Caracas, 18 de junio de 2019/.- El director de la firma Aristimuño Herrera & Asociados, el economista César Aristimuño, informó que la caída acumulada del consumo de los venezolanos, fue de 70% entre 2014 y mayo pasado.

En tal sentido, explica que aumentar los precios no es la estrategia más para generar flujo de caja, de manera que necesitan comercializar más unidades, aunque ello signifique nuevos sacrificios de rentabilidad.

En una entrevista con Pedro Penzini López en Unión Radio, advierte que la estrategia de encaje legal que aplica el Banco Central de Venezuela, genera restricción de liquidez y por ende la casi extinción del crédito bancario para los empresarios y el consumidor.

«Es muy difícil que el productor venezolano pueda competir con productos importados, generalmente más baratos que los nacionales, cuando se consiguen. Evidentemente, las empresas deben reducir costos para para mantener competitividad en los anaqueles. Lo importante es vender unidades, no vender precios. El flujo de caja viene por el número de unidades», puntualiza.

Sin embargo, Aristimuño no cree posible que la inflación llegue a los 10 millones por ciento que predice el Fondo Monetario Internacional y, pronostica la inflación de cierre de 2019 entre 400.000% o 600.000%.

El economista prevé, que de mantenerse el encaje legal, y la disminución sostenida del gasto público por lo que resta del año, la inflación podría descender de manera abrupta a niveles de 20.000% o 30.000%.

«El gobierno ha asumido la decisión de quitarle liquidez a la economía, y por eso los precios van a tender a bajar, debido a que no hay dinero en el mercado. El contrapeso es que hay una afectación grave en los niveles de producción; muchos negocios y empresas se hacen importadores y compiten con los mismos productos que fabricaban. No hay acceso al crédito para producir y se han agotado fuentes alternas de financiamiento, que se reducen, básicamente, al esfuerzo de los accionistas.  Muchos empresarios han traído capitales del exterior, pero eso no va a continuar ocurriendo, debido al riesgo que existe en el mercado», asegura.

Por otra parte Aristimuño reitera que existe una dolarización de facto en Venezuela, la cual en su opinión, es estimulada por el propio “gobierno de Nicolás Maduro”.

La gente quiere dólares y la administración Maduro le da euros, a través de la banca.

Sobre los nuevos billetes de 10.000, 20.000 y 50.000, hizo dos proyecciones: La primera es que los billetes de menor denominación quedarán pulverizados por la inflación en cosa de pocas semanas, por lo que el cono debe ser revisado integralmente; y la otra es los precios rezagados en la economía, sobre todo los de algunos servicios, tenderán a ajustarse en línea con las nuevas denominaciones.

Con información de Banca y Negocios.

Puede leer en Punto de Corte:

Suscríbase a nuestro canal de Telegram y YouTube
Estamos también en TwitterFacebook Instagram