Caracas, 27 de diciembre de 2018. La crisis política, económica y social que vive Venezuela, ha generado que quienes decidan defender los derechos humanos de los ciudadanos, estén a la tentativa de las agresiones por parte del Gobierno Nacional, denunció el abogado constitucionalista José Vicente Haro, al asegurar que cualquier venezolano puede ser “secuestrado y torturado” por los diferentes cuerpos de seguridad del Estado.

“Ser secuestrado y torturado por cuerpos de seguridad del Estado le puede pasar a cualquier venezolano, sea defensor de derechos humanos o no (…) cualquiera está expuesto y hay gente menos pública que ha sido objeto de agresiones gravísimas, mucho más que las que yo he sufrido. El concejal (Fernando) Albán no vivió para contarlo. Yo estoy narrando mi historia a través de medios de comunicación, tengo abogados y la posibilidad de ir a instancias internacionales a denunciar, pero el ciudadano de a pie no, está desprotegido porque en Venezuela no hay respeto hacia la integridad física de una persona, a la vida”, sostuvo.

En su testimonio para la ONG Acceso a la Justicia, el profesional del derecho afirmó que fue secuestrado por tres días el pasado mes de octubre por Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), adscrita a la Policía Nacional Bolivariana (PNB). Durante su desaparición forzosa vivió las torturas más desagradables de su vida.

“El 3 de octubre cerca de las 7:45 de la noche, desplazándome en Caracas desde Santa Fe para llegar a la zona de Los Naranjos de Las Mercedes fui interceptado, primero por una alcabala del Faes donde se me hizo una primera identificación. Luego sigo mi curso a través de una calle que tiene nombre de Carretera de Baruta, adyacente a los campos de golf y fui abordado en mi carro por otro vehículo, una camioneta con luces altas, cuyas características no me permitieron identificar. Sentí que el carro se iría contra el mío de frente, giré a la derecha y logro ver por el retrovisor otro carro y en fracciones de segundo me doy cuenta que estoy atrapado. Vi a una persona uniformada con chaleco, arma larga, subiendo por el capó de mi carro, otro rompe el vidrio, otro abrió la puerta y me colocaron un suéter negro que yo cargaba en la cabeza. Me dan un cachazo y después recibí tres golpes muy fuertes en la cabeza con la culata del arma. Sentí que me desmayaba, aunque traté de no perder el control”, denunció.

El también profesor universitario, detalló que luego de que los sujetos se identificaran al decirle que pertenecían al Faes, “me preguntaban por qué yo estaba ensañado con (Néstor) Reverol, por qué yo atacaba tanto al ministro de Interior y Justicia, y a diferentes funcionarios que yo había denunciado, Gustavo González López entonces director del Sebin, entre otros”.

“El maltrato físico iba y venía, acompañados de interrogatorios sobre algún tema en particular. Luego había lapsos de silencio, percibía que comían, se encerraban en una oficina. En algún momento pregunto si hay alguien allí, una voz joven no policial me contesta, le pido agua y en una oportunidad me pasó un pedacito de pollo del tamaño de un puño de una mano, me dijo no diga nada. Esa misma persona, en la mañana porque hablaban de desayuno, me coloca en la mano algo de masa, él me susurra que era un pedacito de arepa que echaron a la basura. Nunca llegué a dormir”, acotó.

El abogado, aseguró que cada segundo que pasaba, las torturas eran más fuertes. La violencia utilizada por los efectivos policiales es piedad.

“Luego la última oleada de agresiones. Ellos me desnudan, me llevan como a una habitación porque oí la puerta, me lanzan de espalda al piso y acostado caigo en cuenta que una de las torturas que yo tanto había denunciado era la que iban a cometer contra mí. Una de las torturas más usadas en el Sebin, era coaccionar físicamente a la persona, si son hombres, tirarlos de espaldas, abrirle las piernas e introducirle un palo por el ano, una violación en términos concretos. Empiezan a pasarme un palo por la espalda y cuando pensé que venía lo peor, lo que sentí fue un mazazo en la costilla, del lado del pulmón izquierdo en la espalda, durísimo, que todavía hoy en día me duele, no hubo fractura pero quedé lesionado”.

Este caso fue denunciado por el mismo José Vicente Haro, ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) y afirmó que en Venezuela – su propio país – no hay justicia para quienes piensan diferente al Gobierno Nacional.

El abogado ratificó que a pesar de estos hechos, mantendrá “la convicción de seguir luchando como defensor de derechos humanos en Venezuela, seguir con los casos de presos políticos que llevo, tomando las precauciones debidas”.

Con información de Noticiero Digital.

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