Caracas, 12 de julio de 2019. Carlos Wizard Martins es un empresario de 62 años de edad y casi retirado de los negocios que se mudó en agosto de 2018 con su esposa de Sao Paulo a Boa Vista.

El traslado a la capital del fronterizo estado de Roraima tiene la finalidad de cumplir una misión asignada por la iglesia mormona de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que frecuenta desde que era adolescente en su natal Curitiba, en el sur de Brasil.

La llegada de más de 120.000 venezolanos a Brasil desde 2016 transformó Pacaraima y Boa Vista, las ciudades más próximas a la frontera, enclavadas en el norte del país. Trece refugios dan cobijo allí a casi 7.000 migrantes, mientras otros miles duermen en las calles. Y es allí donde el hombre de negocios juega un rol importante.

Dueño de un conglomerado de más de 20 empresas, defiende como solución trasladar estos migrantes a otros estados para aumentar sus oportunidades y evitar la sobrecarga de Roraima. Para acelerar el proceso cerró un acuerdo en el cual utiliza los asientos vacíos de las tres aerolíneas que viajan desde Boa Vista.

Wizard Martins insiste en que este proceso no puede tener una visión asistencialista, concepto que ve arraigado en los venezolanos que ayuda.

«Tenemos una casa de apoyo donde los migrantes se quedan algunos días. Ellos nunca apagan la luz, porque como en Venezuela ya no la pagaban no ven el costo; igual con el agua o el gas, les tenemos que explicar (…) Venezuela es un asistencialismo total», dice.

Dice ser criticado a diario por ayudar a venezolanos y no a brasileños pobres. «No se puede perder la perspectiva. El pobre siempre existió y siempre va a existir, pero un refugiado está llegando aquí con la ropa del cuerpo (…) Es una situación de alta vulnerabilidad».

Con información de AFP

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