Select Page

(Opinión) El PSUV debate y Venezuela se muere. Por Enrique Ochoa Antich

(Opinión) El PSUV debate y Venezuela se muere. Por Enrique Ochoa Antich

Caracas, 30 de julio de 2018.

Por: Enrique Ochoa Antich*

@eochoa_antich                                                                       

En algo coinciden todos los economistas que han sido consultados, sin importar su signo ideológico: las medidas anti-inflacionarias adoptadas por el gobierno son erráticas e insuficientes. Como puede verse en los debates del IV Congreso del PSUV, los prejuicios ideológicos frenan, traban e impiden las acciones de política económica urgentes que abatan de veras la hiperinflación y abran un camino posible de crecimiento con inclusión.

Como no pertenezco a la legión de opositores extremistas que no ven matices en el chavismo-madurismo, ni creo que se trate de un conglomerado en todo homogéneo, y además porque comparto la tesis según la cual el cambio político ha de producirse a partir de una fractura del sector político y social dominante, juzgo que la oposición democrática debe estar siempre atenta al desarrollo de los debates en el seno del PSUV. Además, en una catástrofe como la que vivimos en la que millones de compatriotas sufren hambre y penurias y muchos mueren por enfermedades curables, incluyendo miles de niños, sería criminal desear que la situación empeore con la ilusión de que así será derrocado el gobierno. La oposición de los espejismos, como cuenta García Márquez que fue Macondo, está condenada a cien años de fracasos… y un poco más.

Todo demócrata tiene que desear que al interior del PSUV se hagan hegemónicos aquéllos que eventualmente entiendan el perjuicio que causa al país tanto el autoritarismo en lo político como el estatismo populista en lo económico. Pero reconozco que no es fácil alimentar esa esperanza que a veces raya en vana ilusión. Mientras el IV Congreso del PSUV divaga sobre temas ideológicos hace tiempo zanjados por la historia (mercado y Estado, por ejemplo), Venezuela se muere y los más pobres pagan el costo de esa inútil actitud diletante.

La pregunta que se hacen hoy los venezolanos es si el gobierno será capaz de llevar adelante con audacia la reforma del modelo económico que la nación reclama. La Concertación por el Cambio entregó hace poco al gobierno dos documentos con once acciones anti-inflacionarias: ¿Va el gobierno a levantar el control de cambios, va a combatir el déficit fiscal, va a suspender la emisión de dinero inorgánico, va a reprivatizar las empresas neciamente estatizadas comenzando por las agroalimentarias, va a asociarse con la inversión privada para incrementar las producción petrolera, como muchos le hemos propuesto?

No sé si el gobierno se dará cuenta del polvorín social sobre el cual se encuentra asentado, en un país conmovido por varias protestas diarias por salarios, por la salud, por la educación y por servicios públicos dignos. Quienes vivimos el 27F, quienes vimos el horror de los cadáveres apilados a las puertas de la morgue de Bello Monte y sufrimos el dolor de los familiares de las víctimas, sabemos que una chispa puede incendiar la pradera sin asegurar un cambio político real ni mucho menos perdurable.

Todos los venezolanos de honor debemos integrarnos por alguna vía a las luchas populares en marcha sin pretender interferir en su dirección ni redituar político-partidistamente de ellas, respetándoles celosamente su autonomía pero siendo solidarios y apoyándolas en lo que esté a nuestro alcance. Que la protesta social pacífica y democrática se extienda calle por calle en toda Venezuela. Porque la ruta democrática, civil, pacífica y constitucional para el cambio político que propugna la mayoría clamorosa de venezolanos tiene entre sus cuatro valores básicos la protesta pero sólo pacífica, además del voto siempre, el diálogo siempre y el resguardo de nuestra soberanía, comenzando por impedir cualquier tipo de tutelaje extranjero sobre la oposición democrática. Y hoy, la mejor manera de luchar por la superación de las penurias en materia de salarios, de salud y de servicios es presionar por la ejecución de un programa de ajustes macroeconómico que ponga orden en nuestras finanzas, abata la inflación para así recuperar los salarios, y pueda enfrentar exitosamente la reconstrucción de la salud, la educación y los servicios públicos. Es una tarea que debe unir a todos los venezolanos.

Vea otros artículos sobre el autor aquí en punto de corte


Suscríbete a nuestro canal en Telegram a través de https://t.me/PuntoDeCorte
Estamos también en Twitter @Punto_deCorteFacebook e Instagram

Suscríbete a nuestro canal de Youtube

Secciones