obstante, no está claro si Lula da Silva, dos veces presidente del Gobierno al frente del Partido de los Trabajadores (PT), podrá concurrir en 2018 como candidato, ya que pende sobre él una sentencia condenatoria que ha recurrido por un supuesto caso de corrupción. Tampoco está claro si, de no poder presentarse, tendría fuerza para concitar apoyos en torno al nombre que lo sustituya al frente de la lista del PT.

Aunque todavía faltan muchos meses para las elecciones que se celebrarán en octubre, los sondeos más recientes sitúan a Lula como el gran favorito

México 

México afrontará el 1 de julio una elección presidencial inmerso en un contexto desgarrador para el país. Si hace seis años el presidente Enrique Peña Nieto alumbraba un sexenio esperanzador con una serie de reformas logradas con el consenso de la mayoría de las fuerzas políticas, la segunda mitad del mandato ha empañado la imagen del país. Los casos de corrupción golpean continuamente al círculo más próximo de Peña Nieto y cuando no, azotan al gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI). Además, la violencia ha teñido de sangre a México como no lo había hecho nunca antes.

El líder en todas las encuestas sigue siendo el dos veces candidato Andrés Manuel López Obrador, factótum de Morena, un partido que creó a su imagen y semejanza cuando abandonó el PRD al inicio de este sexenio. Esta será la última vez —según ha insistido— que López Obrador intente lograr la presidencia que perdió en 2006 por medio punto ante Felipe Calderón. El líder de Morena sigue transmitiendo una imagen negativa para un amplio espectro del electorado, que lo considera una amenaza para el país, lo que le impide terminar de despuntar en los sondeos.

Colombia

El país vecino afronta en mayo de 2018 unas elecciones presidenciales de las que dependerá en buena medida la consolidación del proceso de paz con las FARC culminado en noviembre de 2016 por el Gobierno de Juan Manuel Santos. El mandatario deja el cargo después de dos legislaturas que supusieron el fin del conflicto armado con la guerrilla más antigua de América y le valieron el Premio Nobel de la Paz, pero levantaron una dura oposición de buena parte de la sociedad, alentada por su antecesor, el ex presidente Álvaro Uribe.

Los excombatientes tendrán a partir de este año representación parlamentaria garantizada —una de las cláusulas de los acuerdos— y su máximo líder, Rodrigo Londoño, Timochenko, aspira a medirse con los candidatos de los partidos tradicionales. Con este horizonte, en medio de un clima de elevada polarización social, el país andino se juega su transición después de más de medio siglo en guerra. Esa transformación repercutirá en la economía, en la arquitectura institucional, en la lucha contra el narcotráfico, en la inseguridad que aún pervive en las zonas rurales y en los principales aspectos de la convivencia.

En el espectro más conservador para presidir el país destacan tres figuras: Germán Vargas Lleras, Iván Duque y Marta Lucía Ramírez.

Venezuela

Venezuela acaba de terminar uno de los peores años de su historia reciente, sumergida en una profunda crisis económica. El Gobierno de Nicolás Maduro echó por tierra los últimos resortes que permitían la existencia de un contrapoder en la vida pública del país. Desmanteló el Parlamento elegido democráticamente en diciembre de 2015, de mayoría opositora, y convocó la votación de una Asamblea Nacional Constituyente, una cámara sin representantes críticos con el chavismo que se ha convertido en un brazo ejecutor del Ejecutivo. La oposición rechazó participar en esos comicios, celebrados en julio, concurrió a las elecciones regionales —en las que denunció fraude— y se dividió ante las municipales del pasado otoño. Hubo cuatro meses de protestas callejeras ininterrumpidas que dejaron más de 120 muertos. La tendencia hiperinflacionista, la incompetente gestión de la política monetaria, la represión, la corrupción y el hundimiento de la petrolera estatal, Pdvsa, coronan este dramático panorama.

El país debería celebrar presidenciales este año, aunque aún no hay fecha oficial. Maduro ya manifestó su intención de optar a la reelección. No obstante, ha amenazado con hacerlo en unas condiciones que allanarían el camino a su perpetuación en el poder, a la eliminación de la oposición y a la consolidación del autoritarismo. El sucesor de Hugo Chávez pretende castigar a las formaciones mayoritarias de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) por boicotear la elección de alcaldes. El mandatario aprovechó esta circunstancia para intimidar a los partidos de sus principales adversarios (Voluntad Popular, de Leopoldo López; Primero Justicia, de Henrique Capriles; y Acción Democrática, de Henri Ramos Allup) y advertirlos de que no podrán presentar candidatos. Días después, la Asamblea Constituyente dio el primer paso para la prohibición de esas formaciones, que de momento se traduce en obstáculos administrativos.

Por otra parte existe la posibilidad de que algún candidato ajeno a la política se postule para unas eventuales primarias dentro de la oposición, que buscaría un candidato unitario. Ante esta opción se rumora la posible participación del empresario Lorenzo Mendoza, presidente de empresas Polar, que contaría con gran aceptación popular, según algunos sondeos realizados en los últimos meses.

Con información de El País

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