Caracas, 22 de marzo de 2019.

Por: José Luis Centeno S.*

@jolcesal

Por estos días, uno de mis acérrimos críticos me reprochó no haber escrito más sobre Luisa Ortega Díaz, consciente de pisar una concha e´ mango, sostengo que ella insiste en el protagonismo para decir que algo le tienen que agradecer en la historia, cuando al igual que Rafael Ramírez, Rodríguez Torres, Gabriela Ramírez, el Pollo Carvajal, Rotondaro, entre tantos otros, sino se hubiesen prestado a la jugada, Maduro no tuviese fortaleza alguna.

Venir ahora a presentarse como salvadores, querer lavarse las manos cantando u ofreciendo colaboración en el esclarecimiento de hechos donde figuran como protagonistas principales o son efecto directo de la putrefacción preconizada por ellos, pretendiendo que sólo Maduro es un co…, refleja que todos los que andan en ese plan tienen la misma responsabilidad, lo saben, por eso interpretan a Poncio Pilatos. Entonces, ¿el malo de la partida es quién?

Toda esta gente que está buscando protagonismo ahorita es para ver cómo salva su responsabilidad. Ante esa realidad, reitero, quienes generaron este problema no son los llamados a solucionarlo, pues su único interés es lavarse la cara y volver a estar en el poder, ahora con el bando opositor, haciendo ver que los responsables de esta tragedia están del otro lado y seguir propiciando un desastre similar o peor al que generaron con Chávez y Maduro.

El problema es que cuando Chávez dijo metan presa a Afiuni, todos se anotaron en esa jugada, ¿alguno de ustedes vio una pizca de decencia en la actuación de la Fiscalía, del Poder Judicial o la Defensoría del Pueblo en ese momento? Luisa Ortega tildó de insolentes a funcionarios de la ONU al calificar de violación de derechos humanos lo hecho a la juez. Lo mismo pasó con Leopoldo, Ledezma, Villca, Lorent, Renzo Prieto, Gilber Caro y muchos casos donde todos se prestaron para meterlos presos conculcándoles garantías y derechos constitucionales.

Eso lo sabe la gente, lo percibo en la calle, donde situó mis análisis. En Yaracuy es evidente, están al corriente que Kamel Salame fue objeto de persecución, que abusivamente ejerciendo el poder lo privaron de libertad. ¿Dónde estaba la justiciera Luisa Ortega cuándo arbitrariamente sacaron a sus menores hijas de su hogar, cuando el Ministerio Público pidió incautarle sus bienes utilizando una falsa presunción de narcotráfico? ¿Qué hizo el Poder Judicial, Luisa Estela Morales? ¿Cómo accionó Gabriela Ramírez ante ese atropello?

No es cuestión de hablar nada más de responsabilidades, las consecuencias que generó todo ese desastre importan sobremanera, señaladas como delitos de lesa humanidad, sin ser investigados en su momento, convirtiendo en una afrenta las tardías declaraciones y comunicaciones poniendo pruebas a la orden de las autoridades, las denuncias ante instancias internacionales. Si hacemos un recuento de las dos décadas de chavismo veremos cómo ellos mismos desarticularon el Estado de Derecho, el Sistema Democrático.

Particularmente, Luisa Ortega y German Ferrer, luego de participar en la ruptura del hilo constitucional vieron que estaba en peligro todo el caudal que atesoraban y prefirieron saltar la talanquera pensando que la narcodictadura iba a caer, su principal motivación fue no caer en la Lista Clinton, su preocupación eran ellos y siguen preocupados por ellos, de allí que ahora hablen mal de Gorrín, de María Gabriela, del mismo Chávez, de Maduro, después de ser su brazo ejecutor.

Esa es la realidad que rechazamos y no puede ser que se les dé protagonismo, es como si el que viola a una niña después lo dejan curarle las heridas que le causó, imagínense cuál puede ser la reacción tanto de la sociedad como de la menor violada. Sucede igual ante el efecto continuo de todo lo que venían haciendo Luisa Ortega y sus camaradas que ahora se arrepienten, pero como el sastre se conoce por la costura, ese arrepentimiento responde a la necesidad de salvar su responsabilidad a futuro.

* Defensor de DDHH. Columnista en la web. Coautor del libro SECUESTRO Y ANIQUILACIÓN, editado por Libros El Nacional.

Correo Electrónico: jolcesal@hotmail.com

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