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La Pobreza en Venezuela, acercamiento reflexivo. Por: Erick Daniel Camargo

La Pobreza en Venezuela, acercamiento reflexivo. Por: Erick Daniel Camargo

Qué es la pobreza y por qué nunca podemos combatirla con efectividad. Qué nos ata a ese destino tan maléfico de pobreza generalizada. No quiero enfocarme en las tradicionales variables siempre tomadas desde la econometría, como lo es el tema del rentismo, el extractivismo, la corrupción, o incluso la crisis actual.

Quiero que veamos el círculo vicioso de la pobreza, fuera de las causas externas. Observemos un poco las causas internas de la pobreza. Pues si solo enfocamos los factores externos, poco o nada haremos en contra de ella.

La pobreza tiene más un determinante psicológico y social. Pues, por ejemplo, antes los indígenas no sabían o no se sentían pobres, ni siquiera aquellos que hasta los años 80’s vivían apartados. Pero ahora, y especialmente en estas últimas décadas, son pobres y se sienten pobres. Ahora necesitan televisores, ropa de marca, zapatos, carros y otros bienes, que antes ignoraban.

Todos los venezolanos anhelamos un estándar de vida norteamericano, quién quiere vivir en una casita sencilla, sin carro; cuando al parecer el resto del mundo es rico. Y así es como del país se marchan los que más se necesitan, los que tienen una buena capacitación.

Así es como los que deben producir alimentos en el campo, se vienen a la ciudad para tener “una mejor vida” y “más oportunidades”, y terminan viviendo en las franjas marginales de las ciudades, sin lograr integrarse a la sociedad, creando espacios de conflicto social y amargura. Ellos cuando pueden, también se van del país.

El problema es que no hemos rotos las cadenas del colonialismo. A qué vinieron los españoles sino para hacerse ricos, diciendo que traían progreso y civilización para los indios salvajes. Para qué crearon la República sino para traer “progreso” y así consolidar el poder político de los más ricos, los blancos criollos,  y acrecentar sus enormes fortunas. Se reproducen los mismos patrones.

Nuestros gobernantes en la actualidad hacen lo mismo que los conquistadores, que los dictadores. Hacen de la democracia y las revoluciones un circo, un teatro y una farsa, muy tristes y lamentables.

Sus opositores replican los modelos también, quieren ser los nuevos conquistadores, los nuevos colonizadores, y así conciben la política.

Nadie quiere liberar.

Quienes hablan de libertad, la piden para los intereses de quienes tienen poder económico o político. Pero quién defiende y quién lucha por la libertad de los débiles.

El que nace en la pobreza no cree, por lo general, que puede cambiar su destino, sobre todo los más pobres, que no han aprendido asumir responsabilidades, y nadie se atreve a enseñarles. Ellos no entienden la libertad.

Los ayudan a vivir temporalmente, a sobrevivir, con prácticas clientelares y asistencialistas, sembrando pasividad ante los problemas y su miseria, sembrando el materialismo y el consumismo, sin representar una ayuda real.

Esas prácticas producen un sentimiento de gratitud constante. Esa gratitud sembrada por generaciones, sin más perspectivas para salir de la pobreza por los medios propios, hacen que las personas se vuelvan serviles y sumisas, destruyen el autoestima y la seguridad.

Entonces la persona baja los brazos y se hace a un lado al ver al gobierno y otras organizaciones, ya que estos se hacen cargo de todos los gastos.

Además de dar formación para el trabajo, se debe gestar la responsabilidad y la autofinanciación. Pero se deben cambiar los conceptos de riqueza y pobreza. Se debe desalentar el materialismo y el consumismo. Pero esto trastoca los principios básicos del capitalismo y los intereses del empresariado.

Se debe estimular el logro personal y social. La participación política que haga sentir a la persona un ciudadano responsable y con capacidad de decisión, no solo un receptor de ayuda y un votante por temporadas.

El gobierno ha sido muy hábil manejando esos conceptos y sensaciones. Ha hecho creer a las personas que se encaminan a la autoestima, pero los somete más al asistencialismo, de formas más sutiles y edulcoradas.

Es doloroso ver de igual forma que la mayoría de la oposición acusa o le da la espalda a este sector. Sin desarrollar proyectos alternativos. Otro sector busca ser el que imparta la ayuda y la asistencia, sin los recursos y el discurso del gobierno.

De allí el enorme fracaso de la oposición en 18 años.

Sin embargo de la miseria se puede sacar oro. Hoy con un Estado cada vez más complicado económicamente podemos encaminar a la gente a que tomen el destino de sus vidas en sus propias manos, a no contar con un gobierno cada vez con menos capacidad de ayudar, cada vez más endeudado, y con un futuro oscuro.

Pero también podemos reconstruir ese Estado desde la propia sociedad, con organización, autogestión la auto-resolución de los problemas.

Es allí donde los capacitados y formados que se han quedado en el país, serán la clave para ayudar a la transformación del país.

No será rápido ni fácil. Pero algún día lo lograremos.

Por: Erick Daniel Camargo.

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