Inicio Opinión (Opinión) Evaluación técnica de la Feria Internacional de Turismo de Venezuela – FITVEN 2018. Por David Ascanio

(Opinión) Evaluación técnica de la Feria Internacional de Turismo de Venezuela – FITVEN 2018. Por David Ascanio

Por Punto de Corte
Fitven 2018

Caracas, 31 de diciembre de 2018

Por: David Ascanio.

@davidascanio

He querido realizar un análisis de la Feria Internacional de Turismo de Venezuela (FITVEN) 2018 de manera que sirva de papel de trabajo en la evaluación de esta como herramienta de promoción turística desde un punto de vista estrictamente técnico. No es mi interés relacionarla con la conflictividad política, sino más bien que sea usada como un elemento de estudio y análisis en las escuelas de turismo del país e instituciones tanto gremiales como gubernamentales.

Según recuerdo en mis años de estudio, el ABC del mercadeo dicta que una feria internacional de turismo se realiza ya sea para: (i)- afianzar las fortalezas de un destino-país nuevo o relanzarlo, (ii)- mantener el interés de un mercado específico hacia el destino-país o (iii)- aumentar el flujo de segmentos de mercado nuevos para innovadores atractivo turístico a través de ruedas de negocios y viajes de familiarización. Hagamos un análisis de estos tres objetivos en función de la realidad actual de Venezuela. A continuación, detalle:

  1. En el caso que la FITVEN se haya realizado para afianzar las fortalezas del destino-país (o relanzarlo) observo que Venezuela, en este momento, cuenta con un excesivo número de debilidades y muy pocas fortalezas en materia turística. Para colmo, los riesgos son altos y estamos ante una situación donde pareciera que dejan de ser manejables o reducibles. En ese sentido, no es recomendable, en las actuales circunstancias, hacer una onerosa inversión en una feria turística internacional ya que no estamos afianzando fortalezas ni relanzando un producto estable. De hecho, es irresponsable desde mi punto de vista estimular cualquier flujo de turistas al país considerando las condiciones actuales de escasez de alimentos, cortes de energía eléctrica, baja conectividad aérea y excesivos problemas de seguridad.
  2. Con respecto al objetivo de mantener el interés de un mercado específico hacia el país, lo inobjetable es que los mercados turísticos tradicionales de Venezuela han caído abruptamente y por ello es un contrasentido tratar de mantener el interés en un mercado que no existe. Por este lado, tampoco pareciera tener sentido la inversión de una feria internacional de turismo. Si el país tuviera un flujo determinable de turistas de alguna nacionalidad en particular, podría haberse considerado una feria específica para ese mercado.
  3. Si el objetivo de FITVEN 2018 era aumentar el flujo de segmentos de mercado nuevos para el país, uno puede inferir que, si no están dadas las condiciones para que los mercados tradicionales del país nos visiten, es sumamente riesgoso (desde el punto de vista de inversión de capital) colocar todas las barajas hacia mercados y productos nuevos de los cuales, dicho sea de paso, no conocemos ni su cultura ni sus requerimientos. En otras palabras, si no podemos con lo actual, ¿Qué sentido tiene apostar en lo desconocido?

Por el análisis anterior, es que he sostenido que realizar una Feria Internacional de Turismo en Venezuela en las actuales condiciones resulta una inversión onerosa sin ninguna garantía de retorno, ya que el esfuerzo promocional se ve comprometido por las conocidas debilidades y riesgos del país.

Si yo tuviera la potestad de accionar el plan de turismo en Venezuela y con las actuales circunstancias, haría dos cosas. La primera, estaría enfocado en regresar una conectividad aérea decente al país, tanto en el ámbito interno como en el internacional. Es imposible pensar en turismo receptivo en cuando muchas líneas aéreas del planeta están reacias a ofrecer nuestro país como parte de su oferta de destinos. Para ello, se impone una gerencia seria, eficiente y transparente que genere la confianza adecuada en medio de estos momentos turbulentos.

La segunda acción estaría orientada en estimular el turismo interno y para ello, más que una feria internacional, promovería pequeñas ferias en aquellas localidades donde asuntos como la seguridad y alimentación no estén comprometidas. Sin embargo,  allí es donde el gobierno ha fallado de forma clara ya que no existe en Venezuela mas de cuatro productos turísticos donde la seguridad del viajero no esté comprometida. Aún así, los protagonistas locales (posadas, hoteles y todos los proveedores de servicios turísticos) merecen ser apoyados ya que representan uno de los pocos generadores de empleo en el país.

Un asunto que requiere del análisis profundo es que, a lo largo de los últimos 60 años, casi todos los ministros de turismo han cometido los mismos errores: creen que el turismo se decreta y no entienden que requiere de políticas de corto, mediano y largo plazo que estén exentas de los vaivenes políticos. En otras palabras, el turismo ha sido pésimamente gerenciado. Repito, este mal tiene 60 años y las políticas en materia de turismo de los últimos años parecen indicar que la falta de visión y de gerencia se han acentuado.

Igualmente, debo confesar que me alarmó (como profesional venezolano en materia de mercadeo turístico) que ninguna asociación gremial quiso o pudo emitir un comunicado técnico acerca de la poca pertinencia de realizar FITVEN 2018. Me siento corresponsable por ello y a pesar de que intenté promover una discusión abierta entre colegas, pareciera que el miedo a expresarse es tan grande que se siente que una opinión es una agresión (esta conducta la percibo tanto desde el gobierno como desde la empresa privada).

Dicho lo anterior, concluyo que haber realizado FITVEN 2018 fue un error de mercadeo y que, aún rindiendo dividendos a algunos de sus protagonistas, tengo la certeza que la inversión realizada difícilmente pueda ser recuperada.

Quiero dejar claro que este análisis no evaluó los beneficios culturales ni la necesidad intrínseca de recreación, en el caso de esta FITVEN 2018, para la población de Caracas. No es mi rol emitir un juicio en ese sentido ya que una feria cultural es, en mi opinión, algo beneficioso para cualquier ciudadano. Sin embargo, debo decir que, si el objetivo era realizar una feria cultural, pues hubo un error conceptual porque las ferias internacionales de turismo se realizan, en esencia, para promover los objetivos arriba mencionados. Igualmente, hubo un uso inadecuado del Parque Bolívar el cual, según tengo entendido, no es un parque ferial. Adicionalmente, el paso de buses por las caminerías del Parque del Este fue, entre otros, producto de reclamos de los usuarios de dicho parque.

Estoy consciente que muchos actores tanto del sector público como privado asistieron a esta y las anteriores FITVEN con intenciones reales y legítimas de fortalecer sus productos turísticos y por respeto a ellos es que decidí esperar a que culminara la misma para emitir esta opinión técnica. Un asunto que debe ser ventilado en el país es que los verdaderos actores del turismo dependemos de eso mismo: de turistas, mientras que los burócratas cobran su sueldo y viajan gratis de feria en feria sin que la afluencia de turistas al país afecte su ingreso quincenal. En pocas palabras, sin turistas los actores no podemos generar riqueza. Por ello, es mi sincero deseo que, a pesar del hecho que la FITVEN 2018 fue un error técnico desde el punto de vista mercadológico, sus actores hayan podido cerrar algún tipo de negocio o actividad a favor del turismo del país. Personalmente, y con el respeto de ellos, dudo que se haya logrado algo en ese sentido.

No quiero cerrar este análisis sin insistir que la actual situación del país requiere de una sincera y profesional gerencia turística, alejada del la politiquería e ideología. Los actores deben ser incorporados y las decisiones deben reflejar las opiniones de estos, así no sean del gusto de las autoridades turísticas. Nuestras ventajas competitivas en términos de riqueza biológica y escénica están completamente opacadas por los riesgos y nuestros competidores internacionales lo saben. Por ello nuestros vecinos se están “apropiando” de palabras claves como “tepui”, “llano”, “Orinoco” y “caribe”. Los asuntos de conectividad aérea y seguridad son tan graves que dejarlos de lado y tratar de vender un país-destino que no existe, sólo va a agravar la realidad turística y, además será mucho mas costoso levantar lo destruido tanto en tiempo como en recursos.

Para cerrar, espero que este documento de trabajo coadyuve en un sincero análisis de la caótica situación turística del país y contribuya al desarrollo de políticas turísticas exitosas, indiferentemente de la ideología política que gobierne a Venezuela. Ya va siendo hora de que los empresarios comencemos a ser aceptados por parte del Gobierno Nacional y no percibidos como irreconciliables enemigos de una misma nación.

Suscríbete a nuestro canal en Telegram a través de https://t.me/PuntoDeCorte
Estamos también en Twitter @Punto_deCorteFacebook Instagram

Artículos Relacionados

1 comentario

Los comentarios están cerrados