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“La silenciosa invasión de la frontera”. Por Sebastiana Barráez

“La silenciosa invasión de la frontera”. Por Sebastiana Barráez

Artículo exclusivo para Punto de Corte

Sebastiana Barráez

@SebastianaB

La presencia de casi un centenar de funcionarios de la Fuerza de Acciones Especiales (FAES), enviados a la frontera del Táchira, con la excusa de las amenazas de intervención, se han constituido en un dolor de cabeza para los propietarios de unidades de producción a lo largo y ancho del Sur del Lago, Norte del Táchira y en la línea fronteriza, pero también ha revelado el interés que existe por parte de algunos dirigentes bolivarianos de ocupar esas tierras.

El caso más ruidoso fue el de la finca La Unión, ubicada en el sector Km 93 entre Orope y La Fría en el estado Táchira; esa unidad de producción, que tiene 600 hectáreas, es propiedad de la familia Roa Rosales. Hasta la finca llegó una comisión en la cual estaba el director regional del Instituto Nacional de Tierras (INTI), Miguel Durant Ross, un cuestionado funcionario quien anteriormente, en tiempos de Vielma Mora, fue el coordinador regional de la Superintendencia Nacional de Silos Almacenes y Depósitos Agrícolas (SADA).

La Comisión llegó con unos 70 invasores y funcionarios de FAES en vehículos de lujo y varias motos. Detrás de ese grupo están: el alcalde del municipio García de Hevia, Willington Vivas Bayter, familiares de la ex esposa del alcalde, varios concejales, incluyendo José Gregorio Contreras, presidente de la Cámara municipal de García de Hevia; el concejal suplente Faisury Kotany de Orope; el concejal de Orope, William Contreras; el ex concejal Marcelo Delgado; la encargada municipal del CLAP Martha Gallo; un representante de la Federación Campesina que actúa como invasor profesional, Honorio Neiro Cáliz Gómez, entre otros.

Las camionetas con las cuales llegó el FAES con los invasores son vehículos de lujo, entre ellas una camioneta Tacoma negra, con la cual tumbaron el portón de entrada a La Unión. En un camión rojo llevaron palas, hachas, machetes, etc.

Los funcionarios de FAES nunca dejaron ver sus rostros, porque siempre los cubrieron con pasamontañas, pero su acento era jerga popular caraqueña.

A uno pasos de allí los funcionarios de FAES ingresaron en una Estación de Servicio para surtirse de combustible; habitantes del pueblo vieron los rostros de los funcionarios que allí estaban sin los pasamontañas. “Son muy jóvenes, algunos casi adolescentes; esos no tienen pinta de militares ni de policías”.

Hay que destacar que uno de los funcionarios del FAES, cuando se encontraba en la finca La Unión, portaba una gruesa cadena de oro y una esclava también de oro; fue él quien dijo que la orden de invadir la finca fue del presidente de la República Nicolás Maduro.

Los del FAES se molestaron al percatarse que varias personas los observaban desde la carretera principal. Los abordaron con violencia y amenazas, obligándolo a borrar las fotos y vídeos

Hay un inusitado interés de ponerle las manos a esa finca, lo que no es casual ya que se encuentra a 5 kilómetros en línea recta de Colombia.

Sur del Lago

La presencia del ELN es inocultable. La guerrilla ha desplazado a grupos de productores de manera grupal en dos sectores, por lo menos: Caño Motilón y Caño 14.

Uno se percata de que invadir La Unión en Táchira argumentado que es porque no todas las 600 hectáreas están productivas, no es más que una excusa, porque en el caso de Caño Motilón, parroquia Udón Páez del municipio Catatumbo del estado Zulia, de las siete fincas invadidas por la guerrilla del ELN, el 2 de septiembre, 4 son de palma aceitera y tres de ganadería. En los fondos de 4 Ranchos se producen 150 toneladas semanales de palma aceitera y casi 100 kilos de queso.

El individuo que presidió el grupo de elenos, cuando llegó a las fincas de Caño Motilón, uniformado y con brazalete rojo y negro, es llamado comandante Chucho, el mismo que es dueño de una finca en ese sector.

Unos días antes el ELN logró que los dueños de las fincas de Caño 14 se vieran obligados a desalojar sus propiedades, luego que los elenos llegaron, con sus armas largas, a decirles que tenían 24 horas para irse del lugar.

La experiencia es desoladora para los productores de la zona, como ya antes ocurrió con las fincas La Marranera y La Bonita, cuyos dueños fueron desalojados y ahora son ocupadas por paramilitares, para el procesamiento de droga.

En Ureña

En otra parte del territorio tachirense, pero específicamente en la aldea Las Cumbres, municipio Pedro María Ureña, llegó el 10 de septiembre, un grupo de más de 50 hombres armados con granadas, armas largas, lanza granadas, fusiles y tiras cruzadas con muchas municiones.

Las Cumbres quedan a unos 30 minutos de la alcabala de la Guardia Nacional del punto de control de El Vallado. Es decir, si usted se traslada desde Ureña, llega a la alcabala El Vallado y si sube a la izquierda, llegará a la aldea El Oso y de allí pasa a Las Cumbres, si sigue llega a Los Palmares y más allá a La Mulata. De manera que la aldea Las Cumbres está a unos 4 o 5 kilómetros en línea recta.

El grupo armado dijo ser los paramilitares llamados Los Rastrojos. Se dedicaron a hacer un censo entre los habitantes de la aldea, a preguntar quiénes eran los dueños de cada propiedad, a registrar sus datos de identidad, medida que les decían que no les tuvieran miedo y que ellos estaban allí para controlar el territorio. 

Los paramilitares permanecieron en la zona desde el lunes 10 hasta el jueves 13 de septiembre, supuestamente con la excusa de custodiar a la aldea. Esa zona es estratégica para el contrabando de la gasolina y cualquier producto, que no descarta ser una ruta importante para el narcotráfico.

Este grupo Los Rastrojos, que llegó a la aldea Las Cumbres está integrado por personas con acento colombiano y otros con acento popular caraqueño. Todos estaban uniformados, con armas largas y con un brazalete en el brazo con la letra R en rojo.

Lo inaudito es que en Potreritos el Ejército venezolano tiene una carpa, donde algunos de los paramilitares se quedaron durante esos días.

Lo que sí hay que resaltar es que un grupo especial de militares venezolanos recorrió la zona de Los Palmares, porque varias personas denunciaron la presencia de muchos sujetos irregulares armados y uniformados, pero la FANB no encontró a ninguno de esos individuos.

De Ureña a San Antonio del Táchira (capital del municipio Bolívar) hay unos 15 minutos. Miles de personas atraviesan diariamente esa población para cruzar a Cúcuta, capital del Norte de Santander de Colombia. Pero en algunos sitios del pueblo se observa, desde hace unos días, unos grafitis con una figura armada en la que se lee que los colectivos llegaron a la frontera.

 Fuerza Armada

Si algo está claro con relación a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana es que le cuesta reconocer o identificar lo que está sucediendo en la frontera colombo venezolana. Es así como aplica acciones que son plausibles, como enfrentar, aunque de manera aislada, a los grupos irregulares.

Ha sido sorprendida, como ocurrió cuando el Ejército de Liberación Nacional (ELN) asesinó, el 25 de julio 2018, al teniente Roberto Ultin González, en el sector Caño Motilón del municipio Catatumbo del estado Zulia. Y a los pocos días, el 6 de agosto, el Ejército venezolano pierde a otro de sus hombres de armas, cuando estalla una de las minas anti persona con la cual la guerrilla ha sembrado el territorio fronterizo, y que al ser pisada por la unidad militar en la que iban varios militares, el sargento segundo Brayan Alexander Acosta Fruto perdió sus extremidades inferiores y luego murió en la vía hacia el hospital central de San Cristóbal.

La Fuerza Armada ha logrado desplazar de algunas partes de ese territorio a la guerrilla del ELN y a los paramilitares, que semanas después han regresado obligando a los dueños de finca a abandonar sus unidades de producción.

El Ejército ha desmantelado algunos laboratorios de procesamiento de drogas, han librado algunos aislados enfrentamientos y ha detenido a un numeroso grupo de finqueros y obreros y a un pequeñito número de irregulares armados.

Esta semana, la Fuerza Armada venezolana fue atacada por una columna del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Lo que causa extrañeza es que no hubo bajas ni capturados, aunque en un primer reporte militar, se especificaba que habían capturado a tres de los guerrilleros. En un segundo informe dicen, al final del reporte: “cabe destacar que en el procedimiento no hubo detenciones de subversvos”.

Eso ocurrió cuando el  Tcnel Carlos Sánchez Hernández, quien es el comandante del 121 Batallón Venezuela,  de la 12 brigada de Caribes, había desplegado un patrullaje con 60 hombres en tres vehículos blindados BTR 80 y un camión Beiben Truck, en el sector Caño  Negro, del municipio Jesús María Semprún del Zulia, cuando fueron atacados por unos 30 guerrilleros del ELN.

Del enfrentamiento no hay reporte alguno de fallecidos ni del lado de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ni del Ejército de Liberación Nacional. Sólo tres guerrilleros detenidos y la incautación de armas de guerra como 2 fusiles R15 5,56 mm con 7 cargadores, 1 fusil Galil y seis cargadores, 2 miras ópticas de R15, 208 cartuchos calibre 5.56, 244 cartuchos calibre 7.62, 13 cartuchos cal .50, 22 cartuchos cal 380, 5 morteros artesanales, 1 visor nocturno, 3 teléfonos celulares, 5 motos, además de uniformes, chalecos, carpas, mosquiteros y recopilaron información de Inteligencia donde quedaría establecido que ese sector está sembrado de las minas anti persona.

Caño Negro está ubicado a menos de 20 kilómetros de Casigua El Cubo y a poco más 60 kilómetros de Encontrados.

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