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La entrega de Venezuela por 30 piezas de plata: El Petro

La entrega de Venezuela por 30 piezas de plata: El Petro

Bolívar jamás imaginó que la hazaña militar lograda en Carabobo contra el ejército realista liderado por Miguel de la Torre, decisiva para la liberación de Caracas y el nacimiento de la República, sería reeditada en un tiempo futuro en un ambiente digital.

Suena surrealista pero la batalla en la que se enfrentan nuestra moneda constitucional; el Bolívar y la moneda digital Petro creada por el gobierno, nos volvemos a jugar el territorio que nuestros próceres nos heredaron después de batallas heroicas empapadas con su sangre. Me pregunto ¿quiénes de nosotros defenderemos hoy nuestra soberanía como lo hicieron en el pasado los libertadores?.

La única moneda que admite nuestra Constitución Nacional es el bolívar. Los responsables de defenderla, degradaron su valor de 27 BsF cuando tomaron el poder en el año 2013 a 140.000, BsF en apenas 5 años.  Así nació el impuesto que castiga con mayor crueldad a los pobres: la hiperinflación.  De tal manera que quienes pulverizaron nuestra moneda con sus políticas, ahora nos ofertan en contrapartida una moneda digital o criptodivisa que tendría como equivalente el precio de un barril de petróleo.

Sin embargo, el nacimiento de las criptomonedas desde el año 2008 siempre ha tenido como garantía la confianza de los integrantes de ese sistema. 

En el caso del bitcoin, aunque su creador ha preferido mantenerse en el anonimato y su Vicepresidente fue condenado a prisión por permitir la compra de drogas a través del bitcoin, ha continuado creciendo por la cantidad de mineros que obtienen una propina al validar los bloques de máquinas del cual forman parte.  Muchos inversionistas continúan comprando bitcoins pese a la desaparición de 500 millones de dólares de sus participantes en el año 2014.  Esta característica hace evidente que no es necesario poner garantía alguna a las divisas digitales, pero sus creadores deberían gozar de credibilidad –al menos en sus inicios- para que muchas personas apuesten a involucrarse en la red.

La pregunta obligatoria sería entonces ¿cuál es el interés de ofrecer una garantía a cambio del Petro cuando ello es innecesario? Ofrecer como garantía nuestros yacimientos es el equivalente a la entrega del territorio a compradores extranjeros, quienes son los únicos con capacidad de ofrecer las divisas que requiere el gobierno.  En tiempos recientes, ofertar bonos petroleros le permitía al gobierno ganar liquidez a cambio de contratos firmados a término de cierto tiempo.  En el caso de los Petros podrían ser reclamados de manera inmediata.  Solo en su lanzamiento se comprometieron 5.342 millones de barriles no explotados o, lo que es lo mismo, 100 millones de petros.

De esta manera se viola el artículo 12 de la Constitución Nacional que establece que los yacimientos mineros y de hidrocarburos son bienes del dominio público, y por lo tanto, inalienables e imprescriptibles.  Lo que dice clarito el librito azul es que esos yacimientos son del pueblo y no pueden hipotecarse.  Reconocer que el petróleo que se compromete está bajo suelo, es la admisión tácita de la entrega de nuestro territorio.  Cualquier comprador de Petros podría demandarnos en un Tribunal Internacional y el juez debería concederle -con razón- sus derechos sobre nuestro territorio patrio, bregado a sangre y bala por el Libertador Simón Bolívar en tantas batallas.

En este contexto cobra mucho sentido la recién aprobada Ley de Inversión Extranjera Productiva por la ANC, sobre la cual Luis Britto García ha alertado que se renuncia la inmunidad de jurisdicción.  Es decir, le otorga facultades a tribunales extranjeros en nuestro tierra y por eso Britto la ha bautizado como la Ley Terminator.

La historia de Venezuela está repleta de traiciones y como Judas vendió a nuestro Señor por treinta piezas de plata, hoy se coloca en garantía nuestro territorio a cambio de colocaciones en divisas para activar el sistema Petro, facultando a tribunales extranjeros para que puedan reclamarlo, en nombre de una moneda que hasta con su nombre confronta la memoria de Simón Bolívar.  Quienes seguimos los pasos de Chávez por su amor patrio y la defensa de la soberanía nacional, debemos reflexionar en esta hora terrible sobre los riesgos inminentes que ensombrecen el futuro de las generaciones jóvenes y evitar que se hipoteque lo único que nos queda: esta tierra bendecida por Dios.

@gabrieladelmarp

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