Las operaciones psicológicas, conocidas en el argot militar como Psyop, son una realidad ante la que debemos estar preparados. Desde la primera guerra mundial, pero con mucha mayor fuerza en la segunda, este tipo de acciones dirigidas a controlar la mente del enemigo, forma parte del arsenal estratégico utilizado en los distintos conflictos.

De hecho Hitler diría que las guerras del futuro serían luchadas antes de comenzar las operaciones militares, a través de la confusión mental, la contradicción de los sentimientos, la indecisión y el pánico.

Calais y no Normandía

La Segunda Guerra, sería el escenario de mayor desarrollo de las operaciones psicológicas  conocido por el mundo hasta ese momento. La victoria de los aliados tuvo mucho que ver con la planificación de la invasión por las escarpadas costas de Normandía. Toda una estrategia de engaño a partir de operaciones psicològicas fue montada para proteger los verdaderos planes. Las informaciones, comunicaciones, e incluso movimientos tácticos le hicieron creer a los alemanes que la invasión sería por Calais.

Después de siete semanas del éxito de la invasión de Normandía; Hitler seguía esperando una invasión por Calais. Cuando decidió mover sus tanques, apostados en esta región francesa, ya era demasiado tarde.

Las psyop y su uso

Las operaciones psicológicas tienen el objetivo de ganar un conflicto utilizando la menor cantidad de recursos bélicos. Van dirigidas a la conquista de la mente y el espíritu del enemigo. Buscan desmoralizar y causar terror en el núcleo objetivo, aislarlo de los posibles aliados, mientras se moraliza a los partidarios y se generan nuevas esperanzas.

Operaciones psicológicas en el Líbano

Las psyop en Venezuela

En Venezuela las operaciones psicológicas se vienen usando desde hace ya varios años. Un audio por chat, con sonidos incluídos, donde una mujer asegura que se está efectuando un golpe de estado. Las imágenes trucadas de cientos de helicópteros sobrevolando Cúcuta, como parte de una especie de fuerza invasora. Son algunos de los miles de ejemplos que junto a las Fake News escuchamos y vemos a diario en nuestro país.

Materiales creados por los bandos en conflicto para desmoralizar al adversario. Los cientos de golpes de estado imaginarios, difundidos por las redes sociales, causaron tres efectos en los crédulos que los escucharon. Se emocionaron pensando en el cambio. No durmieron ansiosos esperando los resultados y buscando más información, y finalmente se decepcionaron al descubrirse engañados. Es la fuerza de la desmoralización que conlleva a la inacción. Luego se crea la duda, ante el miedo de ser engañados nuevamente, se desestiman noticias que pueden ser verdaderas.

Otro efecto se hace evidente; adquiere el gobierno la representación simbólica de  una entidad muy poderosa, indestructible. Frases como “está débil, pero aún es muy fuerte”. Demuestran una percepción creada a partir de todas estas operaciones psicológicas.

Por otra parte vemos también cientos de informaciones que le suben el volumen a unos hechos sobre otros; la corrupción, el hambre, el narcotráfico, etc. salen de lo noticioso y entran en lo político. Por un lado se potencia la rabia, por otro se van aislando quienes se muestran como los causantes de estos males. Cada vez con menos aliados y menos partidarios ven de frente el duro golpe de la soledad política.

Una nueva  expresión de las psyop

En esta nueva etapa del conflicto que se vive en el país, hemos visto cómo las psyop adquieren otro papel. Aunque tiene su componente interno, está claro que el conflicto venezolano alcanza matices diferentes. Al entrar el factor internacional, la correlación de fuerzas es otra y el escenario se amplía. Estos factores tienen el suficiente poder para cambiar la realidad. Al inclinar la balanza del miedo  las operaciones psicológicas se potencian.

Uno de los riesgos a los que más le temen los norteamericanos, así como los países de las región es al enemigo invisible, a la guerra asimétrica. Fracasos como los del Vietnam e Irak, donde después de derrocado Sadam Husein se creó un caos cuyas consecuencias aún las viven los pobladores de ese país, pesan mucho en el imaginario de esos actores. Mientras que en el gobierno el miedo se relaciona con otro tipo de amenaza. Las sanciones, el aislamiento internacional, etc., y su peor pesadilla; la intervención militar extranjera. Una acción cuyo desenlace es impredecible.

Vemos entonces cómo se intensifican las informaciones, maniobras, declaraciones, oficiales o no, que dejan ver la presencia de una fuerza no convencional poderosa en Venezuela, (colectivos, milicias, guerrillas, etc.). Grupos capaces de protagonizar la guerra asimétrica. Toda una propaganda disuasiva que en pocas palabras dice. “No te metas aquí o te arrepentirás”. Por el otro lado las informaciones que vienen de la psyops hablan de movimientos de portaaviones, de contingentes en bases de las antillas. Las declaraciones de actores importantes enfatizan que todas las opciones están sobre la mesa. Una amenaza que se traduce en:, “vamos con todo… ríndete antes de que sea tarde”.

Paralelamente otras operaciones psicológicas se desarrollan, el gobierno busca desestimar entre sus partidarios la posibilidad de la intervención. La oposición aunque no es el actor más fuerte; por una parte busca avivar la esperanza y la necesidad de la lucha, mientras plantea el escenario del cambio posible.

Ambos tanto gobierno como oposición se victimizan. Por naturaleza los venezolanos apoyamos a los más débiles.

Recomendaciones para protegernos de las operaciones psicológicas.

Aunque no es fácil porque el objetivo de las psyops es conquistar la mente y a partir de ahí el alma. Una de las medidas que podemos tomar es tratar de verificar las informaciones, muchas son Fakes News, ver también cuando existe una manipulación evidente. La otra es entender que nuestra capacidad de incidencia en la resolución del conflicto, más allá de ir a una manifestación, marchar o expresar nuestra opinión, es muy poca. Pero todos nos vamos a ver afectados, de una forma o de otra, cualquiera sea nuestra ideología. Por eso, es hora de la solidaridad, primero con la familia y amigos, luego con los que están sufriendo, sin importar su posición política. Hacer el bien aún en las situaciones más difíciles es la mejor forma de protegerse contra muchas ideas que no forman parte de la naturaleza bondadosa de los venezolanos.