Caracas, 13 de mayo de 2019.

Por: Enrique Ochoa Antich *

@eochoa_antich

Que esta apelación al gran dramaturgo inglés pueda servir de pretexto para algunas lecciones:

2002

Con los viejos partidos venidos a menos debido al terremoto chavista de 1998, la oposición civil procuró en la calle una rebelión pacífica, civil, democrática, constitucional, pidiendo la renuncia de Chávez. Tras bambalinas, vetustos oligarcas tramaban un golpe de Estado clasista.
En la noche del 11A, en vez de convocar a la Asamblea Nacional como depositaria transitoria de la soberanía popular, el extremismo ya hegemónico logró que los ojos de la oposición se dirigieran a Fuerte Tiuna y no a Capitolio. Allí, rodeado de uniformes verdeoliva, Carmona es designado presidente.

Hecho cumplido, por cierto, no consultado con nadie. El extremismo arrastrando nariceados a los demócratas. Luego vendría la comedia bufa de la autojuramentación. Como dijo Olavarría entonces, _unos ricachones que creían haber ganado la mayoría accionaria de una empresa.

Logro: Chávez, el golpista de 1992, fue trastrocado en demócrata y los que presumían de ser demócratas, taumaturgia extremista mediante, se convirtieron en golpistas… para Venezuela y el mundo. Además, se produce una severa (natural, lógica) purga en la F.A. Y otro logro: al interior del chavismo fortalecen su discurso los sectores más radicales del extremismo revolucionario, convencidos de que sólo radicalizándose pueden defenderse de los propósitos golpistas de la oposición, la oligarquía y el imperialismo. Pierde fuerza allí la encomienda democrática propia de las demandas populares de los 80 y los 90, encarnadas en el Chávez de 1998.

2002/2003

Luego de aquella turbamulta fallida, se inicia un proceso de diálogo y negociación, el primero, convocado por el propio Chávez. Cuando se tiene ya el compromiso de organizar un referendo consultivo con carácter vinculante sobre la permanencia o no del jefe de Estado, aceptado por éste y con fecha anticipada al referendo revocatorio que tocaba en 2004, otra vez hegemonizada por los sectores extremistas que gritaban más alto ( _¡Paro!, ¡Paro!, ¡Paro!_, nos esputaban en las marcha algunos febriles) y manejaban cuantiosos recursos nacionales e internacionales, a la oposición no se le ocurre mejor idea que convocar un paro «indetenible», eufemismo que algún necio usaba para no decir indefinido (contrariando la propuesta de muchos que sugeríamos un paro de 24 horas: mostrar los dientes, sólo eso). Hecho cumplido, otra vez, tampoco consultado con nadie. El extremismo arrastrando nariceados a los demócratas. 

Logro: derrota, repulsa del país, fortalecimiento de Chávez, confirmación de lo que con Carmona fue evidente: que a la oposición la apoyaban los ricos y al gobierno los pobres, y finalmente justificación de una purga masiva en PDVSA. Y más justificados, más legitimados ahora en sus propósitos los sectores del extremismo revolucionario. _¿Diálogo con esta oligarquía golpista y pitiyanqui que no cumple los acuerdos?_, se preguntan los camaradas más exaltados.

2004
Tarde, la oposición escoge la ruta constitucional y electoral: el referendo revocatorio. Debido a los graves errores anteriormente descritos, y a una campaña tan errada y pequeñoburguesa como acertada y popular fue la de Chávez, la oposición lo pierde. Entonces, en vez de reconocer su derrota, inventa por primera vez la autodestructiva teoría del fraude. 

Logro: debido a la prédica «fraudista» del extremismo opositor ( Súmate en primera fila), los opositores pierden confianza en el voto (principal instrumento de cambio en sus manos) y, lógicamente, son derrotados en las regionales de 2004.

2005
Prisioneros de su propia mentira, los opositores se dejan llevar por una campaña abstencionista irresponsable. Súmate, con Machado a la cabeza, inventa, literalmente inventa que el gobierno tiene cómo conocer por quién vota cada elector. Luego se comprobará la falsedad de la especie, pero el daño ya está hecho. Otra forma de hecho cumplido. El extremismo otra vez arrastrando nariceados a los demócratas. Los últimos en resistirse son Petkoff y Rosales. Borges acude a votar. Pero la oposición se abstiene, con el peregrino argumento de deslegitimar a la AN. 
Logro: el chavismo se posesiona del parlamento, no se deslegitima nada la AN, y, cediendo a su tentación totalitaria justificada en la conducta golpista e insurreccional de la oposición, desde allí controla todos los poderes: CNE., TSJ, Fiscalía, Contraloría y Defensoría. No los abandonará jamás.

2006
Teodoro Petkoff presenta su candidatura presidencial, nadando contra la caudalosa corriente abstencionista, animada por AD, Machado, Ledezma y otros. Al final, pacta con Rosales. Borges se suma luego a esta nueva dirección opositora, fenecida la Coordinadora Democrática. La inmadura e inexperta sociedad civil, cede por primera vez el rol conductor a los políticos con oficio. Renace la esperanza. El país opositor sale del pantano derrotista y se atreve a participar. Pierde con 37 % y reconoce su derrota.
Logro: se remueven las aguas estancadas del extremismo opositor, se escoge la ruta democrática: civil, pacífica, constitucional, electoral y soberanista, se reagrupan las fuerzas, se recupera la confianza en el voto.

2007
Contra la presión abstencionista, UNT y PJ deciden participar en el referendo constitucional rechazando la reforma propuesta por el más poderoso Chávez, el de 70 % de popularidad, el del barril de petróleo a $ 80 entonces, el que controlaba todo el poder. La oposición gana, por muy poco, pero el CNE reconoce y proclama los resultados. Chávez, cediendo a esa faz totalitaria y militarista de su talante, habla ante el Alto Mando de una _victoria de mierda_ (sic). Muy demócrata él.

Logro: se prueba que es posible ganar electoralmente, no importa si Chávez luego aprueba vía enmienda la reelección indefinida, pues lo importante es que el conjunto del proyecto autoritario y proto-totalitario de reforma propuesto por el régimen es derrotado y que la oposición se enrumba definitivamente por la ruta electoral.

2008/2015

La oposición emprende una senda de reacumulación progresiva de fuerzas: gana gobernaciones y alcaldías (las más importantes del país), disputa en 2010 la AN y la gana con 2/3 en 2015, y estuvo muy cerca de ganar la presidencia en 2013 (sin los impúdicos abusos de poder de Maduro, tal vez la habría ganado). No importa si el extremismo chavista arrebataba competencias y obstruía la gestión de los opositores electos. Cada vez la oposición mostraba más organización, más músculo electoral y más discurso popular. La MUD parecía ser una experiencia exitosa.
El salto-atrás extremista, éste que vivimos hoy, comenzó a anunciarse en 2013 cuando Capriles habla de fraude (¡otra vez!) y con las sangrientas guarimbas de 2014 y esa estupidez que llamaron _La Salida Ya_ (insólitamente convocada luego de que el madurismo había ganado las elecciones municipales de 2013). Otro hecho cumplido, como se ve, característica de la conducta extremista. 

La próxima semana continuaremos esta crónica con el reciente período 2016/2019. A ver si queda claro que cada vez que hemos escogido el extremismo, el atajo, la insurrección violenta, no hemos conseguido por resultado sino derrota, fracaso, cárcel, exilio, inhabilitaciones y muerte, y en cambio, cada vez que hemos escogido la ruta democrática, se ha logrado acumular fuerzas que pudieron luego haber sido decisivas para conquistar el poder. 

Ojalá que la idiotez (más que crimen, como dijo aquél) del 30A no nos esté tornando a 2002 y no tengamos cual Sísifo, que volver a empujar la piedra a la cima desde la falda de la montaña. Recordemos a Homero: _Aquejado de terribles sufrimientos, Sísifo levanta con ambos brazos una enorme roca y la hace rodar con penosos esfuerzos hasta la cima de un monte: cuando está a punto de alcanzar la cresta, Crates misma lo rechaza y hace caer la roca en la llanura. Al instante, distiende sus músculos y reemprende su trabajo; el sudor se desliza por su cuerpo y el polvo vuela por encima de su cabeza.

(*)  Político y escritor. Miembro fundador del Movimiento al Socialismo (MAS). Miembro de la Concertación por el Cambio.

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