Caracas, 9 de junio de 2019.

Por: Robert Alvarado

@robertveraz

«No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo». Evelyn Beatrice Hall

Los gobiernos se mantienen por el buen funcionamiento de las instituciones y los medios de comunicación son los que velan por esa buena actividad, cuando se van por otros derroteros están para hacerle conocer esas verdades que algunas veces no le gusta oír. Recordemos  el caso Watergate, un escándalo político que supuso una crisis constitucional en los años setenta del siglo XX en los Estados Unidos. Unos reporteros del The Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein, descubrieron información sobre irregularidades que implicaban a niveles superiores del Departamento de Justicia, el FBI, la CIA y la Casa Blanca. Woodward y Bernstein entrevistaron a Judy Hoback Miller, la contable de Nixon, quien reveló información sobre el mal manejo de fondos y registros que estaban siendo destruidos. El escándalo concluyó con la renuncia obligada del presidente Richard Nixon.

Cuando se hacen críticas al gobernante, éste debe oír y corregir, muy bien lo dijo El Libertador Simón Bolívar: «El que manda debe oír aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que produzcan los errores». La realidad es otra, un gobierno hostigando medios de comunicación por “conspiradores”, un atentado contra la libertad de expresión y la libertad de prensa, la razón, no le gustan que les digan las verdades en su cara.

Por las redes sociales vimos ese reprochable comportamiento en los llamados herederos de la revolución bonita, valiéndose de un Poder Judicial corrupto exigiendo a los dueños del portal La Patilla a cancelar a Cabello la bicoca de 30 mil millones de bolívares, por el presunto y nunca comprobado “daño moral” en su contra, según una sarta de argumentos baladíes vertidos en la sentencia emitida (https://www.youtube.com/watch?v=nsf0TU-qqZU) por la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia.

Una sentencia sin pie y sin cabeza, hecha por un tal “magistrado” Bastardo, sostenida en el simple hecho de reproducir en La Patilla las revelaciones de Leamsy Salazar publicadas por el Diario ABC de España el 27 de enero de 2015, (https://www.youtube.com/watch?v=ryBY8GU5nrg)  suscritas por su corresponsal en Washington Emili J. Blasco. Decenas de medios y agencias de noticias internacionales la reprodujeron en todo el mundo. Cuatro meses después “The Wall Street Journal” la ratifica y amplía. Pero ojitos lindos nunca se atrevió a demandar por difamación a este diario español. Nunca lo hizo pero si a los tres medios de comunicación venezolanos que reprodujeran la información, La Patilla y los diarios El Nacional y Tal Cual.

Esta sentencia viene a reafirmar el carácter mafioso del supuesto agraviado en su honra, que valido del soborno e influencia dentro del gobierno rojo rojito se mete en un bolsillo al sistema judicial y policial para ser un acusador, juez y verdugo, cuyos logros en materia judicial son portadores de la más aberrante inmoralidad, por lo cual no son bien vistos ni por sus aliados del régimen.

Pagar esa multa para muchos es inalcanzable pero no imposible, como lo dio a entender Alberto Federico Ravell al expresar una particular condición que al parecer motivó un sorpresivo viaje de ojitos lindos a Cuba, pagar los cinco millones de dólares en la oficina de la DEA (Agencia Antidrogas de Estados Unidos) en Miami, con presencia de las partes en pugna, vale decir, Alberto pagaría si Diosdado le da la cara en esa oficina. No es mala idea que ese organismo policial sea el mediador entre las partes en conflicto.

Esta actitud contra La Patilla prevé represalias similares a otros medios, o algo peor, ya que la arremetida contra los medios ahora incluye medios cibernéticos luego de desaparecer casi en su totalidad el papel periódico, cerrar las emisoras de radio y censurar a los medios televisivos. Desde hace unos meses, diversos medios web han tenido que sortear el bloqueo e incluso de las redes sociales.

Creyendo que todos los medios son iguales o parecidos al que dirige Winston Vallenilla, el chavista “rodilla en tierra” que desechó sus principios por un plato de lenteja, olvidando lo dicho por Fernando Sánchez Dragó: ”…La libertad de opinión y expresión, que es sagrada, sólo puede existir en el contexto y el caldo de cultivo del decoro, la buena educación, el buen gusto y el respeto a la dignidad de las personas…”, algo que vemos también en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el artículo 19: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Por eso creo y mantengo ¡@La_Patilla no se arrodilla!


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