Caracas, 22 de marzo de 2019.

Por: Leandro Rodríguez Linárez*

@leandrotango

Marrero es Director del Despacho de la Presidencia Interina de Guaidó, lo que representa un hombre clave, de plena confianza del alto gobierno y con participación en los procesos de toma de decisiones, pero además, tiene un vínculo fraterno con Guaidó, los une una profunda amistad, Marrero fue quien introdujo a Guaidó en la política. El encarcelamiento de Marrero es una jugada del régimen que tiene varias aristas, se hace de una figura muy importante para la presidencia interina, una pieza clave para la negociación… un rehén pues.

Sin embargo, la jugada es posiblemente la más peligrosa luego de la “constituyente” hecho éste que marcó el inicio del fin del chavismo. Con la captura de Marrero la comunidad internacional recibió una señal ¿La última? se decretó el fin de la vía diplomática amén de un recrudecimiento de la violencia institucionalizada que caracteriza al régimen chavista, las reacciones están por anunciarse, pero seguro estamos no será nada de lo que ya hemos visto, al que a hierro mata a hierro muere decía mi abuelo.

Ahora bien, en esta etapa de la política venezolana los bandos se estudian, se miden, se testean. Con la “Ayuda Humanitaria” se midió el nivel de compromiso de la fuerza armada, quienes finalmente decidieron estar al lado del régimen de Maduro, ello permitió a las fuerzas opositoras rediseñar las estrategias venideras. Con la detención de Marrero el chavismo desea medir la reacción de la oposición venezolana y de sus aliados internacionales, reta a ver hasta dónde es la profundidad de las amenazas vociferadas.

No sorprende, hasta el momento el régimen solo ha recibido sanciones personales en su mayoría, los líderes rojos rojitos en Venezuela tienen libre acceso a los recursos/riquezas de la nación y cuentan con anillos de seguridad redoblada, en líneas generales, las sanciones solo están afectando negativamente al pueblo quien tiene que padecer, a parte de las nefastas consecuencias de 20 años de desastre económico/corrupción chavista, los efectos de la asfixia económica y financiera al chavismo, por ello, el régimen huye hacia delante.

Por supuesto, Guaidó es otra cosa, todo dependerá del cómo se desarrollan los hechos con Marrero, estamos en un punto de inflexión que de diluirse como hasta el momento (en la política visible) se han diluido los demás eventos, le permitiría al régimen pensar en echarle prontamente el guante a Guaidó y a todo su tren ejecutivo interino, o, por el contrario, este evento pudiera finalmente ser la gota que derrame la paciencia de las fuerzas opositoras al chavismo y, como se ha dicho en mesas internacionales, todas las opciones están abiertas.

Reina la incertidumbre, la inestabilidad y el consecuente comportamiento del régimen chavista, quien a través del férreo control mediático actúa con total normalidad, claro, los venezolanos saben lo que ocurre, la realidad es inocultable, pero esa realidad tiene dos décadas y empeora cada vez más aprisa. La detención de Marrero es el punto de inflexión donde partirán en corto plazo las acciones definitivas, lo que se traducirá en: chavismo para 20 años más o el rescate definitivo de la democracia en Venezuela… ya no hay para donde agarrar.

Puede leer otros artículos de opinión de Leandro Rodríguez Linárez haciendo click aquí


Suscríbase a nuestro canal de Telegram y YouTube
Estamos también en TwitterFacebook Instagram