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Descubra los problemas de la OTAN

Por Saverio Vivas
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Caracas, 05 de abril de 2019. Un interesante artículo de Pablo Pardo, corresponsal del diario español El Mundo en EEUU; revela detalles importantes de la complicada situación que vive la OTAN en nuestros días.

El escrito titulado El triste 70 cumpleaños de la OTAN; explica que la organización celebra su 70º aniversario envuelta en la mayor crisis de su historia; y bajo la incertidumbre de que Trump decida la retirada de Estados Unidos del Tratado.

Seguidamente parte del artículo:


El triste 70 cumpleaños de la OTAN

La OTAN cumple 70 años hoy. Pero no es una fiesta de cumpleaños. Más bien, un encuentro incómodo, como una reunión familiar en la que los asistentes prefieren callar antes de empezar a hablar.

Las tensiones son tan evidentes en lo que se dice como en lo que se calla. Es una situación nueva, porque la OTAN funcionaba con una dinámica en la que EEUU era el hermano mayor que imponía orden y liderazgo.

En ese contexto, el mayor peligro para la OTAN era la inefectividad de los europeos. El talón de Aquiles de la Alianza era el riesgo de finlandización de los países de este lado del Atlántico; es decir, la transformación de Europa en lo que fue Finlandia durante la Guerra Fría: un país capitalista neutral por miedo a la URSS.

Esos temores nunca se materializaron. La Alianza no ha hecho más que ganar miembros. Desde Alemania (que, aunque hoy lo hayamos olvidado, no entró en la OTAN hasta 1955) hasta las ex repúblicas soviéticas del Báltico. Francia empezó a regresar a la OTAN en 1995 y se reintegró plenamente en 2009. Lo mismo ha sucedido con sus funciones.

Podría decirse que la de la OTAN es la historia de un éxito incuestionable. De hecho, sus tanques están hoy a 900 kilómetros de Moscú y a 350 de San Petersburgo; es decir, la misma distancia que separa a Pamplona de Madrid. La crisis existencial de la organización cuando se quedó sin enemigo tras el colapso del bloque del Este ha sido superada. La Alianza sigue siendo activa en el siglo XXI.

EEUU Y LA OTAN, UN MATRIMONIO EN CRISIS

Sin embargo, «ésta es la mayor crisis de la OTAN en sus 70 años de historia, mucho peor que cuando desapareció la Unión Soviética«. El problema central es algo que nunca nadie había contemplado más que como una posibilidad lejana: Estados Unidos no quiere a la OTAN. Ése es el verdadero problema de esta fiesta de aniversario de un matrimonio trasatlántico.

El mejor ejemplo de esta fractura es el discurso del secretario general de la organización, ante las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos. Esa intervención suena a celebración de unidad. Pero es justamente lo contrario. Se trata más un acto de oposición de los miembros del Congreso – tanto demócratas como republicanos – a Donald Trump que de exaltación atlantista. No en balde, el 1 de agosto pasado, 20 senadores de los dos partidos se reunieron discretamente en Washington con los embajadores de varios países miembros de la OTAN para explicarles que no van a consentir que EEUU se retire de la Alianza. El mes anterior, el Senado había aprobado por virtual unanimidad – 97 votos a favor y solo 2 en contra – una resolución de apoyo a la OTAN.

El 22 de enero, en su segundo día de sesiones, la Cámara de Representantes aprobó, de nuevo por virtual unanimidad, un proyecto de ley que prohíbe al presidente de Estados Unidos destinar fondos públicos para una eventual retirada de la OTAN. Es una maniobra política y legal compleja. Porque la Constitución de EEUU le da al jefe del Estado y del Gobierno potestad absoluta en materia de tratados internacionales que no afectan a la política interna del país. Y el Tratado del Atlántico Norte, firmado en Washington hace 70 años, entra dentro de esa categoría. Si quisiera, Donald Trump podría sacar a EEUU de la OTAN.

Y Donald Trump ha hablado en términos apocalípticos de la OTAN, hasta el punto de que el 18 de julio pasado acusó a Montenegro – un miembro de la Alianza con menos población que la ciudad de Zaragoza -de tener la capacidad de desencadenar «la Tercera Guerra Mundial» (si fuéramos malpensados, podríamos recordar que Rusia lanzó sin éxito un golpe de Estado contra Dusko Markovic, el primer ministro montenegrino, pero, dado que Mueller ha exonerado a Trump de toda coordinación con Moscú, no vamos a hacerlo).

LA DISPUTA SOBRE LOS COSTES DE LA OTAN

A esos desencuentros se suma la eterna disputa sobre el reparto de los costes de la OTAN que, sin duda, Trump va a sacar a colación en la cumbre, a pesar de que, primero, la Alianza no tiene un presupuesto, con lo que la discusión no tiene sentido y, después, cuando se suman los recursos puestos a disposición de la organización, EEUU solo aporta un 22%, es decir, menos de la mitad de lo que le correspondería en función de su PIB. En otras palabras: los europeos y Canadá aportan más a la OTAN que EEUU.

Pero no solo Washington es culpable de la crisis. Europa invierte muy poco en defensa – aunque la mayor parte de lo que destina a ese capítulo va a la OTAN – y ésa es una amenaza seria para la Alianza.

En 2012, el Gobierno de Barack Obama prácticamente suplicó a Gran Bretaña y Francia – supuestamente las dos potencias militares europeas – que no enviaran barcos al Golfo Pérsico para vigilar a Irán por la sencilla razón de que, con su atraso tecnológico, iban a crear a la flota estadounidense más problemas que los que iban a resolver.

Alemania, que ya ha dejado claro que no va a aumentar el gasto militar por más que Trump se ponga como se ponga, parece decidida a vivir la ficción de beneficiarse de las ventajas de ser una gran potencia sin ninguno de los inconvenientes. El problema es que no se puede ser una especie de Luxemburgo gigante cuando se tiene una población de 83 millones de personas, la cuarta mayor economía del mundo, y se controla de facto la segunda divisa más importante de la Tierra, el euro.

Todas esas políticas cuestionan cualquier alternativa a la OTAN. Como explica Mattis, «por mucho que hablen de defensa los europeos, lo cierto es que Gran Bretaña no quiere ni tenerla ni pagarla, Francia quiere tenerla, pero no puede pagarla, y Alemania puede pagarla pero no quiere hacerlo». Así, la familia disfuncional de la OTAN se va a reunir para celebrar los 70 años de un matrimonio en crisis. Más que una cumbre disfrazada de fiesta, sería necesaria una terapia de pareja o una sesión de psicoanálisis.

Tomado de El mundo de España

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