Caracas, 3 mayo abril de 2019.

Por: José Luis Centeno S.*

@jolcesal

El preso político Williams Aguado, recluido en la cárcel militar de Ramo Verde, “es un ser humano maravilloso, lleno de bondad  y calidad humana, durante todos sus años de carrera ha trabajado ad honoren en fundaciones, siempre buscando la manera de ayudar a los más necesitados, en la comunidad de Caricuao, donde reside mi mamá, lo llaman cariñosamente José Gregorio Hernández”, así lo describió su hermana Ofelia.

El Dr. Aguado ejercía como médico en varias clínicas de niños especiales y, por extraño que parezca, para la Policía Nacional Bolivariana. Siempre se le veía practicando labor social en las áreas más desatendidas y con personas de mayor vulnerabilidad, angustiado por la situación del país; buscando medicamentos, exámenes clínicos, citas médicas con colegas, alojamiento o alimentación para pacientes de escasos recursos.

En la cárcel de Ramo Verde, donde está secuestrado desde que fuera detenido el 15/01/2018, continúa su labor humana atendiendo a todos con la misma dedicación, por esa razón lo pasaron al área de enfermería; sin embargo, se encuentra mal de salud, pues no han sido atendidas adecuadamente todas las patologías que lo aquejan y las graves secuelas que han dejado en él la tortura, incluso, saber sus patología y verse impedido de acceder a tratamientos especializados, es algo que pudiese calificarse de tortura psicológica.

Las afecciones en sus riñones se tornan riesgosas ante la presencia constante de sangre en su orina, no menos grave es el desprendimiento del tímpano y la pérdida de audición en su oído izquierdo, el cambio en la coloración de la pigmentación de su piel, la hipertensión arterial estado 2 de reciente data y la acentuada pérdida de peso, siendo previsible un cuadro de trastornos emocionales y psicológicos en progreso.

De su hija Michelle, hoy en el exterior a causa de persecuciones, conozco que es un guerrero, capaz de exponer y arriesgar hasta su vida por tener un futuro mejor para todos, sobre todo para su familia, hijos y nietos. Sin esperar nada más a cambio que la Libertad de Venezuela. De hecho, se quedó sin nada, le arrebataron todo, su casa, carro, todos sus bienes, la carrera profesional de médico abnegado, hasta el bien más preciado del ser humano, su libertad. Lo que no han podido arrebatarle es su dignidad.

El Dr. Aguado me hizo llegar anécdotas reveladoras de su calidad humana y profesional: “En una oportunidad, cuando participaba en un operativo de evaluación médica y donación de almuerzo en una escuela de la zona rural en el Hatillo, había un niño de aproximadamente 9 años que no quería comer. Al interrogarlo, dijo que prefería llevar esa comida a su casa donde lo esperaba su mamá y una hermanita menor”.

Recientemente llegó a su correo un mensaje de una señora desde la Unión Europea, quien se enteró por redes sociales de su situación. El mensaje era de agradecimiento por haberle indicado tratamiento y orientación por un embarazo de alto riesgo, anexo tenía la foto de una joven de 24 años, producto de ese embarazo, quien actualmente reside en Boston. Así como esa señora, agradecidas, incontables personas contactan a sus familiares para saber del Dr. Aguado.

* Defensor de DDHH. Columnista en la web. Coautor del libro SECUESTRO Y ANIQUILACIÓN, editado por Libros El Nacional.

Correo Electrónico: jolcesal@hotmail.com

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