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(Opinión) Cuatro advertencias. Por Américo Martín

Por Punto de Corte
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Que crezca la audiencia - Américo Martín
Caracas, 7 de octubre de 2020
Por Américo Martín
@AmericoMartin

Pudiera pensarse cualquier cosa de mí si la tragedia que preludia la muerte de Venezuela me despertara reacciones humorísticas, pero por extraño que parezca,  entre la desesperanza y el exterminio, pueden flotar aires de buen humor.

Los disparates  no dejan respirar. Pronto se pronunciarán los sectores de la Economía que  nos darán precisiones sobre los nuevos riesgos que afrontará el país.

El escritor madrileño Enrique Jardiel Poncela -novelista y dramaturgo extremadamente cómico- me vino a la memoria en alas de la noticia del descubrimiento de 59 sarcófagos egipcios, casi todos con su ilustre momia adentro.

Si Jardiel Poncela viviera las hubiera hecho reír a mandíbula batiente, según su costumbre. Pero nada, el hombre falleció a los 51 años, en 1952, y de las flamantes  momias solo sabemos que en este reciente mes de  octubre asomaron sus cuerpos vendados.

Pero a lo  que voy. Un grupo de cineastas y empresarios del cine mexicano le pidieron un guión para una película, que resultó muy exitosa. La protagonizaron Germán Valdés (a) Tintán, su carnal Marcelo, Oscar Pulido, la escultural Tongolele y otros graciosos de moda. El título del film fue   “Mátenme porque me muero” Se basaba en “Espérame  en Siberia, vida mía”, una de las grandes novelas de humor de Jardiel Poncela.

Y repito, ante las obras de este terrorista  de la gracia española no era cosa de reír a medias. La vaina era a carcajadas o nada.

Cantinflas fue siempre el cabecilla de la risa hispanoamericana, y sin embargo desde la distancia europea, el madrileño le ganó esa solapada competencia, moviendo a Tintán y a la escultural Tongolele. Bueno, ganó esa pero también es que no le pidieron otra.

Pero volvamos a nuestro país, a los cuatro alertas  sobre la crisis que hunde sin pausa a Venezuela, una nación en trance agónico. Y no es que cuatro agentes se hayan decidido a destruir su futuro después de haber aniquilado su presente. No son los cuatro jinetes del apocalipsis, nacidos de la fantasía de Vicente Blasco Ibáñez. Son, salvo la Ley antibloqueo, como se verá, alertas contra el mal y factores determinantes del destino del régimen  madurista. Los cuatro que de seguidas paso a  invocar ni siquiera jinetean caballo alguno.

El primero, es el terrible e inapelable informe presentado por la Misión Internacional Independiente del Consejo de DDHH de las Naciones Unidas que ha estremecido la colmena del poder. La extrema radicalidad y densidad de las denuncias alusivas a los excesos del régimen, incluyendo esta vez indicios vehementes y hechos inocultables acerca de la presunta comisión de severas violaciones a los DDHH y, todavía más serio, de crímenes de lesa humanidad. Tratándose de un expediente elaborado por la cúpula del sistema jurídico mundial, cabe esperar el posible encausamiento de los responsables o un brusco viraje hacia una negociación sobre agenda incierta.

La segunda advertencia, es la inquietante  reiteración y ampliación de las acusaciones que en similar sentido presenta la Alta Comisionada de los DDHH, la valiente Michelle Bachelet, con quien Venezuela está en deuda, y adjúntesele  la última declaración profundamente crítica del Secretario General de la OEA, Luis Almagro.

La tercera advertencia -con expreso carácter de tal-  es el segundo informe elaborado por la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales. La sola mención de los académicos causa una generalizada simpatía. Se han consagrado a desmantelar las falacias que enturbian la verdad de  la pandemia COVID-19. Sus primeros documentos silenciaron las amenazas contra su libertad y seguridad, vertidas por los más altos dirigentes del régimen. Pensando en el ruinoso estado de Venezuela se atrevieron a  pronosticar sin miedo  que, si seguía la incuria oficialista, el  número de contagiados alcanzaría en septiembre de este año la cifra de 14 mil almas. Pues bien, este  informe, tan justificado como el anterior,  afirma que esa cifra escandalosa ya ha sido alcanzada.

¡Carajo! ¿Y dónde se esconderán los inermes venezolanos ante el despiadado ataque de la pandemia?

La cuarta, es la ley antibloqueo que, si bien es la más completa agresión contra el Derecho, parece orientarse a un cambio absoluto de sistema, análogo al socialismo de mercado aplicado a China por el diminuto Deng Xiaoping con su salto hacia el capitalismo. He leído la opinión de excelentes juristas como Brito García, Raffali y Brewer Carías, coinciden en aspectos trascendentales.  Conocer lo que  piensan es fundamental para entender el sentido de esta aberración jurídica que –si  la reforma es firme y no un simple “tómalo o déjelo”- pondrá en manos de Maduro un poder similar al que tuvo Juan Vicente Gómez, con la diferencia de que previamente mete a palo limpio la realidad dentro de una ley supraconstitucional que le permite hacer lo que quiera, incluso renegociar todas las empresas estatizadas, sin dejar por fuera PDVSA, refinerías, la ferrominera, hidro y termo electricidad. 

El referido instrumento legal ha sido presentado a la Asamblea Constituyente, armatoste  que  parecía  en trance de muerte, pero helo aquí, concentrando un escandaloso poder en manos erráticas para conducirnos a la dimensión desconocida, donde nada es imposible. 

Y bien, Jardiel Poncela, ¿qué es una dictadura?       

Hombre, el sistema de gobierno en el cual lo que no está prohibido es obligatorio.

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