Caracas, 28 de octubre de 2018

Por: Nicmer Evans

@NicmerEvans

nicmerevans@gmail.com

Un extraño movimiento de sectores de izquierda replegados hace un tiempo de sus luchas “obreras” ahora «reavivados», junto a una parte de dirigencia sindical opositora que asume a Maduro como su patrono y lo único que pide es que “gobierne bien” hoy levantan como consigna fundamental de su lucha “que el gobierno gobierne”.

Muy respetuoso de la realidad sindical y la condición actual de nuestros trabajadores, pero siendo un defensor de toda la vida de la justa valoración del trabajo como centro de una política económica productiva, aunque creo justa todas las luchas contra quien elimina de un plumazo los contratos colectivos y las tablas salariales que son producto de años le lucha, me es difícil políticamente compartir que un conjunto de liderazgos no solo le teman a la palabra “huelga nacional” convocada por otro sector, convoquen a una “protesta nacional general”, que es lo mismo que una “huelga nacional”, y renuncien a la verdadera lucha de fondo que es pedagógicamente hacer entender a la mayoría de los trabajadores que la lucha verdadera es por cambiar al gobierno y transformar la política que impone un sistema neototalitario, que ha dado absoluta demostración antiobrera y que ha exterminado cualquier posibilidad de rectificación, atacando, amedrentando, persiguiendo y buscando someter al sector gremial y sindical exactamente igual que como al político partidista.

La lucha intestinas dentro del mundo sindical y en menor grado gremial, el protagonismo personalista como si estuviésemos en democracia y en condiciones de respeto del Estado de Derecho, hacen hoy un daño terrible a la necesaria unión de los factores sindicales, gremiales y políticos en una sola lucha.

Una extraña competencia estimulada por la reproducción de la vieja práctica política sin duda hace mucho daño a la esperanzadora lucha de los trabajadores que hoy se levantan con fuerza como hace mucho no lo lograban, y terminan haciéndole quizá de manera ingenua el trabajo a Maduro, el dictador.

Posiciones ambiguas ante un sector trabajador que tiene una clara motivación a protestar y una extraordinaria potencialidad de ser el factor movilizados de todas las luchas, asumiendo que esa lucha es solo suya, es cuanto menos un terrible error histórico de dirección de quienes pretenden desconocer que la dictadura ha socavado la posibilidad de que hoy los sectores políticos puedan conducir el cambio histórico ya que o han sido desplazados, expulsados, perseguidos, acosados o asesinados por la dictadura.

Siempre he propuesto que la conducción de los trabajadores lo asumen sin injerencia de otros sectores, pero es importante que reconozcan que solos no lograrán jamás que sus salarios y condiciones laborales mejores, y que solo en una instancia conjunta, con método, todas las luchas se transformen en una sola lucha.

A esto no se le puede reconocer como un gobierno legítimo, y aunque ostenta el poder como toda dictadura, subordinarse a él es entregar la poca soberanía que nos queda como pueblo, y decirle a la masa trabajadora que le pida que gobierne, es reconocer que tiene el derecho a eliminarle todos los derechos. En dictadura los derechos no se piden, se hacen respetar.

Si no es posible un espacio de coordinación y unificación de las luchas en un lógico llamado a una huelga nacional, instrumento que no es lo mismo que una “huelga general” y que se ha definido como el inicio de la acumulación de fuerzas para lograr la unión tan reclamada por todo el país que reclama un cambio, seremos responsables del fracaso histórico de la clase trabajadora de ser protagonista colectiva de lo que el país hoy está clamando a gritos y paga con sangre de sus ciudadanos por culpa de un “gobierno” que dejó de gobernar y un pueblo que ya no desea que este “gobierno” lo gobierne.

#UnionOrganizacionYLucha

P.D.: Dejo claro que este escrito es a titulo absolutamente personal y no pretende ser expresión de ninguna de las instancias de las que formo parte.

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