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Las dudas que enturbian el nuevo convenio cambiario

Las dudas que enturbian el nuevo convenio cambiario

Caracas, 13 de septiembre de 2018. El proceso de flexibilización del control cambiario que ha iniciado el gobierno después de 15 años no ha traído el optimismo que tal vez esperaban en las esferas del poder. La desconfianza y sobre todo la incertidumbre han marcado los primeros momentos.

“Se han cometido errores, uno de ellos fue la rigidez en el control de cambio”, reconoció el pasado domingo, Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación. Eso no ha sido suficiente para creer que este es el punto de inicio para una rectificación en las políticas económicas, que siguen envueltas en una espiral inflacionaria.

La poca claridad en ciertos puntos del nuevo convenio anunciado por el Ejecutivo despierta dudas importantes entre los economistas hasta en los más conocedores de la materia.

Entre las incógnitas que atormentan a los conocedores están desde qué tipo de administración regirá la tasa cambiaría, quiénes participarían en el nuevo mecanismo, qué sucederá con el mercado paralelo hasta si realmente se puede hablar de un levantamiento del control cambiario.

El nuevo convenio de convertibilidad de la moneda refiere que el tipo de cambio a regir para la compra y venta de divisas en todo el país “fluctuará libremente de acuerdo a la oferta y demanda de las personas naturales y jurídicas”.

Sin embargo Leonardo Vera, economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela, destaca que una de las mayores incongruencias del decreto está en que pese a que se declara una tasa única flotante, el mecanismo sería administrado por el Banco Central de Venezuela (BCV) cada vez que el ente considere pertinente su intervención en el mercado.

El sistema “libre” continúa en duda, aún más tras el anuncio del vicepresidente sectorial de Economía, Tareck El Aissami, quien informó que hoy se retomarían las subastas del Dicom.

Vera destaca que, al no mencionarse nada en el decreto sobre el Tipo de Cambio Complementario, muchos asumían que el Gobierno seguiría otorgando divisas preferenciales y descartaría un sistema único.

“Si un trabajador demanda 900 euros o mil dólares o 1.500 dólares para comprar cualquier insumo lo puede hacer como persona, se mete al Dicom hace su oferta y podrá participar en la subasta ordinaria que se hacen los lunes, miércoles y viernes, eso también es parte de las nuevas políticas cambiarías previstas en el convenio”, dijo Tarek el Aissami.

El discurso se aleja de lo decretado en Gaceta Oficial. El catedrático resalta que la asignación de divisas al sector empresarial aún no está clara. Cuestiona que se establezca un límite donde el sector empresarial solo pueda optar por 8.500 euros, es decir, 10 mil dólares.

Si por el contrario, efectivamente existiera un único tipo de cambio flotante, continúa el profesor, significaría que la demanda de divisas se agigantaría y, por ello, la poca oferta de moneda extranjera haría que el precio de la tasa se ajuste al alza constantemente.

“Esa flotación implicaría una depreciación de tipo de cambio, un alza en la cotización de forma continúa eventualmente podría hacer que el BCV interviniera y ya no estaríamos hablando de una flotación pura”

Tomemos en consideración, explica el profesor, que en ese ambiente Venezuela no tiene divisas con las que pueda actuar para resolver ante una demanda creciente de divisas. Puede ocurrir una dinámica explosiva en esa tasa de cambio flotante y una presión sobre los precios, y será imposible mantener los precios acordadas

Para que exista una libre convertibilidad las penalizaciones de un mercado paralelo deberían extinguirse, explica el académico.

“Es muy factible que esta persecución a los agentes económicos que envían remesas por canales no regulares persista y hablamos de transacciones en un mercado paralelo. Esa duda no queda despejada ni en el convenio ni en las declaraciones del convenio”, resalta.

En el documento oficial tampoco se especifica quiénes conformarían el Sistema del Mercado Cambiario. Es evidente que el BCV mantiene su participación, pero no se aclara si el sistema financiero venezolano participe. Esto determinaría de dónde saldría el precio y el mecanismo del funcionamiento del sistema.

La funcionalidad de un sistema cambiario sostenible recae precisamente en la aceptación que brinden los agentes económicos al modelo cambiario, de no ser así y con tantas nubes alrededor del menudeo de divisas, el mercado cambiario seguirá en el sendero de las distorsiones, coinciden los expertos.

Vea la nota completa de Versión Final aquí

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