Caracas, 08 de julio de 2019. De acuerdo a un informe de la Consultora Visor 360º, elaborado por el economista Pedro Vicente Castro Gullen, «el grave cuadro de crisis de la economía en los últimos años», reside en «el comportamiento de las variables macroeconómicas más importantes, como en la formulación de las políticas económicas y de la gestión del Estado».

Señala que la economía venezolana «tiene un frágil comportamiento como resultado de su alta dependencia del petróleo y a partir de los años ochenta de su acumulación permanente de ejercicios fiscales deficitarios y una debilidad crónica del bolívar, que sólo se ha logrado disimular en los años de alza de los precios de petróleo».

Puede leer el informe completo a continuación:

El comportamiento de la economía venezolana tiene una deriva marcada por la crisis de sus variables fundamentales desde al menos el año 2012, como resultado de un conjunto de condicionantes como el aflojamiento de la tendencia alcista de los precios del petróleo que terminara definitivamente en 2016, pero que si examinamos más atentamente el grave cuadro de crisis de la economía en los últimos años, las causas residen tanto en el comportamiento de las variables macroeconómicas más importantes como en la formulación de las políticas económicas y de la gestión del Estado que ya estaban en marcha durante el mandato de Hugo Chávez, pero que fueron radicalizadas durante la gestión de Nicolás Maduro.

Desde el punto de vista estructural la economía venezolana tiene un frágil comportamiento como resultado de su alta dependencia del petróleo y a partir de los años ochenta de su acumulación permanente de ejercicios fiscales deficitarios y una debilidad crónica del bolívar, que sólo se ha logrado disimular en los años de alza de los precios de petróleo. Son estas variables estructurales las que nos dan el marco del análisis de la crisis en estos años, a lo que había que agregar un comportamiento del modelo político que agrava este cuadro estructural, como es el híper dirigismo en la gestión de la economía que no ha hecho otra cosa que agudizar la crisis y producir un milagro en negativo como es el hecho de llevar una economía petrolera a una situación hiperinflacionaria lo que hace de nuestro país un caso de estudio único en la historia económica mundial.

Como se refleja,tanto por cifras del Banco Mundial como del FMI, Venezuela ha perdido más del 50% del PIB desde 2013, algunas consultoras privadas calculan pérdidas de hasta el 56% en el mismo periodo. Para el año 2017 el PIB cayó en un 15%, en el 2018 17,7%, con una estimación del Banco Mundial de 25% adicional en el 2019. Esto constituye un cuadro catastrófico de la economía muy difícil de alcanzar sin una situación de confrontación bélica y poco probable para una economía petrolera en su periodo de mayor alza de precios sostenido del crudo. Porque si bien es verdad que el ciclo alcista se da entre 2005 y 2014 con altas y bajas pese al desplome de precios del 2009 y el 2016, en este momento el promedio del barril petrolero está por encima de los US$/b50, lo que es un precio considerado por muchos especialistas como un precio estelar.

Con lo que la coyuntura económica de crisis que comienza alrededor de finales de 2012 y se prolonga en los últimos años no es imputable solamente a la interrupción del ciclo alcista de los precios sino a variables netamente de decisión política como son el caso de un sostenimiento de un control político de la economía aun con la prevalencia del aumento sostenido de los precios. El férreo control sobre el tipo de cambio y controles de precios en el mercado interno, la disminución de los derechos de propiedad fue creando el cuadro de condiciones que daría paso al estallido de la inflación a la hiperinflación condicionado por medidas económicas, financieras y monetarias.

Desde el punto de vista de los condicionantes económicos la caída de la producción petrolera es el factor fundamental de esta coyuntura después del 2016, siendo la actividad petrolera ese año de 2154 MBD cayendo a la mitad para el cierre de octubre de 2018 y para este mes de junio de 2019 se estima en alrededor de 800MBD, con lo que se producen resultados como los siguientes, en el 2018 se dejaron de percibir US$14 millardos; pero lo más dramático es que la exportación de crudo a los EE.UU. que es el único cliente que paga en efectivo paso de 1.700.000 B/D en 1998 a 610.000B/D en 2017 a cero (0) en la actualidad, es decir unos ingresos petroleros profundamente mermados y sin ninguna capacidad de recuperación ni en corto, mediano o largo plazo mientras persista la actual política económica.

Ahora, si bien es verdad que en los meses del 2018 y lo que va del 2019 se está sintiendo lo peor de la crisis no es el derrumbe relativo de los precios del crudo los que pueden explicar estos resultados críticos, en virtud de ya en los dos primeros trimestres de 2014, con precios del crudo en 100 $/b la economía venezolana comienza a registrar síntomas de recesión, con caídas del PIB de 5,2% y 5,4% respectivamentey entre 2014 y 2017 la caída acumulada del PIB se estima en 39,5%,ylos cortes brucos de importaciones comienzan en 2012 pleno auge petrolero cuando en 2013 cayeron 13% con respecto al 2012 y continuaron durante los años 2014, 2015 y 2016, con caídas anuales de 17%, 30% y 51% respectivamente, de tal manera que las importaciones de 66.000MUS$ en 2012 pasaron a 12.300MUS$ en 2017.

También podemos observar como durante el auge petrolero comienza un injustificado endeudamiento masivo, con lo que ya en el 2012 Venezuela exhibe una deuda 113.000MUS$, con vencimientos concentrados en muy corto plazo. Con lo que se puede observar que el peso del servicio de la deuda se vuelve extremadamente critico sólo con los bancos de desarrollo de China desde 2011 el promedio del servicio de la deuda se ubicaría en 15.000MUS$ promedio anual hasta ubicarse en un 55% por encima a partir de 2015.

De la misma manera, observamos una manera de control de los ingresos petroleros colocando en el presupuesto un precio del barril petrolero por debajo de su valor mercado lo que con la creación del FONDEM yla reforma de la ley del BCV en 2005 se creó un dispositivo opaco y corrupto en el manejo tanto de los ingresos petroleros como de las Reservas Internacionales (RI). Esto llevo a que desaparecieran en el FONDEM 53.500MUS$ de las RI entre 2005 y 2013. Esto llevo a que las reservas operativas liquidas que promediaron 15.000MUS$ entre 2005-2011 se redujeron a escasos 3500MUS$ en 2012.

Como vemos el actual desastre de la economía venezolana que hoy se califica abiertamente como una crisis humanitaria no puede ser imputada a la caída de los precios del petróleo. Son los controles de la economía: control de cambio, control de precio, altos déficit fiscal y su monetización, los verdaderos responsables de la evolución hiperinflacionaria de la economía, que el propio BCV reconoció en reciente informe una evolución del 53.798.500% entre 2016 y abril de 2019, al publicar los datos del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), cifras que se consideran subestimadas por cálculos de organismos internacionales como el FMI, BM, CEPAL y la Asamblea Nacional.

Esta circunstancia junto con la destrucción de la industria petrolera son factores que al conectarse con un comportamiento desastroso de la economía que se registra con claridad como hemos visto desde al menos 2012, terminan produciendo una debacle de magnitudes catastróficas.

Tampoco se puede culpar a las medidas impuestas por los EE.UU. la actual situación o su agravamiento porque es apenas en el 2018 cuando se comienzan a sentir algunos de sus efectos, pero ya se había producido la destrucción de la industria su pérdida de capacidad operativa, la caída brutal de la producción que no guarda ninguna correlación con las medidas del gobierno americano.

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