Braulio Cedeño: “Nuestra lucha es por lograr que el sector transporte sea independiente y competitivo, evitando así convertirnos en un gremio manipulable, ineficiente, improductivo y terminar por desaparecer”

Caracas, 19 de junio de 2019. Venezuela se paraliza por la anomia y la crisis. La ineficiencia estatal y los múltiples problemas estructurales que la aquejan, ya son por fin objetivamente reflejados por las estadísticas oficiales, después de muchos años de silencio la gaceta oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) indican con sus estadísticas, el rojo intenso de las dificultades que actualmente padecen los venezolanos.

El gobierno decreta el paro gubernamental al imponer un horario restringido, razones: crisis de servicios y  problemas financieros,  sólo se trabajará seis horas diarias, 30 horas semanales o menos, en las numerosas empresas e instituciones públicas los trabajadores se turnan los días de jornada produciendo muy poco, en medio de la mayor crisis económica de los últimos 60 años, en Venezuela las pocas máquinas funcionando se detienen, las empresas bajan las santamaría, los centros comerciales se quedan solos y en silencio.

La gente camina largos trechos, porque no consigue o no tiene efectivo suficiente para pagar los escasos transportes aún funcionando. La movilidad se reduce a un ámbito de cinco cuadras, 500 metros es el radio, la trayectoria que deben recorrer los usuarios a pie según los genios de la planificación estatal.

Braulio Cedeño, quien actualmente es presidente de una línea de operadores privados de transporte público en el oeste caraqueño, trabaja en la zona de Catia y en conjunto con Hugo Ocando que es el presidente y él en su condición de Vicepresidente del Bloque de Conductores del Oeste tienen años denunciando y peleando por evitar la desaparición progresiva de los gremios del transporte.

Braulio Cedeño

“En Los Años Rojos: El Plan no sólo es minimizar toda iniciativa privada sino socavar absurdamente el valor del trabajo” argumentó Braulio Cedeño, “Coincidimos con El Presidente de Conindustria, Juan Pablo Olalquiaga, cuando declara que el 96% de las empresas venezolanas se paralizaron o redujeron su producción en el año 2019, eso es exactamente la  situación que vivimos en el sector transporte, el 85% está en paro técnico, apenas el 15% funciona con graves altibajos, hay un 60%  casi definitivamente quebrados.”  

Nicolás Maduro  anunció primero la “Misión Transporte”, luego la transformó en la “Gran Misión Transporte,  rota en el área los ministros y funcionarios con frecuencia, pero cada gerencia  que llega es peor o igual de mala que la anterior. Destina, por cadena televisiva, cientos de millones en euros y dólares para recuperar el enorme parque público oficial destartalado y abandonado. Decreta nuevos planes de financiamiento y créditos para recuperar la agonizante industria automotriz nacional y estimular la fabricación de partes y autopartes. Direcciona posteriormente Miles de millones más para recuperar a las empresas ensambladoras, fabricantes de baterías, cauchos en un país donde poco o casi nada se produce.

Maduro propuso implementar programas de compra venezolano al 50% de sus costos, todo ellos con el financiamiento asegurado a los productores nacionales, disponer de altas facilidades a los importadores sí trabajan con sus propios fondos y divisas, porque el estado no dispone de ellos. Pero proclama que las reservas de oro y petróleo son la garantía suficiente para cubrir los montos extraordinarios de los planes de la gran patria de Bolívar, decreta la libre importación de vehículos usados, todas estas medidas destinadas a salvar y recuperar el sector transporte en Venezuela y lamentablemente aún esperamos por la real concreción de dichos ofrecimientos, señaló decepcionado Braulio Cedeño. “Sólo de promesas, divisas virtuales y campañas políticas no viven los transportistas y los usuarios en Venezuela”.

Todo funciona a media máquina, el país se detiene en las noches por la inseguridad y la ausencia de actividades y de transporte, en el otrora país más pujante del continente, sus habitantes en edad productiva emigran y los que se quedan  añoran tiempos mejores.  En la rica nación petrolero, en el país latinoamericana con el precio de la gasolina más barata del mundo, el de las mayores “políticas sociales según pregonan sus autoridades” se generan protestas continuas por la escasez de combustibles y lubricantes, el contrabando hacen estragos en una economía que depende del transporte automotor para poder a medias funcionar, sin tractores, gandolas y camiones para producir y trasladar los alimentos el desabastecimiento, el racionamiento, el mercado negro se incrementa.

Caracas es la niña mimada del proceso,  es en los sectores fronterizos donde el elevado contraste con los precios internacionales genera más conflictos, paradójicamente es en estas zonas donde existen más controles y restricciones y es donde los problemas de escasez y desabastecimiento son mayores.

En la región Capital a las fallas permanentes en los servicios básicos se le suman la saturación en el metro de Caracas, anuncia que en el futuro cercano cobraran 40Bs, lo cual no alcanza ni para cubrir el monto de los tikects, ni para resolver los problemas estructurales, de financiamiento y funcionamiento en todo el sistema de movilidad urbana: Metros, Metrobuses, Trenes y Metrocables, entre otros.

Desde hace dos años de las cinco estaciones sólo funcionan tres en el metrocable de San Agustín, la joya de la corona de la planificación urbana en el transporte caraqueño, obra desarrollada en el céntrico sector popular con el objeto de impulsar las necesarias  transformaciones urbanas en la ciudad capital y lograr incorporar a los sufridos sectores populares a la modernidad del siglo XXI. Una millonaria inversión y una hermosa obra de los tiempos de la bonanza, cuando el valor del barril del petróleo superó con creces la barrera de los cien dólares y que hoy lamentablemente languidece entre el vandalismo y la ausencia de gerencia pública, como casi todo el legado del comandante eterno.  

Camiones de mudanza, cualquier viejo y destartalado vehículo de carga animal, las jaulas de los cuerpos policiales y militares, las famosas perreras se usa para el transporte. Largas colas, mucha gente caminando grandes distancias es lo que se ven en las distintas ciudades del país, los venezolanos hacen lo imposible para movilizarse y llegar a tiempo a sus sitios de destino. En la prestigiosa y foránea universidad Simón Bolívar sus aulas quedan vacías por falta de transporte estudiantil y ante la imposibilidad, por los bajos sueldos, de los profesores para mantener sus vehículos, también desisten de su labor educativa.

La gran solución oficial al déficit del transporte en Venezuela, las perreras crecieron exponencialmente con todo el peligro que ellas representaban,  tristemente dejó un saldo negativo de numerosos heridos y fallecidos, sufre hoy el mismo destino cruel de todo el transporte público, los elevados costos operacionales las obligaron a parar”… “Importan unidades viejas, descartadas por inapropiadas y contaminantes en otros países para usarlas como novedosas unidades en el país, sirven de competencia desleal al transporte público que cuenta con el parque automotor más viejo de América Latina, todo esto con el propósito de acabar con los operadores privados del transporte acota resignado Braulio Cedeño. “En Venezuela Trabajar e intentar ser independiente económicamente al parecer es un delito”

“La hiperinflación devora el 90% del valor de la moneda, destruye ingresos y sueldos, con una población que devenga los salarios más bajos del continente, con tarifas absurdamente controladas, con una economía dolarizada de hecho, con una industria automotriz reducida a sus mínimos históricos, sin suficiente dinero en efectivo circulante, a pesar de los altos niveles de liquidez monetaria existentes en el mercado,  tenemos las razones que explican la inflación y el colapso del sector transporte, señaló Braulio Cedeño.  “Además la inflación hace que ninguna tarifa alcance por alta que ella sea para equilibrar los costos operacionales del sector transporte”.

Propusimos que la tarifa sea de 10 centavos de dólar, ayer 500 Bs, en la actualidad serán 600 Bs y en vía hacia los 700 Bs, indexamos para protegernos ante la persistente inflación, el gobierno anunció, la emisión de nuevos billetes de 10 mil, 20 mil y cincuenta mil Bs, por ahora, en el futuro aumentará a 100 mil, doscientos mil, quinientos mil, un millón de Bs tal vez. Insiste positivo, con la biblia en las manos Braulio Cedeño “Proponemos un bono de transporte de 100 pasajes para los usuarios, exigimos la compensación, por la tarifas controladas, de la entrega del ABC (Aceite, Cauchos, Baterías) a los transportistas y que ello sea de manera transparente, plural. Actualmente, denuncia, a las líneas afiliadas al Bloque del Oeste en represalia por nuestras opiniones no nos los entregan. Seguimos trabajando en Transporte unido por Venezuela, la pesadilla pronto terminará y Venezuela comenzará a cambiar”, concluye.

Entrevista realizada por Ángel Cacique

Vea aquí entrevista completa realizada a Braulio Cedeño, presidente de línea de operadores privados de transporte público en el oeste caraqueño


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