Caracas, 19 de mayo de 2019.

Por: Leandro Rodríguez Linárez*

@leandrotango

Con una popularidad que bordeó el 70%, con un boom petrolero que alcanzó una década, con un barril que aún mantiene excelentes precios, con más del 80% del control absoluto de alcaldías y gobernaciones, con todo el férreo dominio de la institucionalidad del país, en un territorio que por las riquezas que posee y sus dimensiones es probablemente el más rico del mundo… que el chavismo hoy nos deje este país devastado es probablemente el caso de corrupción e ineptitud más resonante de la historia.

Las teorías de conspiraciones, sabotajes y distintas “guerras” como la económica sencillamente no tienen el más mínimo sentido, son una afrenta a la racionalidad, ello implicaría, por ejemplo, que empresarios y comerciantes decidieran por consenso dejar de producir y vender para irse directamente a la quiebra a fin de deteriorar al gobierno, un gobierno que sencillamente podía importar a placer cualquier rubro en las cantidades deseadas, el estruendoso fracaso que padecemos los venezolanos es consecuencia irrefutable de controles corruptísimos, leyes anacrónicas impuestas y una toxicidad ideológica fatal, como si una serpiente falleciese luego de inyectarse su propio veneno.

Imagínese sí el expresidente Chávez en lugar de apoyarse en médicos cubanos hubiese solucionado los problemas reales de todo el sistema de salud. Dónde estaría Venezuela sí en lugar de controles y racionamientos se hubiese abogado por el disfrute total de nuestros derechos y libertades. Solo trate de imaginarse la elevadísima calidad de vida que disfrutaríamos hoy sí en lugar de privilegiar empresarios y trabajadores de otras naciones se hubiese apoyado los nuestros, los criollos. Imagínese sí en lugar de tomar a Cuba como modelo de gobierno se hubiese, por ejemplo, consumado alianzas estratégicas con Finlandia para alcanzar la excelencia educativa, con Suiza en materia de democracia, con los nórdicos en materia de eficiencia fiscal, con Dinamarca para el funcionamiento del sector salud y un largo etcétera… sencillamente hoy el chavismo fuera el mejor hecho político de la historia, pero no, hicieron exactamente lo contrario, buscaron los peores ejemplos, lo que los llevó ser el peor hecho político, una calamidad.

Hay quienes alegan “pero bueno, el chavismo tiene 20 años en el poder” y no deja de ser cierto, pero ¿A qué precio? ¿En qué forma? Han tenido que violar la constitución de la república en todas las formas conocidas, han tenido que transgredir flagrantemente la democracia, la violencia institucionalizada es la única herramienta factible para preservar el poder, todo esto los ha llevado a ser la clase política más aborrecida no solo de Venezuela ni de la región, sino del mundo entero, amén que sus errores y vicios sobrepasaron nuestras fronteras, fronteras que, dicho sea de paso, el chavismo olvidó llevando a la patria prácticamente a perder el Esequibo, fronteras que las ha convertido en paraísos para el narcotráfico, contrabando y todo tipo de fechorías.

Lo que pudo haber sido el fenómeno político, económico y social más reluciente del siglo XXI terminó por ser, por urgencia y convicción, una fulgente dictadura, pero no cualquiera, una dictadura castrista, una de las peores que conozca la humanidad. Así que, el chavismo no tiene mérito alguno, en la forma como preserva el poder lo hubiese podido hacer cualquier persona basándose en la fuerza y con recursos a granel, no han sido inteligentes, ni astutos, ni novedosos. Que tienen 20 años gobernando ¡Sí los tienen! pero sobreviviendo a tropezones cada vez más continuos, como un caminar de alguien moribundo. Si hubiesen hecho las cosas correctamente esos 20 años fueran los primeros de al menos 200 que podían haber permanecido en el poder legal y legítimamente, con admiración mundial… no con rechazo y repulsión como finalmente terminaron de escribir las páginas de su aciaga historia.

* Politólogo, analista político, articulista de opinión.

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