Caracas, 5 de julio de 2018.

Por: Froilán Barrios*

@froilanbarriosf

La conflictividad laboral no es última noticia en Venezuela;  es una realidad que resalta en los informes periódicos de conflictos sociales desde 2010, levantados por consultoras nacionales e internacionales, que determina cantidades promediadas en 2000 protestas anuales y un 40% de la conflictividad socio – laboral; llamando la atención que,  tan sólo en 2 años, 2014 y 2017,  registraron un rol secundario, ante las justificadas movilizaciones populares,  dirigidas en la búsqueda de una solución política, contra un régimen que ha conducido a un país a la nada y al tremedal de la miseria.

En el año 2018,  ha retomado su cauce la protesta laboral, siendo su afluente primordial,  los trabajadores del sector salud; quienes,  dirigidos por sus Gremios y Sindicatos,  denuncian a diario,  que la población vive un calvario;  manteniendo,  en forma estoica y perseverante,  su lucha por un trabajo digno y,  por lograr, un Sistema Nacional de Salud,  que no deje morir de mengua a millones de ciudadanos.

En su peregrinar televisado y escrito por los medios de comunicación, choca contra el muro cínico y sinvergüenza de una dictadura, que ignora las justas reivindicaciones exigidas;  mediante un vasto aparato publicitario,  habla del parto humanizado,  cuando las parturientas van a parir a Cúcuta, ante la carencia de insumos médicos que  condena a madre y recién nacido  a una muerte segura;   o la situación extrema de pacientes con enfermedades terminales;   en fin,  ese drama nacional,  que es un rosario de enfermedades y pacientes no atendidos, que ha demostrado el fracaso absoluto del programa Barrio Adentro, en donde se paga en dólares a los médicos cubanos,  mientras los nacionales,  tienen salarios de indigencia.

En esa cruenta batalla,  destaca el Gremio de la Enfermería;  ese valiente cuerpo social de mujeres y hombres, quienes – sin empacho alguno –  denuncian al mundo nuestra realidad;  con sus uniformes raídos por la desesperanza, muestran sus zapatos rotos,   reflejando en sus rostros,  las consecuencias de salarios de hambre y la angustia e impotencia de ver morir diariamente a innumerables pacientes:   a  niños, a personas de la  tercera edad; a Trasplantados y Pacientes que esperan x Trasplantes; a personas atacadas por enfermedades endémicas y otras que habían sido desterradas del País y que ahora aparecen y matan, etc.  al haberse convertido hospitales y clínicas en antros sin medicinas e implementos sanitarios para garantizar la vida.

Ante esta tragedia,  el gobierno solo tiene como respuesta,  su manido argumento de la “guerra económica”;  cuando,  en realidad,  lo que se libra cada minuto, en todo centro de salud,  es una batalla por la vida;   asumida valientemente por este gremio, al que se han venido sumando los Colegios de Médicos, Bioanalistas, Nutricionistas, Odontólogos, los sindicatos de empleados y obreros del sector salud, quienes realizan, desde la semana pasada,  un Paro Nacional Indefinido, hasta que el ministro de salud de turno,  de respuesta firme a sus exigencias.

Esta valiente acción gremial,  no debe ser aislada como quisiera el régimen, quien no ha vacilado en enviar colectivos armados para reprimirla, en amenazar con despidos y traslados a los huelguistas;  en fin,  la ironía del gobierno de un presidente obrero,  que desconoce todo reclamo laboral;  para ignorar,  al mismo tiempo,  la protesta de los trabajadores universitarios, del sector eléctrico, de la CANTV, petroleros, entre otros, quienes debieran,  más temprano que tarde, convocar unitariamente a una acción nacional de protesta,  contra la gestión más inhumana y antisindical de nuestra historia.

* Presidente del Movimiento Laborista de Venezuela


Suscríbase a nuestro canal en Telegram a través de https://t.me/PuntoDeCorte
Estamos también en Twitter @Punto_deCorteFacebook e Instagram