Caracas, 25 de junio de 2019.

Por: Leandro Rodríguez Linárez*

@leandrotango

En 2002 derrocó a Chávez, en 2014 y 2017 el pueblo continúo poniendo sangre, sudor y lágrimas en su terca lucha para democratizar la patria, en estos tres intentos lo político ha fallado, esos multitudinarios esfuerzos de venezolanos, que incluso perdieron vidas, ahora quedaron en vano, en cuanto el castrismo venezolano continúa en el poder, anclado casi exclusivamente en lo militar.

Una vez oficializado en enero de este año, por la comunidad internacional determinante e influyente, el desconocimiento de Maduro y todo su régimen, surge Guaidó como una nueva esperanza propulsora de los cambios que no solo clama el pueblo venezolano sino el mundo entero, testigo de excepción de cómo el otrora país con mayor porcentaje de inmigración e inversiones pasó a ser una fábrica de emigrantes empobrecidos/desesperados, que a su vez, por la dramática diáspora, afecta las economías de la región y otras afectaciones provenientes de los sombríos pasos del régimen.

Debemos ser honestos, los venezolanos están cansados y decepcionados de su dirigencia política, tanto que, a pesar de ser la inflación más elevada del mundo, de ser la nación con el deterioro de calidad de vida más acelerado del planeta, a pesar de todos los actos de corrupción malversación y demás que a diario nos liman las retinas, no se vislumbra un estallido social en cuanto el pueblo se pregunta “¿Para qué? ¡Para que lo políticos vengan y echen al caño otra vez tanto sufrimiento, que va!”

Además, sí en algo se ha esmerado el castrismo venezolano es en reprimir y amedrentar, en prácticamente prohibir toda marcha, manifestación o protesta, ello aunado a la falta de entusiasmo popular (por culpa de una dirigencia sin resultados palpables) gran parte de la ciudadanía en lugar de “estallar” decide emigrar. Una vez finalizado el reciente año escolar se espera otra oleada de venezolanos huyendo del país, según especialistas la cifra de compatriotas fuera del suelo patrio este año estaría bordeando los 6 millones… y sumando.

Así, quedan los políticos solos, por así decirlo. Mientras la oposición y sus aliados prometen, amenazan y cacarean, el castrismo venezolano actúa, concreta, tanto es así que la subestimada Rusia (incluso por quien les escribe) mandó a Cuba sendos portaviones con una presunta ruta a aguas venezolanas. También el régimen echa sus “perros de guerra” a la calle, son incontables los organismos de seguridad que actúan a sus anchas violando todo debido proceso, toda ley, con tal evitar la disidencia coja vuelo.

Somos un país despoblado, ni el gobierno ni la oposición dan ascendencia al pueblo, el pueblo se encuentra huérfano, a la deriva, exasperado, por tal motivo decide abandonar la que bien conducida pudiera ser la Atlántida de Platón. Los políticos han destrozado a Venezuela, contrario a lo que dijo Tony Blair, el venezolano si ha luchado, ha expuesto su pecho, a entregado su vida, pero lamentablemente los escudos de cartones no son protección ante balas desalmadas, antihistóricas, antivenezolanas y la casta política va contracorriente al pueblo.

Es mucho lo que la sociedad política le toca hacer, lo único claro es que el pueblo de Venezuela no puede solo contra quienes usan las armas y riquezas de la nación para volver esclavizar a una nación que le dio la libertad a todo un continente, continente que tampoco termina de concretar el apoyo al rescate de la libertad de quienes una vez se la dieron. Desgraciadamente estamos en horas que a los políticos les tocó luchar solos para volver recuperar la confianza y entusiasmo del pueblo, de consumar estrategias reales con sus aliados internacionales. Mientras, Venezuela no existe, se encuentra usurpada, en desbandada… estamos a las exigencias de otro Miranda, de otro Bolívar para re-liberarla.

* Politólogo, analista político, articulista de opinión.

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