Nicolás Maduro anunció un aumento del salario mínimo pero en realidad se redujo a menos de la mitad. El sector público pagará el ajuste con dinero inorgánico, pero el privado lo hará con el alza de precios, advierte el economista Manuel Sutherland.


Mientras el mandatario Nicolás Maduro anunciaba un incremento salarial de 300%, el costo del queso blanco en el oeste de Caracas se multiplicaba por dos. No es exageración: lo vivieron los compradores que se marcharon con un precio en la mañana y se encontraron con otro en la tarde.

Las palabras de Maduro causaron un efecto, no mágico, sino trágico: en lugar de acercar los alimentos y los bienes, los alejaron aún más de los venezolanos.

Durante su alocución de más de tres horas ante la asamblea constituyente el mandatario no solamente aumentó el sueldo de 4.500 a 18.000 bolívares soberanos, sino que informó que el encaje de la banca pasa a 60%, lo que solo deja a las entidades 40% de los depósitos para operaciones como la asignación de créditos.

Como un rey Midas que empobrece en lugar de enriquecer, el Gobierno aseguró que estaba elevando el salario, aunque en la vida real se reducía: Maduro llevó el ingreso mínimo mensual de los 15 dólares mensuales en los que estaba en noviembre de 2018, a 6 dólares al mes en enero de 2019 (si se calcula con base en el dólar paralelo).

Apagar el fuego con gasolina

“El aumento salarial se realiza con un dinero que no tiene respaldo en la producción de la economía, ni tiene respaldo en la productividad, por lo que va a ser un dinero espurio por parte del Estado, y los privados lo van a pagar aumentando el precio de las mercancías”, señala el economista marxista Manuel Sutherland en conversación con Punto de Corte.

Manuel Sutherland
Economista Manuel Sutherland

En agosto de 2018 Maduro admitió por primera vez haber emitido dinero inorgánico, y en el mismo acto en el que hizo su confesión, prometió “apretarse el cinturón”. “Vamos a entrar en una etapa muy importante con una meta de déficit fiscal 0, una etapa de disciplina fiscal necesaria”, garantizó.

Pero Sutherland advierte, por contraste, que la única forma de cancelar el ajuste salarial anunciado este lunes 14 de enero es con dinero inorgánico. En otras palabras, combustible para la hiperinflación.

Una hiperinflación que, según cifras de la Asamblea Nacional (AN), cerró el año 2018 en casi 1.700.000%, y que el Fondo Monetario Internacional (FMI) catapulta a 10.000.000% para 2019

Ya ni siquiera la ilusión monetaria hace potable el aumento de 300%, el primero de 2019 (luego de un año 2018 con seis incrementos). “Los gobiernos te aumentan los saldos monetarios para hacerte creer que tienes más poder de compra, pero no necesariamente más dinero se traduce en más poder de compra”, subraya. “La realidad es que el poder adquisitivo no se incrementa” porque “el aumento en las mercancías es muy elevado y tiende a tragarse el aumento”, salvo los precios de determinadas mercancías que queden rezagados.

“Todo esto es pura ilusión monetaria, pan para hoy y hambre para mañana. Nominalmente en los hogares entrarán más bolívares, pero realmente podrán comprar menos bienes y pagar menos servicios, razón por la cual más necesidades básicas quedarán insatisfechas”, razonó el economista y exministro Víctor Álvarez en un análisis que difundió por redes sociales a las pocas horas de anunciarse el ajuste.

La jugada del encaje y el dólar paralelo

Con la variación en el encaje legal, precisa Manuel Sutherland, el Gobierno quiere “restarle dinero a la banca, sobre todo, la privada, para que no pueda prestarles dinero a los empresarios y que estos no puedan comprar divisas ni aumentar la demanda de divisas”. Es decir, actuar sobre el dólar paralelo, que sigue desbocado.

Al apoyarse en esta medida, el Banco Central de Venezuela (BCV) trata de ejecutar “una política muy restrictiva”, que tendrá consecuencias como la disminución “de la cantidad de dinero disponible para prestar” a la población y la dificultad de elevar el límite del crédito, entre otras que anticipa Sutherland.

El dólar paralelo, que esta semana superó la barrera de los 3.000 bolívares, se mantuvo apaciguado en diciembre por otras razones, asegura a Punto de Corte el diputado y economista Simón Calzadilla. Un año malo económicamente –como fue 2018- culminó con un mes de diciembre igual de difícil y con la esperada merma en las ventas, por lo que los comerciantes, al no necesitar reponer mercancía, no se vieron obligados a recurrir al dólar paralelo. Pero la llegada de enero obligó al sector comercio a surtirse de nuevo, y esta es la causa –a criterio de Calzadilla- que empuja el aumento del “innombrable”.

Lo cierto es que una economía ya contraída en más de 40% tendrá en este encaje menos oxígeno para respirar. La razón es simple, de acuerdo con Víctor Álvarez: se limita el crédito al aparato productivo, con las consecuencias esperadas (como reducción de los ingresos fiscales, más emisión de dinero sin respaldo y peor hiperinflación).

Nada indica que se tocará fondo; lo dicen Álvarez y Calzadilla. Para el diputado, ya no hay medida económica que funcione, salvo una: que se realicen nuevas elecciones presidenciales y otro gobierno intente ordenar la casa. 

Fotografía: Archivo.

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