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A propósito de ser ciego: MUD fue derrotada, Maduro también fue derrotado y “constituyente” quedó deslegitimada

A propósito de ser ciego:  MUD fue derrotada, Maduro también fue derrotado y “constituyente” quedó deslegitimada

Por: Javier Antonio Vivas Santana.

Los resultados de las elecciones regionales hay que resumirlos con una oposición que fue derrotada por la maquinaria del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), pero ese partido no puede obviar que Maduro también fue derrotado,  al no lograr mantener la votación que obtuvo en las elecciones presidenciales de 2013, y lo que es peor, la “constituyente” quedó deslegitimada, razón por la cual, fue rechazada por el pueblo, al no alcanzar ni siquiera los seis millones de votos, de acuerdo con los boletines otorgados por el propio órgano electoral, (que revisé minuciosamente desde su portal web, para evitar confusiones con las cifras oficiales), es decir, una pérdida de dos millones de votos, entre los sufragios que supuestamente logró el día de su “elección” el 30-7-2017.

Titulé un artículo,  “El madurismo perderá entre 13 y 21 gobernaciones”,  que fue publicado en un portal (ver: https://www.aporrea.org/ideologia/a252880.html), el día 28-9-2017.  Lo que no tengo la culpa es que mis detractores no lo lean, además que como no soy dirigente de la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), tampoco soy culpable de que aquellos no tomen como referencia lo que decimos sobre nuestros análisis políticos.

En tal sentido, sobre las 21 gobernaciones dijimos en ese artículo lo siguiente: “(…) tal resultado sólo será posible, si la oposición emerge como un solo grupo electoral, y para ello, incluso el chavismo antimadurista decide votar por los candidatos de la MUD, sin obviar que el nivel de participación debe superar el 70% en todos los estados”. Es decir, si tales cifras de participación no se cumplían era evidente que ganar semejante cantidad de gobernaciones resultaba imposible.

Sobre el particular, cuando el madurismo perdió las elecciones parlamentarias en 2015, la participación en tales comicios fue del 74,1%, mientras que en esta oportunidad, según el CNE, los electores que fueron a votar estuvieron en un 61%, es decir, una abstención general del 39%, (que pronostiqué con exactitud desde mi cuenta en Twitter: @jvivassantana –tuit fijado-)¹  la cual no fue homogénea en todos los estados, porque hubo algunas entidades federales que superaron el 40%.

Ante ello, en el escrito de lo que esperábamos sobre los resultados de las elecciones regionales ante la división opositora en cuanto al sector radical que llamaba a la abstención  (señalada en el mismo artículo) también escribí: (…) “bastaría que existiera una influencia del 10% sobre el voto opositor, para que en aquellos estados en donde se esperan cerrados resultados como Delta-Amacuro, Cojedes, Guárico, Amazonas, Portuguesa, Falcón, Monagas, y hasta Carabobo (en este los candidatos del PSUV-MUD, uno es peor que el otro), las enormes presiones que hace el madurismo sobre los empleados públicos, pensionados y beneficiarios de las misiones, pudieran terminar favoreciendo a los candidatos oficialistas”.  O sea, alerté que en los estados mencionados, de llegar a existir una abstención que superara el 10% en relación con los resultados de las parlamentarias, era evidente que el madurismo tenía la ventaja en esos estados, como efectivamente ocurrió. Que eso no lo quieran ver quienes se hacen llamar “analistas” o políticos, la verdad, lo lamentamos mucho. Fueron advertidos.

Más adelante, en ese artículo hice referencia que el PSUV perdería de manera inminente los estados Táchira, Nueva Esparta, Anzoátegui y Bolívar. No sólo fue que aseguré en que los dos primeros estados (uno mi espacio natal y el otro donde resido) nada tenía que buscar el oficialismo, sino que además mencioné que serían barridos, como en efecto ocurrió, especialmente en la región andina. Sobre Anzoátegui, expliqué que Istúriz era el peor candidato que podía haber lanzado el PSUV, y en las líneas eso quedó plasmado. Por su parte, en Bolívar, el primer boletín del CNE señalaba a Andrés Velásquez como potencial gobernador de esa jurisdicción, y sería cuestión de horas para dilucidar los resultados finales. Y en cuanto a Miranda, fui claro que ante el llamado de abstención opositora, sería la clase media de ese estado quien definiría el ganador. En otras palabras, hubo máxima sindéresis y aproximación ante las gobernaciones que perdió el PSUV,

Sobre las otras gobernaciones, como Lara, Barinas, Zulia, Mérida y Trujillo, también deje expresado quienes ganarían y las razones por las cuales podría imponerse uno u otro candidato. ¿Podrán desmentir que no lo explicamos y fueron precisos nuestros análisis? Sobre Aragua y Vargas, las palabras son evidentes ante lo que allí se señaló, y si vamos a hablar de Yaracuy y Apure, aseguré que el PSUV ganaría fácilmente esas gobernaciones, como fueron los resultados.

En consecuencia, esta elección nos deja tres lecturas:
  • Una oposición desgastada en sus mensajes y liderazgos, que de no ser renovada de manera inmediata, y en especial deslastrarse de Maria Corina Machado, alías “La mantuana”, como la peor enemiga que tienen en sus filas, porque de no haber sido por ella, y sus permanentes llamados a la abstención, incluso decir públicamente que no votaría en las regionales, influyó directamente para que aproximadamente un 10% de la oposición radical no fuera a votar. Eso determinó para que el madurismo ganara entre 6 y 8 gobernaciones donde los resultados fueron muy estrechos, como por ejemplo, Miranda, Carabobo y Vargas, es decir, la importante zona centro norte del país.
  • Si Nicolás Maduro piensa que este fue un triunfo suyo, está muy equivocado. Y no vengan a decirme los agoreros que estos comicios no eran “presidenciales”. No olvidemos que el actual presidente de la República, ganó en 2013 con 7.587.532 votos, y si ahora tiene aproximadamente 1,5 millones de votos menos, máxime cuando la población electoral se ha incrementado en más de un millón de electores entre el año en que fue electo y 2017, es un dato estadístico muy grave, el cual demuestra el deterioro del “liderazgo presidencial”. Es más, si Maduro piensa que los votos de esta elección se los puede “endosar” ante unas eventuales elecciones presidenciales, nuevamente está equivocado, en especial, porque habría que ver, hasta qué punto miles y miles de electores que fueron presionados en estas elecciones regionales para votar a favor de los candidatos del PSUV, también lo harían nuevamente en su favor, ante una posible “reelección”. Honestamente, considero que Maduro quedó muy debilitado como “líder” del PSUV, sin contar el enorme rechazo que tiene sobre la población.

De hecho, si usted totaliza los resultados publicados hasta el momento de redactar estas líneas en la página electrónica del CNE, el madurismo ha obtenido un total de 5.765.681 votos contra 5.107.724 de quienes votaron en contra de su gobierno, razón por la cual, los resultados que suministró el presidente en términos porcentuales,  no coinciden con los datos oficiales del ente rector en materia electoral.

  • Y en relación con nuestro mayor acierto en el artículo sobre los pronósticos electorales también escribí: “Lo que si resulta evidente es que cuando sean totalizados los votos de todas las regiones el madurismo será nuevamente derrotado, independientemente del número de gobernaciones que obtenga cada bando. Esa será una realidad que también pondrá en jaque a la “constituyente” madurista, porque no habrá forma de justificar los supuestos “ocho millones de votos” que habrían totalizado el 30 de julio. Creo que sería pleonástico, explicar lo que está a la vista de todos, pero que también señalé en su momento, cuando desde otro análisis, también publicado en el mismo portal, aseguré que el PSUV no tenía más de seis millones de votos posibles, aunque movilizara toda su maquinaria (ver: https://www.aporrea.org/ideologia/a250057.html). Es obvio que los resultados de las regionales comprueban lo que afirmé y detallé con máxima precisión.

En síntesis, es cierto que la MUD fue derrotada ampliamente por la maquinaria del PSUV, sin menospreciar que el gobierno se valió de un brutal ventajismo en todos los órdenes políticos, jurídicos,  económicos y mediáticos, llegando incluso a manipular el voto de muchos venezolanos con el hambre y las necesidades que éstos están pasando. Pero eso no siempre será así, menos en una eventual elección presidencial, en donde ya pronostico, que si Maduro es el candidato, el PSUV será derrotado de manera catastrófica; verbigracia, Maduro sería la peor selección que pudieran hacer los llamados “revolucionarios”. Y sobre la “constituyente”, aunque los laboratorios del PSUV, empezando por Jorge Rodríguez, intenten explicar cualquier subterfugio o hecho sin argumentos convincentes, salvo para su claque, ese grupo no sólo ha quedado deslegitimado y sin autoridad moral ante el pueblo, sino que ha resultado evidente que jamás lograron “ocho millones de votos”.

La MUD fue derrotada, pero también Maduro fue ampliamente derrotado, y la “constituyente” en estas regionales se comprueba que es fraudulenta desde su origen. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

***

¹ https://twitter.com/jvivassantana/status/917782229266378752

 

 

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