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(Opinión) Las elecciones a las que llamará Maduro. Por Nicmer Evans

(Opinión) Las elecciones a las que llamará Maduro. Por Nicmer Evans

Caracas, 18 de octubre de 2018.

Por: Nicmer Evans

@NicmerEvans

nicmerevans@gmail.com

Se ha tejido toda una urdimbre en torno a la posibilidad de convocar al referendo para aprobar “la constitución a la medida” que ha mandado hacer el neototalitarismo ya que no le basta violar la vigente.

El Movimiento Democracia e Inclusión (MDI) el 11 de julio de 2018 informó en un comunicado oficial que el gobierno planificaba desarrollar el referendo para la aprobación del bodrio constitucional junto a las elecciones de concejales anunciadas para el 9 de diciembre, y advirtió sobre el método electoral corporativo que podría usarse para lograr su objetivo.

Desde el 11 de julio a la fecha se han modificado algunos términos. El quiebre interno del gobierno ha conducido a una agudización del conflicto entre Maduro y Diosdado por el mantenimiento de cuotas de poder. Diosdado se ha determinado a no ceder el “poder” que le confiere haber logrado al fin ser presidente de la ANC espuria, y aunque al principio se negó a la petición de Maduro de efectuar la aprobación del texto para diciembre que permitiría consolidar el neototalitarismo madurista a costa de la desaparición de la ANC, después formuló algunas variantes que permitirían mantener la existencia de ésta durante dos años más por lo menos, a partir de la inclusión de algunas disposiciones transitorias que no obligarían a relegitimar a todos los poderes y mantener a ANC como “garante” del control legislativo del país contra la “guerra económica” y “el imperialismo”.

Sin embargo, otras variantes se han incorporado a la versátil y muy útil herramienta de extorsión de un nuevo texto constitucional.

En las más recientes negociaciones que se han dado con algunos sectores de la oposición “dialogante” y la “mediación desinteresada” de Zapatero, la “exigencia” de unas elecciones generales para destrabar la crisis política que en esos niveles no niega el madurismo, en especial por la presión internacional existente, han generado la creatividad de algunos “dirigentes” del neototalitarismo, apuntalando hacia la búsqueda de la legitimación internacional del bodrio constitucional donde se instaurará la consumación de la dictadura, pero incorporando en las disposiciones transitorias un llamado a elecciones generales si es aprobado el texto, con base incluso en la posibilidad de una renovación de poderes, sin suprimir la existencia de la ANC espuria.

Esto busca de manera determinante terminar de fragmentar a una oposición mal trecha producto del terrorismo del Estado, asesinato, persecución y acoso de su dirigencia, y que además se encuentra desprestigiada por la ausencia de una conducción más clara, menos egoísta y firme ante las aberraciones del neototalitarismo.

Ante este escenario, la fecha ya no es determinante, no necesariamente es el 9 de diciembre, y de hecho queda en entredicho la posibilidad del desarrollo de esas elecciones a concejales. Lo que sí parece determinante para la decisión de un planteamiento como este es el 10 de enero.

La juramentación del nuevo período presidencial de Maduro, en el marco del desconocimiento público del resultado de las últimas elecciones tanto a nivel nacional como a nivel internacional, es una bomba con un reloj que tiene un tic tac muy sonoro.

No es el 10 de enero el día final, y menos debemos hacer un fetiche que genere aún más falsas expectativas y consecuentes frustraciones al pueblo venezolano que se encuentra en mermadas condiciones, pero de lo que podemos estar seguros es que el 10 de enero es un punto de inflexión importante y determinante, incluso para algunos sectores de las Fuerzas Armadas, por lo que, tener convocadas unas elecciones generales antes de esa fecha, permitiría minimizar el impacto de las condición de deslegitimación de esa “juramentación” para la renovación en el poder.

¿Qué debe hacer la oposición? Se preguntarán algunos, ya que negarse a asistir a un referendo abre la brecha absoluta de aprobación del texto y después quedaría inhabilitada moralmente para participar en unas elecciones generales. Lo primero que debe hacer es crear una instancia de consulta real que permita tomar decisiones unificadas y lo demás lo analizaremos en próximos escritos.

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