Caracas, 20 de noviembre de 2018/.- Claudia Díaz Guillen, conocida como la ex enfermera del presidente fallecido, Hugo Chávez Frías, concedió su primera entrevista a El Confidencial, luego que la justicia española la acusara por malversación y enriquecimiento ilícito.

Guillen también fue la responsable de la Oficina Nacional del Tesoro y la secretaria ejecutiva del Fondo de Desarrollo (Fonden), durante la gestión de Jorge Giordani frente al ministerio de Planificación y Finanzas, y afirma que sus gestiones fueron “impecables al mando de la supervisión de las arcas públicas de Venezuela”.

Sin embargo, quiso aclarar que cuando Chávez estaba agonizando, a ella y a Giordani, “comenzaron a llegarles notificaciones para cometer corruptelas”. Algunas empresas de personajes poderosos les habrían solicitadon la devolución íntegra de los impuestos abonados.

“Ambos se negaron y fueron cesados por su rectitud en la gestión a las pocas semanas de que Nicolás Maduro llegara al poder”, subrayó.

 “Como mujer que se quería superar, por mis propios méritos ocupé altos cargos, pero no por mis amistades políticas, unos vínculos que nunca tuve”, apunta Díaz Guillén.

Señala que obtuvieron ”buenos contratos” con la empresa MJ Tool Box, “una compañía de la familia de mi esposo que se dedica a la construcción y a la ingeniería. Eso nos permite llevar una vida cómoda, pero no somos ricos como se dice”.

Agrega que su conyugue Adrián Velásquez, también heredó de su padre adoptivo, “un acomodado empresario judío que tuvo que abandonar Venezuela porque se vio sometido a varios intentos de secuestro”, según relata.

“Yo tuve salarios altos en mis puestos. Cuando viajaba me pagaban dietas, pero no gastaba nada de esos dólares y adquirí un apartamento con mi sueldo en una zona popular de Caracas”, cuenta la entrevistada.

 “Poco después de la muerte de Chávez, a mi marido lo llamaron y le dijeron: Salga de Venezuela o es usted hombre muerto’. Supuestamente ese mensajero le estaba haciendo un favor, lo estaba avisando”, dijo.

Por tal motivo llegaron a España en 2016. En Madrid, el matrimonio convive con la madre de Claudia Patricia Díaz Guillén, su hijo y los padres de Velásquez. “Vinimos acá por la proximidad cultural y también nos llamó la atención porque mis bisabuelos eran canarios”, dice la ex secretaria ejecutiva del Fonden.

El decomiso de sus bienes

 “Mis padres eran trabajadores de clase media, nos dieron todo a los hijos. Construyeron su casa en San Cristóbal [estado de Táchira] cuando yo era niña. Pero allanaron la casa en julio de 2016 y les quitaron todos sus enseres”, describe.

 Agrega en la entrevista que a su cuñado “lo golpearon y estuvieron a punto de matarlo. Ahora los militares usan la casa de mi mamá para hacer fiestas y llevar allí a detenidos”.

A su vez, los dos estudios comprados por el matrimonio en Caracas también fueron confiscados. “Viven en nuestra casa personas autorizadas por el Gobierno”, reprocha.

Sin embargo, señala que estar segura de que «España no va a permitir esta extradición. Confiamos en la Justicia española y nos negamos a ser rehenes políticos”.

Lea la entrevista completa en El Confidencial


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