Caracas, 16 de julio de 2019.

Por: Tony Rivera Chávez*

@otelo_calas1

Luego de leer el Diario de Abordo del Almirante Colón y durante una cola (de la amargura) caer en reflexiones históricas comencé desde el sopor de los tiempos a cavilar sobre nuestra historia.

Primero llego el tal Cristóbal extraviado y buscando especies para hacer los negocios y ¡Zuas! se topa con la raza cósmica (quizás por estar en la luna) y no encuentra ni pimienta ,ni condimentos curry, ni nada parecido sino oro, el cual le cambia a los nativos por espejos rotos, pedazos de guijarros y otros, y estos además del preciado material le dan perlas como ñapa. ¡Salió mi numero! debió pensar Colón. Así el veneciano le quito  hasta el guayuco a estos pendejos originarios que sin conocer de mercados y mucho menos de valores de cambio celebraban el trueque de espejitos por el preciado metal como si salieran ganando en el asunto. Y algunos los llamaban Caribes pero solo estaban caribeados.

Los invasores llegaron a una carrera donde corría un solo caballo y ellos tenían el boleto ganador. ¡Vaya suerte! Lo peor del caso no es la estafa del comerciante sino la colaboración para que los dejaran sin nada cuando les hacían filas desde esos tiempos al maluco explotador mental para desde el contexto de la oferta y la demanda del mercado capitalista de la época dejarlos sin sus adornos para a la larga quitarles también  sus alimentos. El oro era lo máximo. Y si faltaba algún abuso hasta las mujeres se las quitaban a los aborígenes.

Llegados otros tiempos  se hizo ya sistemático el asunto cuando desaparecida la totalidad de la raza originaria en el lugar  se estableció el español  y sus malas mañas y así hasta el queso que había en la mesa el castizo se lo llevo.

Vino la hora del trinquete entre los mismos españoles  que siendo unos nacidos aquí y otros invasores de allá  sacaron las espuelas y se presento la guerra (civil) para la Independencia pero para los vivos porque el pendejuan siguió haciendo el papel de “trompo servidor” y ya con poco oro que repartir se llevaron el café, el cacao, el caucho, la sarrapia, las garzas y todo objeto factible de ganancias para los nuevos Colón-nizadores.

Llegaron alemanes, ingleses, gringos, franceses y parecidos para seguir la farsa del descubrimiento y hacernos “potencia”. Y el tonto ahí contándose los piojos creyendo que la humanidad era muy buena con los venezolanos  y de tal forma que desde las academias se recomendaba el agradecimiento  por esta forma de “ayuda” al progreso nacional.

Desde esta sociodinámica inducida apareció el “oro negro” y llegaron los norteamericanos, ingleses y holandeses en otra nueva versión comercial para enseñarnos a sacar el excremento del Diablo de la tierra y seguimos celebrando la flojera y dimos gracias a Dios y la tecnología, y ellos hacían lo mismo por tener el número ganador otra vez. Luego apareció el hierro el cual se llevaban la tonelada por locha y nos  devolvían   el kilo a millones gracias a la Revolución Industrial. Y Juan Pendejo ahí; contento con la ganga y con el ta’barato dame dos, a flor de labio. Bueno, y será que nos embrujaron para siempre, se preguntaba un cristiano en este Capitulo. Y se podía adivinar la respuesta desde un Ministerio de un burochorocrata:¡Sufre,Papa!.

En este transcurrir,  con estas mentes carentes de estrategias nos hicimos de fama de facilongos y desde la entrañas del tiempo cuando se apareció el Siglo XXI nos llego otro titulado no ya Almirante si no Comandante(a) Chivitas Castro, el cual conocida la historia, no se quedo atrás y se hizo ídolo de nuestra Tribu de vagos y maleantes, que ofrecieron no oro ni otros valores propios sino que abrieron el Tesoro Nacional  al cacique Cubiche para no perder la costumbre pendeja.

La degeneración, diría un siquiatra, se establece dada la condición de indigentes de los neo-invasores que aprovecharon el factor sorpresa admiración por el nuevo Mandante externo para quitarnos hasta el respiro  de tal forma que solo nos dejo las manos libres para el concierto de piano al revés  jamas visto y escuchado donde para la fecha las partituras contemplan torturas y sacadas de ojo para la complacencia del Clan Invasor.

La pendejera se elevo al clímax  porque por lo menos con los otros se suponía una excusa Imperial pero con estos la verdad es que el Imperio se hace Lambucio pero con la ventura de encontrarse con ignorantes y su adoración desde una Tribu suspirante.

El Heroico se despabila y oye a lo lejos una representación de sus bravos recuerdos de la Escuela Primaria cuando los Indios nativos furiosos y valerosos guerreros le entraban a una combinación del Pájaro Guarandol y Los Chichichimitos para reafirmarnos que no somos cósmicos sino cómicos en eso de hacer guerras y defender nuestro territorio y riquezas.

Las  perspectivas de acuerdo a las experiencias podrían ser fatales y salir de Guatemala para entrar en  Guatepeor si saliendo de esta caemos en otra trampa  “revolucionaria” de algún pueblo marginal y su Comandante, en busca de pendejos.

* Economista egresado de la UCV – año 1.972  

Correos electrónicos: profetanoskagamus@yahoo.com / guaripeterojo@outlook.com

Puede leer otras publicaciones de Tony Rivera Chávez haciendo clic aquí

* Punto de Corte no se hace responsable de las las opiniones expresadas en los artículos, quedando entendido que son de entera responsabilidad de sus autores.


Suscríbase a nuestro canal de Telegram y YouTube
Estamos también en TwitterFacebook Instagram