Seguramente, existen diez mil maneras diferentes de explicar lo que es el cine; pero una de mis definiciones favoritas es la del cineasta francés Jean-Luc Godard: “La fotografía es la verdad. El cine es la verdad 24 veces por segundo”. Y es que sí, el cine es un engaño que nos hace creer que vemos imágenes en movimiento cuando en realidad lo que estamos viendo es una serie de imágenes fijas, una tras otra; ¿pero a quién se le ocurrió esta genial idea?
La respuesta no es sencilla, pues a pesar de que en general se cuenta a los hermanos Lumier como sus padres oficiales por la creación de un aparato (cinematógrafo) que en 1895 logró proyectar imágenes en movimiento de forma exitosa, la verdad es que no fueron ni los primeros, ni los únicos.
https://www.youtube.com/watch?v=nRiUkfk6gL0

El inventor norteamericano Thomas Alva Edison ya había creado en 1894 el kinetoscopio, un aparato que proyectaba imágenes en movimiento. Ambos aparatos eran diferentes pero su función era la misma: proyectar imágenes en movimiento.

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También en 1983, el inglés William Friese-Greene patentó su cámara estereoscópica con la que logró filmar a un hombre caminando por Hyde Park.
Igualmente, en octubre de 1888, Louis Le Prince logró imágenes en movimiento y un dato curioso sobre él es que desapareció dos años más tarde sin dejar huella alguna.

Una de las teorías sobre lo que le sucedió afirma que fue mandado a asesinar por Thomas Alva Edison, quien lo conoció cuando trataba de patentar infructuosamente su invento en los Estados Unidos y robó su idea del kinetoscopio.
Nadie cuenta como padre del cine a Eadweard Muybridge; sin embargo, fue él quien en 1878 realizó la filmación y posterior proyección de un caballo en movimiento a través de la cronofotografía; una técnica que consiste en realizar una serie de fotografías y posteriormente organizarlas para que den la noción de movimiento.

Por último debemos mencionar a Étienne Jules Marey, quien inventó una escopeta que lograba fotografiar imágenes consecutivas para capturar el movimiento.

Definitivamente no es tan simple ubicar al padre de este invento que nos ha venido maravillado durante sus aproximadamente 120 años de existencia. Sin embargo, no es muy complicado ubicar a su madre.
El cine nace como una herramienta para registrar la realidad. De hecho, todo lo que se registró en su inicio fueron imágenes reales de hechos que ocurrían en la cotidianidad. Desde el movimiento de las aves capturado por Marey, hasta los hombres saliendo de la fábrica en Lyon capturado por los hermanos Lumiere, el cine nació con un carácter eminentemente documental.
Si bien entre 1895 y 1896 los hermanos Lumiere realizaron 500 producciones con fines demostrativos logrando realizar el cortometraje Regador regado (un sketch humorístico con visos de ficción), no fue sino hasta la aparición de Alice Guy, ese mismo año, que se realizó El hada de los repollos (La Fée aux Choux, 1896), la primera película de la historia del cine.

No obstante, a nivel argumental se dice que la primera película fue Regador, regado por lo que podríamos asegurar que el primer género cinematográfico diferente al cine documental en el mundo fue la comedia.

El cine venezolano de ficción también nació desde el género de la comedia, ya que las dos primeras películas nacionales fueron de este género: en 1916, se estrenó “La Dama de las Cayenas” de Enrique Zinmermanó (una parodia de la obra de Alejandro Dumas) y posteriormente, en 1918, se realizó “Don Leandro el inefable”; la cual, debido a la censura del gobierno por las revueltas producto de los estragos de la gripe española, fue estrenada en 1919.

Sin embargo, hoy en día la comedia no se desarrolla localmente de forma robusta como un género que impacte realmente nuestra cinematografía. Tanto es así, que son pocas las comedias que existen y la industria del cine en Venezuela se basa actualmente en los géneros del drama pasional y el testimonial policial.

Si bien el cine nacional tiene una alta dosis de realidad social (lo que considero es una de sus mayores virtudes), tal vez es momento de pensar en una diversificación temática más amplia y distanciada de la agobiante realidad que nos abruma día a día.

En los últimos años, las pocas comedias realizadas le han rendido frutos a quienes se han atrevido a producirlas, situándose en el primer lugar de preferencia del público nacional. Actualmente en cartelera existen dos opciones de cine criollo que apostaron exitosamente por la fórmula de la comedia: Papita Maní Tostón de Luis Carlos Hueck y Solteras indisponibles de Carlos Malave.

Aunque no son muchos los cineastas criollos que se han atrevido a incursionar en este género (a lo mejor por ser junto al terror uno de los géneros cinematográficos más complejos o porque la realidad cotidiana es demasiado avasallante), la comedia es una fórmula exitosa dentro del cine nacional que se erige como una herramienta que enamora y acerca cada vez más a los espectadores locales a su cinematografía; y es que definitivamente, el cine de comedia no es mamadera de gallo.