Caracas 25 de julio de 2019. Sebastiana Barráez, periodista experta en la fuente militar, develó en su artículo para Infobae, las artimañas que ejecuta el régimen de Nicolás Maduro en cuanto al caso del preso político, doctor Marulanda Bedoya, quien es víctima de torturas por parte de custodios de la DGCIM.

Sebastiana Barráez

Al doctor José Alberto Marulanda Bedoya le ha costado cárcel y tortura, una corta relación de apenas tres meses con la capitana de navío Emmy Mirella Da Costa. Él es un reconocido traumatólogo y especialista en mano, hoy preso en la cárcel militar de Ramo Verde en Caracas, acusado de Traición a la Patria e Instigación a la Rebelión, delitos absurdos porque no es militar, no portaba armas y no tenía acceso alguno a cuarteles venezolanos.

El doctor Marulanda contó a sus abogados que había sido torturado física y psicológicamente por parte de sus custodios, dentro de la DGCIM, los mismos que lo llevaron al Tribunal. Fue golpeado en el estómago y la espalda. Con una cabilla o barra de metal lo golpearon causando lesiones visibles en sus pies, que le dejaron hematomas.

Las esposas que le colocaron en sus manos estaban muy apretadas con la intención de causar daño y dolor, y por ello perdió la sensibilidad de las manos, lo que le afectó el nervio radial. Además fue golpeado fuertemente en el parietal derecho, a la altura del oído, produciendo pérdida auditiva.

Pero si eso fue en materia de torturas físicas, las psicológicas son más brutales aún, tales como asfixia mecánica al colocarle bolsas plásticas en su cabeza, que lo hizo desmayarse en por lo menos tres oportunidades.

También fue colocado en decúbito dorsal amarrado en manos y pies, y el torturado se puso de pie sobre su espalda.

Lo sujetaron de las uñas con pinzas o tenazas, mientras los torturadores lo amenazaron con arrancárselas para dañarle las manos y que nunca más pudiera operar. Mientras era torturado le preguntaban por el paradero de la capitana Da Costa Vanegas.

El doctor reconoció que una forense lo atendió y le realizó una evaluación médico forense, recomendando remitirlo a un especialista en otorrinolaringología.

Los médicos forenses de El Llanito amenazan con paralizar todas las evaluaciones sobre detenidos en la DGCIM, porque son obligados a trabajar violando el trato médico-paciente. Los forenses están siendo obligados a trasladarse a la DGCIM a evaluar ahí a los detenidos, en lugar de que los pacientes les sean llevados a sus consultorios en la medicatura.

Pero lo más escandaloso es que cuando un forense va a evaluar a un paciente en la DGCIM no le permiten hacerlo en privado, ya que siempre hay dos o tres custodios, de los que precisamente torturan a los detenidos, ubicados a ambos lados del médico y vigilando bajo amenaza para que el detenido no revele las lesiones que tiene.

Algunos casos se salen de las manos de la Dgcim, como ocurrió en mayo 2018 con el doctor Marulanda Bedoya, quien en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en Boleíta, es torturado brutalmente y luego trasladado a la Medicatura Forense de El Llanito, donde es evaluado por la médico forense Luisa Martínez, quien estaba de guardia y deja constancia de los signos de tortura que tiene el cuerpo del doctor.

Cuando la Dgcim se da cuenta de lo que dice el informe de la forense Martínez, procede a llamar al director Luis Martínez, quien desaparece la experticia y procede a hacer una nueva, que firma el forense Freddy López, donde coloca que el doctor Marulanda no tenía ni moretones, ni rasguños, ni golpes, ningún tipo de lesión.

Lo inaudito es que López nunca vio al doctor Marulanda aun cuando es quien firma la experticia. ¿Cómo va a explicar el médico forense Freddy López que el doctor Marulanda Bedoya no tenía lesiones, cuando posteriormente ha quedado claramente en evidencia los daños físicos que presenta el doctor, producto de las torturas?

Pero para mayor prueba, el doctor Marulanda le dijo a sus abogados y éstos ante el Tribunal que a él lo vio una mujer médico forense. Pero el informe lo firma un hombre médico, que es el doctor López.

Civil juzgado por militares

El doctor Marulanda Bedoya es civil, pero está siendo juzgado en tribunales militares y bajo el Código Orgánico de Justicia Militar, de manera que él no está siendo juzgado por sus jueces naturales.

Toda la historia empieza cuando él fue detenido el 19 de mayo 2018 en casa de la capitana Emmy Mirella Da Costa en el municipio El Hatillo. Lo mantienen desaparecido hasta el 24 de mayo sin comunicación con familiares o abogados, además de que la DGCIM no informó dónde estaba.

Como en muchos otros casos, fue detenido en una fecha pero el acta de la DGCIM dice que fue en otra. A él lo detienen el 19 pero el acta dice que fue el 22 de mayo, mientras que la orden de aprehensión es del 20 de mayo.

El 24 de mayo a las 3 de la tarde el doctor Marulanda fue llevado al Tribunal Militar Primero de Control, que lo imputó por Instigación a la Rebelión y Traición a la Patria.

Aunque los abogados defensores insistieron para que el Tribunal dejara constancia de las torturas, a las cuales el doctor había sido sometido, la Juez quien es la mayor del Ejército Claudia Carolina Pérez de Mogollón no lo permitió e interrumpiendo a los abogados les dijo que debía ceñirse a lo estrictamente expuesto por el Fiscal y que lo de las torturas debía presentarlo ante otros organismos.

La juez no solo se negó a dejar constancia de la denuncia sino que tampoco la remitió a ningún otro organismo, violando así la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su artículo 46 y la «Ley Especial para Prevenir y Sancionar la Tortura y otros tratos crueles, Inhumanos y Degradantes», según artículo 31.

Los fiscales militares con competencia nacional, que son los acusadores del doctor Marulanda Bedoya, son los primeros tenientes Keyla Emilse Ríos Lara e Israel Alfredo Echenique López.

El acta policial sobre la que basan toda la acusación contra el doctor Marulanda es la Nr. DGCIM-DEIPC-AP-329-2018, firmada por el teniente de navío Abel Angola y el agente III Frank Rodríguez, en la que se limitan a decir que hicieron investigaciones, no dicen dónde, cómo ni cuándo. La única evidencia es que el doctor viajó a Colombia en abril y se reunió con el coronel retirado (GNB) Oswaldo Valentín García Palomo, que el doctor confirmó destacando que no fue una reunión sino que dicho coronel solo le entregó un aparato telefónico para la capitana Emmy Mirella Da Costa. Esa es la única prueba que la DGCIM tiene contra el afamado galeno.

La capitana, por su parte, luego de simular que había sido torturada, huyó del país hacia Colombia y está en los Estados Unidos. El doctor Marulanda que sí fue torturado brutalmente permanece detenido en la cárcel militar de Ramo Verde.

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