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(Opinión) Concertación por el cambio. Por Enrique Ochoa Antich

(Opinión) Concertación por el cambio. Por Enrique Ochoa Antich

Caracas, 28 de junio de 2018.

Por: Enrique Ochoa Antich*

@eochoa_antich

El pasado jueves, con vocería de Henri Falcón y participación de AP, MAS, Soluciones, Cambiemos, IPC, De frente con Venezuela, y JUNTOS La Venezuela que viene, fue presentada en sociedad el proyecto, la propuesta de una Concertación por el Cambio. Se espera la adscripción así mismo del Movimiento Ecológico, que tiene pendiente debatir el punto en su dirección. COPEI mantendrá con este espacio, y la Concertación con COPEI, una privilegiada relación de encuentro. Como uno de sus organizadores, quisiera exponer aquí algunas de las razones y propósitos básicos de este proyecto.

En su manifiesto fundacional, la Concertación comienza dando cuenta de su punto de partida: “Venezuela se encuentra sumida en la desesperanza. Fracturada y dividida, empobrecida y deshecha, la nación siente menguadas sus fuerzas para encarar con ilusión el porvenir.” Y justifica la propuesta así: “Si quiere empinarse sobre su propia tragedia y superarla, Venezuela necesita reencontrar el sendero de la reconciliación y la unidad de todos. Venezuela necesita una Concertación por el Cambio. Si juntamos nuestras fuerzas como hijos que somos de una misma patria, podremos acometer la imperativa tarea de trabajar por convertir el desencanto en fe, la desconfianza en certidumbre, la rabia en lucha, la abstención en participación, y la derrota en victoria democrática y popular.”

Quienes conformamos esta coalición afirmamos que “desde hace mucho nos hemos encontrado en la defensa de la ruta democrática para lograr los cambios políticos, económicos, sociales y culturales que Venezuela demanda a gritos”. Así mismo, recordamos que “nos encontramos durante la última campaña electoral alrededor del acuerdo político y programático que se expresó en la candidatura de Henri Falcón y en la propuesta titulada La gran transformación”. A partir de allí, informamos que “hemos tomado la decisión de mantener y desarrollar nuestras coincidencias más allá del escenario electoral y acordarnos en el plano de acciones políticas permanentes centradas en acompañar a la gente en su lucha por defenderse de la crisis y exigir la plena vigencia de la Constitución.” Luego se define una condición esencial: que se trata de un proyecto de puertas abiertas: “Queremos ayudar a conformar una alianza política abierta pero definida que con muchos otros propicie un vasto encuentro en el que tengan expresión y cobijo las más diversas y representativas fuerzas, organizaciones e individualidades comprometidas con el propósito de impulsar una transición política democrática y pacífica que permita la reconstrucción institucional, económica, social y moral de Venezuela.”

Luego se procura describir los principales males que agobian a la nación que aquí sólo voy a enunciar:

  • Una crisis en el orden económico y social de inmensa gravedad que se expresa en el quebrantamiento de todos los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales del pueblo: en su alimentación (hiperinflación), en su salud, (desabastecimiento de medicamentos esenciales), en su educación (desmejoramiento sensible de la calidad de la enseñanza), en su bienestar general (caos en todos los servicios públicos), en su medio ambiente (por ejemplo, Arco Minero), y en su seguridad personal (creciente violencia social).
  • Una expansión indetenible del ignominioso fenómeno de la corrupción administrativa.
  • Un déficit democrático creciente que impide el cabal ejercicio de los derechos políticos y civiles por parte de los ciudadanos y que se expresa en la conformación de un partido/Estado que, a través de poderes cuya autonomía ha sido confiscada y de una Fuerza Armada cuyo profesionalismo ha sido comprometido, ejerce su hegemonía en transgresión constante de la Constitución de la República.
  • Una violación sistemática de los derechos humanos, de lo que son evidencia la existencia de presos políticos, contraria a la idea misma de democracia, y el incremento de las ejecuciones por parte de cuerpos policiales y militares.
  • Un aislamiento cada vez mayor de Venezuela en el concierto de naciones del mundo.

La propuesta alternativa de la Concertación a esta catástrofe madurista se encuentra en el documento programático que entregamos a la consideración nacional durante la pasada campaña electoral: respeto a la democracia representativa para poder avanzar hacia una democracia participativa, cumplimiento estricto de la Constitución incluso para cambiarla, economía social de mercado, crecimiento y progreso con justicia social, defensa irrestricta de nuestra soberanía en el concierto de naciones del mundo. Pero esta semana, la Concertación circulará la segunda parte de este documento, un plan de lucha que proponemos a los demócratas, un conjunto de exigencias que formulamos al gobierno: sobre presos políticos, sobre reforma económica (pacto anti-inflacionario), cooperación humanitaria internacional (en materia de medicamentos y transporte público), término de la Constituyente y reforma propuesta a la Constitución.

El manifiesto subraya algo central en nuestra propuesta: “Venezuela necesita un cambio. Esta Concertación propone un cambio en paz.”

Es así como ratificamos “nuestro compromiso por la ruta democrática: pacífica, civil, electoral, y nacional, que nos encuentra”:

  • Defendemos el voto como instrumento destacadísimo de cualquier estrategia democrática frente a un régimen autoritario con prácticas dictatoriales y vocación totalitaria como el que nos desgobierna: los abusos de poder del partido/Estado no serán vencidos poniéndonos al margen de las disputas electorales sino participando masivamente en ellas.
  • Apoyamos el diálogo y la negociación como forma civilizada para la resolución de nuestros conflictos políticos internos, por lo que juzgamos necesario avanzar hacia una amplio acuerdo nacional que sobre la base del consenso permita reconciliar a los hijos de esta patria y a partir de allí reinstitucionalizar y reconstruir a la nación.
  • Compartimos las luchas populares de calle siempre dentro de los parámetros de la protesta pacífica: nos deslindamos de antemano de toda acción violenta que pretenda hacerse del poder por la senda imponderable de los atajos.
  • Reafirmamos la condición civil de nuestra estrategia, que incluye la exigencia de respeto a la naturaleza institucional de nuestra Fuerza Armada tanto por parte de quienes ejercen el poder y abusan de él como de las fuerzas de oposición que propugnamos un cambio de gobierno.
  • Favorecemos y resguardamos la condición nacional del cambio político que queremos impulsar, lo que no implica el rechazo sino antes por el contrario supone la valoración de todas las muestras de solidaridad de gobiernos y naciones del mundo hacia las luchas democráticas de nuestro pueblo, pero sí la repulsa a toda injerencia o pretendido tutelaje extranjero.

Y con estas palabras auspiciosas concluye nuestro manifiesto fundacional: “Con base en estos valores proponemos a la nación, a los hijos de esta patria traicionada, propugnar entre todos una Concertación por el Cambio. Es hora de recobrar el orgullo de ser venezolanos. Sabemos que es posible cambiar para bien a Venezuela y cambiar en paz. Los venezolanos podemos. Entonces, que así sea.”

Vea otros artículos sobre el autor aquí en punto de corte


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