Artículo escrito en exclusiva para PuntodeCorte.com

Por: Javier Vivas Santana

@jvivassantana

Este 23 de febrero con el anuncio de Juan Guaidó y las fuerzas antimaduristas de que llegará la ayuda humanitaria a Venezuela, el madurismo deberá tomar una sabia decisión, so pena de tener que dejar sólo en mandos militares la posibilidad de ingreso o rechazo de las toneladas de alimentos, medicinas y artículos de higiene personal por los cuales esperan miles y miles de venezolanos.

En efecto, si el madurismo como se ha adelantado en decir que aquí no entrará ninguna ayuda humanitaria y decide persistir en tan nefasta orden sobre la Fuerza Armada, pues ésta deberá escoger entre confiscarle las respectivas donaciones a los venezolanos que de manera individual y colectiva vengan con tan plausibles pertenencias, o en su defecto, generar un terrible enfrentamiento por semejante medida, que incluso pudieran materializarse en represión ciudadana, incluyendo el uso de armas de fuego para impedir que todos esos donativos internacionales puedan ingresar a Venezuela.

Y nos preguntamos ¿Qué harán efectivos de la Fuerza Armada al ver que una madre con sus hijos en brazos o tomados de las manos quieran entrar a Venezuela con sus respectivas ayudas humanitarias? ¿Se las van a quitar? ¿Y si esa venezolana, por citar una entre miles de situaciones similares, decide que no entregará nada? ¿Qué harán los efectivos militares? ¿Acaso negarán el ingreso a su país de los venezolanos que reciban esas donaciones? ¿Será capaz el madurismo de ordenar que repriman a esa población? ¿Cumplirá la Fuerza Armada una medida de esa naturaleza, a pesar de que el hambre, las necesidades y las enfermedades tienen azotado al pueblo en su mayoría?

Ha sido de tal impacto en el país y el mundo entero el ingreso de la ayuda humanitaria, que la frontera venezolana será noticia internacional este 23 de febrero, no sólo porque se realizará un concierto con importantes personalidades del canto de nuestro país y diversos países, sino que el madurismo al verse perdido, de manera desesperada ha llegado al paroxismo de afirmar que esa ayuda humanitaria está “envenenada” y es “cancerígena”, mientras hipócritamente mueren niños y adultos por contaminación del agua que les han generado ciclos diarreicos, y hemos visto casos, como el de Elizabeth Salazar quien afectada de cáncer de seno, tuvo que emigrar del país porque en Venezuela ningún centro asistencial público podía asistirla con tratamiento de quimioterapia.

Para colmo, el madurismo intenta desvirtuar y minimizar la ayuda humanitaria diciendo que mientras les tendrían congelados miles de millones de dólares en el exterior, esas donaciones representan una miseria, una “limosna”, porque apenas llegarían a unos 20 millones de dólares. O sea, que eso de ser cierto, sería un reconocimiento implícito del madurismo en aceptar que los ingresos mensuales que pagan a unos 6 millones de venezolanos – entre salarios y pensiones – apenas sobrepasan esa cifra al mes, porque el salario mínimo en el país apenas supera los 5 dólares al mes. Vaya manera de justificar su propia torpeza, diciendo y aceptando que sólo otorga limosnas a los venezolanos.

El 23 de febrero comienza el ciclo de no retorno del madurismo porque quedará en evidencia que ya no tiene control sobre la Fuerza Armada, porque esas tropas, esos guardias nacionales y oficiales que seguramente estarán destacados en los espacios de frontera no van a confiscar esa ayuda humanitaria para su pueblo, porque ellos son parte de ese sufrido pueblo, y menos levantarán las armas y las balas para asesinar a niños, mujeres y hombres por mantener a un tirano en el poder.

Este 23 de febrero nuestros militares decidirán que la fidelidad al pueblo es la fidelidad a la patria. El madurismo no podrá evitar lo inevitable. La entrada de la ayuda humanitaria será apenas el comienzo de volver a ver las sonrisas y las esperanzas conjugadas en millones de venezolanos.

El madurismo se derrumba, y la ayuda humanitaria para Venezuela, para ellos irónicamente sí representa su peor veneno, y no porque esté envenenada como tal, sino porque se convierte en la máxima prueba de que han perdido el control sobre el país sin respaldo del pueblo y la Fuerza Armada. 23 de febrero comienza a ingresar oficialmente la ayuda humanitaria en Venezuela.

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