Caracas, 26 de junio de 2019.

Por: Luis Velázquez Alvaray

Sencillo como repetir algo tan común: la libertad es todo o es nada. Era este el dilema del viaje de la Señora Bachelet: es todo o es nada.

Hace ya bastante tiempo, un ruso, Konchalovski, dirigió una película Norteamérica, titulada “el tren del infierno”; allí se vislumbran escenas donde un grupo de personas, plantean una búsqueda obsesiva por su liberad. Esa misma que ha desaparecido en nuestra patria. 

En lenguaje figurado y floreado, la representante de la ONU para los derechos humanos, tuvo la posibilidad de despertar en algunos ilusos, la posibilidad siquiera de lograr que los numerosos presos, -de las kilométricas cuentas que lleva el foro penal y muchos otros luchadores desafiantes- lograran el que es precisamente es el más preciado de los derechos: la libertad.

La burla de la tiranía es tal, que antes de llegar le envió una metáfora: los estamos liberando, y mostraban al diputado Caro, un preso por luchar por esos derechos que la ONU enseña como bandera. Por ser diputado electo de verdad y un verdadero luchador social.

Si no me equivoco, el cuaderno de contabilidad del foro penal, no tiene como rebajar en números porcentuales el significado que se “logro” con esta visita. El Dr. Centeno, prestigioso penalista, ha pasado muchas horas, incluyendo las del día del abogado, buscando una explicación a esta metáfora “numérica”, si así puede llamarse

Enseñaba la Profesora Rosa Terán Pérez, en sus inolvidables clases, que la metáfora permite en la literatura usar palabras, frases u oraciones, en un sentido distinto al que determina su significado. Trasladado al plano de la realidad social, la ex presidente de chile, vio cosas que son eso que vio, pero sus resultados son distintos a los que vio. Por ejemplo es fácil decir “la situación humanitaria se ha deteriorado de forma extraordinaria”. Eso está muy bien para una novela, pero es que la situación humanitaria de Venezuela merece una actuación ya de tan alta autoridad: el hambre aterra y con decirlo no se come. No hay medicinas y nadie se cura así. No hay gasolina y ella se necesita para todo. Los niños no se salvan con esa afirmación, distinguida dama. Es necesario tener trabajo y para ello se requieren industrias que lo fomenten. Todo eso implica los derechos humanos, y las bibliotecas de la ONU están repletas de investigaciones que así lo señalan.

La metáfora, según el viejo cuadernos de apuntes de la profesora, puede ser también una figura retórica, “Una expresión dotada de sentido figurado”, se deduce esto de lo que también señalo la ilustre visitante: “la situación sanitaria, se ha deteriorado de forma extraordinaria”. Suena bonito, lo que es muy feo, es la situación de la mujer que tiene que emigrar para tener su hijo, pacientes terminales sin medicinas, diabéticos sin insulina, sin equipos para diálisis ni para nada. Es mejor resumir en una sola frase:” en Venezuela no hay ni una aspirina para 25 millones de personas”, que son los todavía no emigrantes.

Las escenas de la representante de la ONU tienen poco que envidiarle a las novelas del boom, cuando construyen episodios sobre dictadores, aquellos que parecen de otro mundo:

El tirano y Bachelet rieron para la prensa. Eso no se tapa con dos lágrimas en su regreso a la orilla del avión.

Es un derecho que las nuevas generaciones no caigan víctimas de las drogas. El máximo foro mundial departió en Venezuela, con los jefes del cartel de los soles, el más grande y perverso de los que han existido.  Lo más grave, es que reunió repetidamente: con el tirano, con el jefe de la constituyente cubana, con los mafiosos militares, con los soles judiciales. El ochenta por ciento de su tiempo en el país luchando por los derechos humanos, los pasó escuchando a los que manejan un gobierno que es el máximo traficante del globo terráqueo. El otro diez por ciento se fue escuchando a los pisaverdes y petimetres de la tiranía, duchos para las metáforas de esta novela de terror.

Un diez por ciento para los que piden libertad y luchan por ella, es bastante tiempo, en esta Venezuela de metáforas puras, donde el elemento real es descartado. Es algo así como escribió García Márquez, sobre el Coronel Aureliano Buendía, cuando se refirió a la expresión “desierto de amor”, por lo poco saludables que fueron sus relaciones sentimentales.

Las de la señora Bachelet son metáforas oposicionales, no precisamente por atenderle a la oposición, sino porque mezcló el elemento real con el imaginario. En realidad fue un viaje para una buena narración surrealista.

Los venezolanos sabemos que la libertad se conquista y en eso no podemos desmayar. Siguiendo en al ámbito literario acaba de publicar Alfredo Coronil Hartman, bellas palabras al poeta Francisco Lazo Martí (papel literario. (El Nacional. 23 de junio 2019) :

“Un hombre con el valor y la entereza de quienes nos dieron libertad, esa que se conquista, al precio que sea”. Por ella vamos a, por el precio que sea, y a pesar de la ONU.  

Correo electrónico: cnp8964@outlook.com

(*)  Ex Magistrado del TSJ

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