Caracas, 19 de abril de 2019/.– Jesús Lárez, Secretario de Organización de la Asociación de Profesores de la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos, difundió un comunicado, a través del cual se exhorta a sus compañeros de trabajo a “mantener la esperanza, a organizarnos para enfrentar el acoso de quienes se han apoderado del poder ejecutivo, manifestando y sumándonos a todas las luchas y protestas”.

Consideran que “ante esta emergencia compleja en la que se encuentra el sector universitario, no nos queda otra cosa que la lucha por un cambio político, ese debe ser el centro de la agenda gremial”

Comunicado íntegro:

Tenemos tiempo denunciando la política de aniquilación del sector universitario por parte de quienes se han hecho del Poder Ejecutivo. Se ha alertado el deterioro progresivo de los ingresos y de las condiciones laborales de los trabajadores, el constante irrespeto e incumplimiento de los contratos colectivos, acuerdos federativos y actas convenios, principios y derechos constitucionales, laborales y humanos del sector universitario válidos y legítimamente acordados.

Con respecto al salario, es alarmante el decrecimiento acelerado del mismo en los últimos años, como consecuencia de las imposiciones ministeriales. En el 2015, el salario base de un docente titular a dedicación exclusiva, era el equivalente a 109,41$; para el año 2017, disminuyó a 45,83$ y actualmente, para el 2019, apenas equivale a 9,48$, sin los descuentos de ley respectivos.

Conviene señalar que las cifras anteriores corresponden al sueldo del trabajador con mayor ingreso en las escalas salariales del sector, de lo cual se pueden inferir entonces la triste realidad de los demás trabajadores.

Durante los últimos 8 años se nos ha hecho imposible acceder a la canasta básica familiar, aun cuando el artículo 91 constitucional establece que el salario, aún el mínimo, debe ser suficiente para acceder a ella. Adicionalmente, hemos perdido nuestros ahorros en las respectivas Cajas de Ahorro, la capacidad de comprar vivienda, vehículo, calzado, ropa, cubrir las demandas familiares.

Aniquilaron nuestras prestaciones sociales, fideicomisos, cobertura de seguros de HCM, discriminan a nuestros jubilados. Se perdió por completo el sentido real del trabajo.

En las instituciones, no contamos con las condiciones idóneas de trabajo en materia de salubridad, confort y recursos didácticos. Muchas veces se nos imposibilita llegar al lugar de trabajo por la situación actual de precariedad de la oferta del transporte público y la imposibilidad de mantener nuestros vehículos.

Agobia la inseguridad, la preocupación constante de tener que utilizar equipos y recursos personales para desarrollar las actividades académicas, de investigación y extensión ya que las universidades no cuentan con los recursos necesarios debido al estrangulamiento presupuestario del que han sido víctima por más de 10 años.

Lo anterior ha traído como consecuencia una disminución sensible de la fuerza laboral traducida en crecientes renuncias y abandonos de los cargos, siendo alarmante el del personal administrativo y obrero. Se estima que alrededor de un 15% de los docentes con más de 20 años de servicio han abandonado nuestras universidades, buscando en otras fronteras lo que en su país se le ha negado y más del 30% del personal administrativo con más de 15 años de servicio también ha desertado. 

La lucha sindical, otrora bandera de partidarios de la izquierda, ha sido cerrada y perseguida por quien se dice presidente obrero, con apoyo de sindicatos alfombras utilizados para que el patrono los pisotee y limpie sus botas. Estos usurpadores sirven de comparsa para las imposiciones contractuales del patrón, vendiendo, cual judas, a todos sus compañeros de trabajo. 

Si hacemos un recuento de los agravios, violaciones y atropellos que ha sufrido el sector, podemos concluir que no ha sido algo circunstancial, no es sólo producto de la catástrofe económica debido a las malas políticas y decisiones en la materia, más la brutal corrupción y depredación existente, es toda una estrategia, un plan para castigar a quienes les hemos ganado batallas en el campo de las ideas, propuestas y proyectos. No nos perdonan ser críticos, combativos, fielmente democráticos, mantenernos de pie, con dignidad profesional. 

Ante esta emergencia compleja en la que se encuentra el sector universitario, no nos queda otra cosa que la lucha por un cambio político, ese debe ser el centro de la agenda gremial. Para recuperar nuestra calidad de vida es indispensable un cambio en las políticas económicas y sociales, una apertura democrática que permita elecciones libres, discusión del presupuesto nacional y del presupuesto universitario y una verdadera discusión de las contrataciones colectivas.

Exhortamos a nuestros compañeros de trabajo a mantener la esperanza, a organizarnos para enfrentar el acoso de quienes se han apoderado del poder ejecutivo, manifestando y sumándonos a todas las luchas y protestas, el futuro del sector universitario y del país depende de nuestra voluntad y convicción, es hora de lograr los cambios que todos anhelamos. Continuemos la ruta.

Jesús Lárez, Secretario de Organización de la Asociación de Profesores de la UNERG.

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