Select Page

La comedia como parte de las estrategias de salvación de nuestro cine

La comedia como parte de las estrategias de salvación de nuestro cine

El cine latinoamericano, y en especial el venezolano, ha sido fuertemente influenciado por el cine europeo, en particular el italiano, más que por el cine inglés, francés o norteamericano. Lo cual hace que sea un cine cuyo espectro temático no es muy amplio, debido al impacto y la identificación que tuvo el cine de post guerra en nuestros primeros cineastas; y que al trasladarlo a nuestro contexto, planteaban grandes semejanzas entre los problemas sociales producto de la guerra en Europa y los problemas sociales producto de la pésima gestión de nuestros políticos. A este respecto, Atahualpa Lichy (2013), refiriéndose al nuevo cine latinoamericano, asegura que:

“Una de las principales influencias de este movimiento fue el neorrealismo italiano, propuesta que se enfocaba en mostrar historias locales de los grupos sociales menos favorecidos, oprimidos por los contextos políticos y económicos de cada nación. En los filmes se dejó de utilizar actores reconocidos y no se buscaba el reconocimiento del mercado cinematográfico mundial. Fue el primer grito en contra del cine comercial y el primer acercamiento al llamado cine de autor”. (http://www.cnac.gob.ve/?p=3834).

Sobre nuestro cine, Kaiser (2014) explica:

“Podemos decir entonces, que desde su primera película, Chalbaud ha retratado con un realismo sin cortapisas y que no reniega de la influencia del Neorrealismo italiano de la época el conflicto existente entre progreso y empobrecimiento, pues el progreso sólo alcanza a un reducido sector de la sociedad, dejando al resto inmerso en la marginalidad y la delincuencia como única forma de vida” (García y Méndez, p. 18). Esa marginalidad es otro de los temas recurrentes en su obra: prostíbulos, guaridas, pensiones, barrios, etc. Y claro, la marginalidad produce (o al menos así lo expone el autor, sin pretender ser un sociólogo) marginales y de estos, a veces nacen delincuentes”. (p. 16).

Nuestros cineastas, en los 70 y 80, eran hombres vinculados con sectores de izquierda, por lo que sus intereses temáticos estaban más relacionados con temas políticos y sociales,  la comedia tenia muy poco espacio para desarrollarse. Después de todo, cuando has visto la muerte a los ojos, es muy difícil burlarse de ella y son los ojos de la muerte los que nos han mostrado la desigualdad social en nuestro continente. Sin embargo, ese definitivamente no es el cine de nuestros días. Atrás han quedado los años 70 y 80 con sus películas de guerrilleros idealistas e idealizados que iban de planeta en planeta cazando buscando agua potable y de profunda crítica social; al menos en Venezuela, donde el público se hastía de la realidad cotidiana cada día más.

Actualmente, el cine venezolano busca parecerse más, desde el punto de vista temático y estético, al cine norteamericano. No en balde durante el período 2007-2013, ninguna de las películas realizadas por la Villa del Cine tiene realmente una influencia marcada por el cine de realidad social. A pesar de las aseveraciones de muchos, apenas dos de estas películas poseen un sentido sociocrítico que pueda considerarse como cine contestatario, político o “ideológico” cercano a ideas de izquierda: Macuro (2008) dirigida por Hernán Jabes, y Brecha en el Silencio (2013) dirigida por Luis y Andrés Rodríguez.

Tráiler Macuro

Brecha del silencio película completa

Ambas películas son de una extraordinaria honestidad artística y una calidad técnica impresionante y están muy vinculadas, por su temática y fragmentación, con el cine estructuralista ruso; pero el cine venezolano no nace con la Villa del Cine en 2007. A mi manera de ver, el cine venezolano nace en 1916, con la realización de la primera película muda: “La Dama de las Cayenas” de Enrique Zimmerman. Luego, en 1919, se realizó “Don Leandro, el inefable”, de Lucas Manzano y se detuvo la actividad. 20 años después, en 1945, se retoma la industria con la película Frijolito y Robustina, una suerte de Perolito y Escarlata de la época.

En mi artículo anterior, “EL CINE DE COMEDIA NO ES MAMADERA DE GALLO”, aseguré que la comedia no ha sido un género lo suficientemente considerado por nuestros realizadores. Este género debe contar, según una cuenta rápida que yo mismo realicé para este artículo, con unas 40 producciones aproximadamente (las cuales enumeraré más adelante para que las busquen, si lo desean). Esta cuenta, que es un número aproximado que no incluye películas que han desaparecido o de las que no se conservan registro, representa cerca del 10% de la producción cinematográfica de toda la historia de nuestro cine, que en contraposición, desde 1916 hasta hoy, cuenta con cerca de cuatrocientos filmes de ficción.

La comedia cinematográfica es un género muy particular, que hoy difiere mucho de lo que era en 1916 y que cabe resaltar que, junto al terror, es uno de los géneros más complicado de abordar para un realizador, porque para que una persona sienta miedo o se ría hasta desmayar es necesario apelar a una serie de elementos de orden ideológico y cultural que son demasiado disimiles y complejos. El humor de doble sentido que caracteriza a los venezolanos, por ejemplo, es muy diferente al humor satírico que caracteriza a los argentinos, que a su vez es muy diferente al humor intelectual que caracteriza a los ingleses. Es decir, que a nosotros nos haga reír el Conde del Guácharo, no quiere decir que le haga reír al continente, mucho menos al mundo; y que Mr. Bean sea gracioso para los ingleses no implica necesariamente que lo sea para nosotros o para los argentinos.

En Venezuela, a pesar de ser “el país más feliz del mundo”, como aseveran algunos, tenemos muy poco sentido del humor, al menos en la pantalla grande y si bien el cine es una forma de arte, también es un hecho industrial, pues la mayoría de las películas que se producen tienen como fin producir dinero y no generar sensibilidad artística; y al contrario de la creencia popular, la mayoría de las películas no son arte, sino simplemente productos.

Debemos comprender que el cine está dictado por los estándares impuestos por los que controlan la industria: los grandes estudios y ejecutivos de Hollywood; quienes a pesar de solo producir como el 10% del cine mundial, logran distribuirlo en un 90% de las salas del planeta y en Venezuela, hasta el 97%. Es decir, de cada 100 películas que se exhiben en nuestras salas, 97 son norteamericanas y 3 son venezolanas o de otras latitudes, cuya exhibición en nuestras tierras, salvo honrosas excepciones, es virtualmente inexistente.

Actualmente, este es un tema de gran discusión entre el gremio de cineastas CNAC, los exhibidores, distribuidores, espectadores y el estado; y en mi opinión, para que el público venezolano quiera ver una película de producción nacional, esta tiene que parecerse a lo que está acostumbrado a ver. Si no están de acuerdo conmigo, los invito a revisar los números de taquilla y verán que entre más parecida es una película venezolana al estándar dominante (norteamericano), tiende a ser más rentable; y por ende, mejor acogida por nuestro público. Por supuesto, existen excepciones. Películas que a pesar de ser diferentes, son tan brutalmente honestas y excepcionalmente bien realizadas, que logran conectarse con los espectadores; son obras de arte; pero no es el caso de la mayoría, por lo que las obviaremos en este escrito.

Las películas con formatos altamente estandarizados que se diferencian muy poco entre sí están diseñadas para que nos desconectemos totalmente de la realidad y entremos en algo llamado por algunos el pacto ficcional, donde la realidad se suspende y consideramos como real lo que pasa ante nuestros ojos. Las comedias románticas norteamericanas, por ejemplo, obedecen el siguiente esquema: chico y chica se enamoran, en algún momento tienen que superar algún obstáculo para estar juntos y finalmente, tienen su final feliz (perdón por el spoiler y por la generalización para quienes gustan de este género, pero así han sido todas las comedias románticas durante los últimos 70 años y lo que nos hemos acostumbrado a ver).

En el caso de Venezuela, donde la sociedad está cada vez más agobiada por la cotidianidad, es un hecho que es muy difícil abordar la realidad, a través del cine, desde otra perspectiva que no sea anti-catártica. A pesar de la crisis, es necesario seguir enamorando a nuestro público para que le dé vida a nuestro cine y producir películas estandarizadas que proporcionen oxígeno, puede ser la posibilidad para que la industria cinematográfica nacional no caiga en el foso de las dificultades y sea rechazada por sus propios espectadores. La comedia puede ser parte de las estrategias de salvación de nuestro cine en tiempos de crisis.

A continuación, la lista de películas de comedia que he podido contabilizar rápidamente:

  1. “La Dama de las Cayenas” de Enrique Zimmerman. 1916
  2. Don Leandro, el inefable de Lucas Manzano. 1919
  3. Frijolito y Robustina dirigido por José María Galofere. 1945
  4. El Demonio es un Ángel dirigida por Carlos Hugo Christensen. 1950
  5. Yo quiero una mujer así de Juan Carlos Thorry. 1950
  6. Un soltero en apuros Alberto Du Bois. 1950
  7. Los muertos sí salen de Alfredo Lugo. 1976
  8. Los tracaleros Alfredo Lugo. 1977
  9. Se Solicita Muchacha de Buena Presencia y Motorizado con Moto Propia, dirección de Alfredo Anzola. 1977
  10. Alias el Rey del Joropo, dirección de Thaelman Urgelles y Carlos Rebolledo. 1978
  11. K. Cleopatra, dirección de Rene Cardona.1971
  12. El Regreso de Sabina, dirección de Antonio García Molina. 1980
  13. Rumildo, Detective Privado, dirección de Oscar Montauti. 1982
  14. Coctel de Camarones en el Día de la Secretaria, producción y dirección Alfredo J.Anzola. 1984
  15. Adiós Miami, dirección de Antonio Llerandi. 1984
  16. De Como Anita Camacho Quiso Levantarse a Mariano Méndez. 1986
  17. Aventurera, dirección de Pablo de la Barra.1989
  18. 100 años de perdónAlejandro saderman. 1998
  19. Borrón y Cuenta Nueva, dirección de Henrique Lazo. 2002
  20. Mi mujer es la que manda, dirección de Freddy Fadel. 2005
  21. Mi vida por Sharon, ¿o qué te pasa a ti?, dirección de Carlos Azpúrua. 2006
  22. Una Abuela Virgen, dirección de Olegario Barrera. 2007
  23. Puras Joyitas, dirección de César Oropeza, Henry Rivero. 2007
  24. Ni tan largos… ni tan cortos, dirección de Héctor Palma. 2007
  25. Habana Eva, dirección Fina Torres. 2010
  26. Patas Arriba, dirección de Alejandro García Wiedemann. 2011
  27. Er Conde Jones Y Er Secreto De La Bola Criolla, dirección de Benjamín Rausseo. 2011
  28. La pura mentira, dirección de Carlos Daniel Malavé. 2012
  29. Er Relajo Der Loro, dirección de John Petrizzelli. 2012
  30. Er Conde Bond 007 Y Pico, dirección de Benjamín Rausseo. 2012
  31. Solo en Casa, dirección de Manuel Pifano. 2012
  32. ¡Que detectives!, dirección de Carlos Malavé. 2012
  33. La Ley, dirección de Pablo de la Barra. 2013
  34. Papita, Maní, Tostón, dirección de Luis Carlos Hueck. 2013
  35. Un Conde Suerto En Hollywood, dirección de Benjamín Rausseo. 2014
  36. Sonata del pajarilllo de Heitters Díaz. 2015
  37. ¡Qué Pea!, dirección de Manuel Pifano. 2016
  38. El Dicaprio de Corozopando. 2017
  39. Solteras Indisponibles Carlos Malave. 2017
  40. Papita, mani, Tostón Luis Carlos Hueck. 2017

 

 

 

 

 

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a nuestro canal de Youtube

Secciones

Vídeos Recientes

Cargando...