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[Entrevista Exclusiva PDC] Heiber Barreto Sánchez: Ha comenzado un ciclo de protestas que podría acabar con el madurismo

[Entrevista Exclusiva PDC] Heiber Barreto Sánchez: Ha comenzado un ciclo de protestas que podría acabar con el madurismo

Ha comenzado un ciclo de protestas que podría acabar con el madurismo

El politólogo y experto en movimientos sociales Heiber Barreto Sánchez, nos explica como ha comenzado en Venezuela un ciclo de protestas de orden social, que se evidencia a través de la ola de saqueos registrada en lo que va del año 2018, producto de la hiperinflación y el hambre que se vive en el país, que podrían estremecer el sistema político venezolano, con el consecuente cambio en las élites gobernantes.

Por Pável Mudarra

A qué se debe esta ola de saqueos registrada por lo menos en seis estado del país durante lo que va del 2018.

Estos han sido unos saqueos que tienen de fondo la situación económica que estamos viviendo, ante la imposibilidad de gran parte de la población de cubrir los requerimientos básicos para la supervivencia y se deben a la existencia de una oportunidad política para que sectores de la población irrumpan con protestas o manifestaciones de descontento. Cuando la población percibe que se resquebraja la estructura gobernante, ve como opción la posibilidad de irrumpir.

Qué defines como una percepción de resquebrajamiento del gobierno.

Es cuando la población percibe que existen disidencias, quiebres dentro de la élite gubernamental, entiende que puede protestar por cuando consciente o inconscientemente asume que no existe una sólida política gubernamental, por el contrario entiende que la élite en el poder está en un proceso de descomposición.

En todo caso no sería la capacidad de dar respuesta a los problemas del gobierno lo que se percibe descompuesto.

La perspectiva de la oportunidad política ha servido para interpretar las convulsiones sociales, desde este punto de vista se entiende que las protestas obedecen a una percepción de la población que considera al gobierno en descomposición y por lo tanto no ve la capacidad de una respuesta unificada ante su acción de protesta, entiende además que la represión no será la forma de responder, por cuanto asume que un gobierno rebasado por la crisis social y política no tiene la actitud de infundir temor con una respuesta violenta y agresiva ante quienes se movilizan socialmente.

Por eso hemos vistos que estas expresiones colectivas de saqueos el propio gobierno ha tratado de canalizarlas, al punto de darles una vida de desahogo con los saqueos controlados en lo que se ha vuelto la fiscalización de los supermercados.

Para mayor información sobre las actuales protestas en Venezuela haga click aquí

Sin embargo pareciera que las técnicas de control social del gobierno están fallando.

Por supuesto, por ejemplo si el programa social de los comité de abastecimiento local hubiese logrado la cobertura de sus necesidades en la población que está sufriendo más esta hiperinflación habría frenado las protestas que estamos viendo hoy, pero como esa política ha sido muy débil, excluyente o ineficiente no ha cumplido la tarea.

Ahora qué pasará cuando el saqueo controlado se acabe con la disminución de los inventarios y el efecto precario de los programas de alimentación empeore.

Si bien es muy difícil predecir un estallido de grandes magnitudes como el Caracazo, el gobierno se enfrentará a cada vez más eventos y episodios de protestas sociales en distintas zonas del país.

Podríamos esperar entonces un aumento del número y la frecuencia de los saqueos.

Sí, porque además de la disminución en la capacidad de control material de la protesta, se disminuye la capacidad de controlar la difusión de la información sobre las protestas. Hemos visto por ejemplo en medios como Punto de Corte vídeos de los saqueos, es la primera vez que aparecen claramente vídeos de los saqueos, el gobierno se había esmerado en controlar este tipo mensajes, temeroso ante la posibilidad de un nuevo Caracazo que se expandió gracias a la cobertura de los medios. En la regulación de las redes sociales y los medios digitales existen grandes vacíos, aún cuando con la ley del odio están intentando frenar la información sobre estas protestas, ya tenemos de hecho dos episodios contra medios digitales.

Esas medidas de control de la información lograrán frenar las protestas.

Desde el 2014 comenzamos a vivir el inicio de lo definido en los análisis históricos de las convulsiones sociales como un nuevo ciclo de protestas, el cual había sido frenado por el gobierno en los sectores populares a través de sus líderes comunitarios, de la organización de acciones materiales como la entrega de ciertos beneficios, pero a medida que esto se vuelve precario la posibilidad de control disminuye.

Esta situación empeorará entonces con la agudización de la crisis.

Si, cuando el gobierno coloca el peso de la hiperinflación sobre la espalda de los más hambrientos o de las familias con subnutrición, podría generarse un recalentamiento del ciclo de protestas convulsivas, diferentes a las protestas reivindicativas del gobierno de Chávez, donde el espacio de participación política a través de manifestaciones pacíficas era una opción reconocida por el mismo gobierno. Las protestas de hoy retratan una percepción del desmoronamiento de la élite gobernante, de la incapacidad del gobierno de reprimir porque está desbordado y de la necesidad de satisfacer unos requerimientos para la básica supervivencia.

Sí el gobierno comienza a satisfacer la necesidad de comida este tipo de protestas cesarían.

Podría ser, pero los elementos de análisis sobre la economía del país o de la capacidad del gobierno para importar productos nos permite entender que el problema de la alimentación empeorará.

Otra opción entonces es el aumento del uso de la fuerza represiva para calmar las protestas como se hizo de abril a julio del 2017.

De aumentar el gobierno su disposición a reprimir, por ejemplo a un grado medio podría disuadir a la población. pero si aumenta a un grado máximo, por los antecedentes de la apertura a la protesta de orden social vivida en el gobierno de Chávez, o de la promesa de no volver los fusiles contra el pueblo, se podría desembocar una convulsión social de gran magnitud. La gente podría pensar ante la ausencia de elementos de control político y la posibilidad de una subsistencia muy perentoria: “Ya no tengo nada que perder” entonces estaríamos ante una posibilidad real de una gran convulsión social.

Hasta ahora sólo estamos considerando la protesta de orden social, que pasa si se le suma la protesta ya más política como la protagonizada por otros sectores de la población.

En el caso de que ocurrieran episodios de protestas más o menos conducidos políticamente como los organizados por la oposición durante los hechos violentos de abril a julio del año pasado, en los cuales ocurrieron hechos atroces, protagonizados tanto por el gobierno, como por la violencia foquista de la oposición, se le estaría dando al gobierno la oportunidad de emprender una respuesta represiva de envergadura, sin embargo ese tipo de protesta orientada a debatirle el poder al presidente Maduro, no me parece probable por el nivel de desmovilización que vive en la actualidad la élite opositora. En todo caso es más probable que de manera espontánea esa población identificada políticamente con la oposición se sume a las protestas sociales de los sectores populares.

Ahora esto pone en peligro la continuidad del gobierno.

Si, según la historia, los ciclos de protesta de convulsión social estremecen a los sistemas políticos, a tal punto que obligan a un proceso de transición en el control del poder, o bien porque funcionen para soliviantar los ánimos de sectores militares, o para provocar la profundización del resquebrajamiento del gobierno, ministro que renuncien, aparición de nuevos personajes emblemáticos asociados al chavismo que se oponen al gobierno, hasta que el gobierno se ve obligado a propiciar algún tipo de salida política.

Según la teoría cuál es la evolución natural de un ciclo de protestas.

Depende de las características de la protestas, por ejemplo el ciclo de protestas durante el gobierno de Chávez se produce por cuánto la población percibe que el gobierno atenderá las demandas reinvidicativas, mientras que en el gobierno de Maduro estamos viendo protestas antigubernamentales, tanto las conducidas por la oposición política, como los saqueos espontáneos. En este segundo caso el ciclo de protesta debería derivar en un proceso de estremecimiento del sistema político que puede promover la renovación de la elite gobernante.

A medida que los ciclos de protesta se agudizan comienzan a fraguarse distintos proyectos insurgentes con un diferente origen ideológico.

Se maneja algún tipo de estimación de tiempo para los ciclos de protesta.

No hay pronósticos como tal, la verdad ninguno de los científicos sociales que ha estudiado los fenómenos de los ciclos de protestas se atreve a predecir cuánto tiempo durará un ciclo o cuándo se va a dar un estallido social, sin embargo en mi opinión personal creo que este ciclo de protesta derivará en un estremecimiento del sistema político que comenzará a ocurrir este mismo año 2018.

Tiene posibilidades el gobierno de frenar un ciclo de protestas.

Buscará recursos a través de la entrega de concesiones en el arco minero para obtener fondos que le permitieran importar alimentos y disminuir el efecto de la crisis a ver si logra abastecer a la población.

Pero pareciera que el nivel de evolución de los hechos se orienta más hacia una convulsión política.

Sobre todo en los tres últimos meses en los que hemos visto hechos relacionados con acciones militares contrarias al gobierno, que han sido controladas y silenciadas, pero que ya evidencian una disposición a generar un cambio.

Entonces este proceso es irreversible.

El aumento de los saqueos, las mismas manifestaciones de repudio al gobierno por parte de algunos grupos militares, los paros anunciados por empleados públicos, el resquebrajamiento de la estructura interna de los grupos de poder, parecen indicar que al gobierno se le está acabando su margen de maniobra.

Qué nivel de evolución tiene el ciclo de protestas que estamos viviendo.

Creo que estamos comenzando las protestas populares producto de la crisis, diferente a las manifestaciones de orden básicamente político como las del segundo trimestre del año pasado.

Este es un ciclo de protesta integrado mayoritariamente por los definidos como sectores chavistas.

Yo creo que la población que está insurgiendo ahora es la que en un momento estuvo más identificada con el chavismo, son los más pobres, incluso muchos siguen siendo chavistas que se oponen el gobierno de Maduro, por cuanto contrasta con la política tradicional desarrollada durante el gobierno de Chávez.

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