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[Infidelidad Política] Detención de Guaidó: Choque entre Maduro y Cabello. Por Javier Vivas Santana

[Infidelidad Política] Detención de Guaidó: Choque entre Maduro y Cabello. Por Javier Vivas Santana

Artículo escrito en exclusiva para PuntodeCorte.com

Por: Javier Vivas Santana

@jvivassantana

La detención absurda del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó por parte de fuerzas represivas del madurismo, concretamente el mal llamado Servicio Bolivariano de Inteligencia Militar (Sebin) ha dejado al desnudo que las cosas en la cúpula madurista están haciendo corto circuito en lo político, y en la necesidad por ver quien mantiene el control de cuerpos policiales y militares.

Semejante detención ha generado el más evidente autogol que el madurismo haya podido propinarse. De hecho, son ridículos los planteamientos del traductor de trabalenguas Jorge Rodríguez, al tratar de decir que Guaidó ha buscado divulgar “falsos positivos” con este hecho. Es decir, ahora resulta que si llegan unos esbirros y lo bajan a usted de su vehículo para montarlo en una patrulla policial, y además lo esposan y se lo llevan detenido sin orden judicial, eso para el susodicho Rodríguez se convierte en un fake news.

La verdad de lo está sucediendo en lo más alto de todo el entorno político es que se acabaron las excusas. El país está prácticamente vapuleado en la indigencia colectiva ante un régimen que sólo ha generado la más perversa y más alta de las cifras de hiperinflación que se hayan registrado en la historia universal. Además, el colapso de todas las instituciones, la quiebra de la industria petrolera y el hecho de que ni siquiera sus países aliados estén dispuestos a apoyar a Maduro con no menos de 100 mil millones de dólares que resultan indispensables para salir de esta crisis, presagian que nada bueno está por ocurrir en lo más alto de la cúpula madurista.   

Por ello, las acciones que ha tomado Guaidó han hecho tropezar al madurismo desde lo simple hasta lo complejo, cual aplicación del método inductivo. Así vemos que bloquearon vía internet, el portal Wikipedia tan usado por nuestros niños y adolescentes para la elaboración de sus responsabilidades escolares, por unas razones políticas que en este caso resultan inicuas, sólo porque algunos editores colocaron al presidente de la Asamblea Nacional como presidente interino de Venezuela, lo cual demuestra que el madurismo no sólo perdió la sindéresis, sino que nos les importa quitarle una valiosa herramienta educativa a la población estudiantil, si ésta va en contra de sus preceptos de hegemonía comunicacional.

O sea, que bloquear Wikipedia y detener a Juan Guaidó violando la Constitución – algo que hacen a diario – resulta para ellos acciones de querer hacer un “show mediático”. Y preguntamos, ¿si los protagonistas de esta historia son los integrantes de la oposición, quiénes están escribiendo el libreto? La respuesta es obvia. El madurismo lo que ha intentado en huir hacia adelante en cada una de esas acciones y simplemente ha tenido que dar marcha atrás porque se ha encontrado con muchos obstáculos en la vía, sobre todo con una muchedumbre que cada día aumenta ante sus acciones políticas.

La destrucción económica del país ha dejado al madurismo con respiración artificial, y la bombona que le suministra el oxígeno se está acabando, al punto que sin haber concretado el ajuste en los precios de la gasolina, la hiperinflación amenaza con llegar hasta la inimaginable cifra de los ocho dígitos porcentuales, aunado con una estampida de venezolanos que crece diariamente, así como los constantes cortes de luz y agua, mientras las empresas básicas están arruinadas, y se acerca la fecha de pago de múltiples compromisos internacionales por razones de deuda externa, con sanciones personales sobre la cúpula madurista, y un pueblo que sale a diario a la calle para exigir sus derechos, es indudable que cometan errores torpes e inexplicables como lo sucedido con Juan Guaidó.

En consecuencia, aunque no sea público, y Nicolás Maduro se presente en la “constituyente” a abrazarse con Diosdado Cabello, y plantearnos otra de sus historias de realismo mágico, la verdad es que Macondo, ese pueblo que se incrusta en la narrativa de Gabriel García Márquez, está siendo invisibilizado por una Venezuela que ha quedado sumida en una especie de arenas movedizas, que se hunde, pero no sólo será con la población, sino que quienes detentan el deteriorado poder político, saben que hasta el hecho de intentar engañar a un país, diciendo que la detención de Juan Guaidó nada tiene que ver con ellos, es porque simplemente las luchas intestinas entre ambos autodenominados “hijos de Chávez” es un evento de infidelidad política recíproca.

El madurismo sabe que el barco se hunde. Aunque busquen tapar las ranuras que está afectado la embarcación, lo cierto es que cuando eso ocurra, ni siquiera quedará la orquesta tocando para la inevitable defunción. “Sálvese quien pueda”, ésta pareciera ser la única oración que se escuchará entre los más conspicuos seguidores y panegíricos del madurismo, porque no sólo es que están emigrando como el caso del otrora magistrado Zerpa, sino que hasta quienes conforman la más baja estructura de la base madurista, tanto en lo civil como en lo militar, también están comenzando a ver que su mesa está vacía, y que tal vez, de ser cierto lo que nos dijo Jorge Rodríguez, pues, allí tenemos una acción tanto de hecho como de derecho, que no acató las órdenes del madurismo. Entonces, ¿qué pasará si esas bases dejan de obedecer a los jefes?  

La detención de Guaidó ha sido un choque entre Maduro y Cabello, en dónde ni siquiera hemos visto al recién nombrado “asesor de seguridad” de Miraflores. Gustavo González López dando declaraciones sobre el particular, o el ministro de “interior y justicia, o el ministro de la defensa, lo cual equivale a decir, que el llamado “Comando Estratégico Operacional” ha sido desvirtuado en toda su plataforma de seguridad.

Maduro y Cabello han perdido el bate, pero también el guante. El primero al parecer se les partió con un roletazo del Sebin que ahora no saben quién ordenó darlo. Y el segundo, pues, resulta que nadie quiere ponérselo para evitar salir al campo de juego creyendo que con ello, el pueblo no saldrá a batear con todo su poder, justo cuando se aproxima su oportunidad.

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