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Jacinto Convit: “Héroe de la Salud Pública” a 104 años de su nacimiento

Jacinto Convit: “Héroe de la Salud Pública” a 104 años de su nacimiento

Caracas, 11 de septiembre de 2017.

En la popular parroquia caraqueña de La Pastora nació Jacinto Convit García el 11 de septiembre de 1913. Era hijo de la venezolana de origen canario Flora García Marrero y de un español de origen catalán, Francesc Convit i Marti, el cual fue naturalizado venezolano.

Jacinto Convit fue un médico y científico venezolano, mejor conocido por desarrollar una vacuna contra la lepra, además por haber recibido el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1987 y por ser nominado al Premio Nobel de Medicina en 1988.

Sus comienzos

Realizó sus estudios de primaria en la Escuela Caracas y continuó su bachillerato en el liceo Andrés Bello, donde fue un alumno destacado en la cátedra de Filosofía y Matemáticas, que regentaba en ese entonces el escritor Rómulo Gallegos.

En 1932 ingresó a la escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, donde obtuvo durante sus estudios menciones honoríficas en asignaturas como física y anatomía humana, anatomía descriptiva y topográfica, clínica médica y clínica quirúrgica, entre otras.

En 1937 recibió el título de Bachiller en Filosofía, optando enseguida por el título de Doctor en Ciencias Médicas presentando la tesis “Fracturas de la Columna Vertebral”, en 1938.

Mientras estudiaba Medicina en la década de años treinta del siglo XX,Jacinto Convit acompañó a su profesor de Dermatología, el Dr. Martin Vega, para trabajar en la Colonia de Leprosos Cabo Blanco, en el Litoral de Vargas, cerca de Caracas.

“Le ganó a la lepra”

Jacinto Convit inoculó el bacilo de la lepra en armadillos de la familia Dasypodidae y obtuvo el Mycobacterium leprae, que mezclado con la BCG (vacuna de la tuberculosis), produjo la inmunización.

En ese momento, las víctimas de la lepra no tenían ninguna esperanza. Las condiciones de los pacientes con lepra eran infortunadas, los únicos tratamientos eran analgésicos y aceite de Chaulmoogra, una terapia de escaso valor.

Este notable aporte a la ciencia médica le valió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 1987, además de ser postulado en 1988 para el Premio Nobel de Medicina.

Después de este resultado, el Dr. Convit y su equipo desarrollaron una vacuna experimental, dirigida tanto a tratamiento como a la prevención de la lepra. Debido a la similitud entre las bacterias que causan la lepra y las bacterias que causan de la tuberculosis, la vacuna BCG se usó como una base y se mezcló con Mycobacterium leprae.

Los primeros resultados fueron aclamados como un gran éxito en el tratamiento de la lepra, aunque con el transcurrir de los años la eficacia de la vacuna ha sido objetada. Una vacuna contra la leishmaniasis fue desarrollada más tarde por el método de Convit.

En 1945, Convit es enviado por el Ministerio de Sanidad al Brasil, para observar colonias para pacientes con lepra de ese país. A su regreso, es nombrado médico director de las leproserías nacionales, cargo que desempeñó hasta 1946. Asimismo, de enero a julio de ese año, Convit fue designado médico director de los Servicios Antileprosos Nacionales y luego fue designado médico jefe de la División de Lepra; le correspondió por tanto organizar toda la red nacional de la lucha contra la lepra.

Entre 1950 y 1951 obtuvo los grados de Licenciatura y Maestría en Química en la Universidad de Delaware. En 1954, recibió un doctorado en Ciencias Químicas por la Universidad de Tulane, en Louisiana, y trabajó como instructor asistente en Química Orgánica (1951-1954) y le adjudicaron el Premio American Cyanamid Fellowship, mérito a la Enseñanza.

A su regreso a Venezuela el Dr. Convit se convirtió en profesor de Dermatología en la Escuela de Medicina de la Universidad.

Además, comenzó a capacitar personal para ejecutar un servicio nacional de Dermatología. Aunque creado principalmente para lepra, este servicio después fue utilizado contra otras enfermedades, como leishmaniasis y oncocercosis.

Vida personal

Su importante carrera no le impidió a Convit desarrollar una vida en pareja y tener hijos. El 1 de febrero de 1947 se casó con Rafaela Marotta D’Onofrio, con quien tuvo cuatro hijos: Francisco Convit, empresario radicado en Caracas, el Dr. Rafael Convit, cirujano plástico que reside en Washington DC y el Dr. Antonio Convit, profesor e investigador de la Universidad de Nueva York. Su hijo Oscar Convit falleció en el año 1978 y su esposa en el año 2011.

Reconocimientos en cifras

En 1971 fue nombrado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) director del Centro Cooperativo para el estudio Histológico y Clasificación de la Lepra, dirección que continuó desempeñando hasta antes de su fallecimiento.

En 1968 fue nombrado presidente de la Asociación Internacional de la Lepra (International Leprosy Association) y reelecto en 1973, también fue designado presidente de la International Journal of Leprosy Corporation.

En 1976 fue electo director del Centro Panamericano de Investigación y Adiestramiento en Lepra y Enfermedades Tropicales.

En 1980, ingresa como individuo de número en la Academia Nacional de Medicina de Venezuela.

Recibió el Premio Nacional de Ciencias en la especialidad de medicina en 1980 por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (Conicit).

En 1987 le otorgaron el Premio Príncipe de Asturias en su mención científica y técnica, galardón concedido por el Gobierno de España.

Fue nominado en 1988 al Premio Nobel de Medicina

En el 2002 le fue otorgado por parte de la Organización Panamericana de la Salud el título de “Héroe de la Salud Pública de las Américas”.

Perteneció a 20 sociedades dermatológicas.

Invaluables artículos

Convit alcanzó un alto nivel de reconocimiento científico internacional, con más de 300 artículos científicos publicados.

Su última publicación la realizó a la edad de 100 años, en el 2013.

Su acreditado trabajo aportó una mayor integración de los servicios de Dermatología al sistema de salud en Venezuela, incrementando el conocimiento de varias enfermedades parasitarias, y logró la disminución significativa de la lepra, al punto de no considerarse actualmente esta como un problema de salud pública en Venezuela.

Convit nunca le cobró a un paciente por el cuidado y atención medica que le prestaba. Murió el 12 de mayo de 2014, en Caracas, Venezuela.

Fuente: Globovisión

Foto: Noticia al Día

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