Caracas 15 de junio de 2018. Él es Sergio Méndez y tiene 20 años dedicando su aliento al saxofón. En el medio del caos urbano y la dinámica diaria, Méndez a sus 73 años, ofrece dulces tonadas de saxofón para los transeúntes del Bulevar Sabana Grande y otras locaciones de Caracas.

Descubrió su pasión por el saxofón a los 46 años, cuando adquirió un texto de Roque Cordero sobre la Teoría musical. Luego de insistir a un amigo cercano, dueño de un saxofón, logró que le prestara el instrumento. Al aprender la posición y varias tonadas, se involucró en una banda musical. Poco tiempo después adquirió su saxo personal. 

«Empecé tocando en los pasillos de Parque Central… Luego me trasladé a los de la UCV, de dónde soy egresado en artes, para aprovechar la excelente acústica. Tengo 16 años tocando allí.» expresó el saxofonista Sergió Méndez.

«La música es patrimonio natural de la humanidad», contestó Méndez ante la interrogante «¿Qué le motivó a tocar el saxo?». El aire, el agua y la comida, son elementos para la supervivencia del cuerpo, y al parecer del músico, «La música es la alimentación para el alma».

Mientras Sergio Méndez ofrecía su testimonio, personas dejaban billetes en el estuche de su saxo. Sinceró «Esto es una forma de sobrevivir, en un momento complejo como el que vivimos hoy». Pero también agregó, que lo hace para «Calmar los malos ánimos, tristezas, decepciones de las personas. Eso es lo que yo les puedo regalar, un poco de quietud y de amor» mediante la melodía.

«Muchos me tildan de tonto por no haberme ido a otro país dónde valoren más la música. Pero así es que se lucha, granito a granito» afirmó Sergio Méndez.

Méndez inspiró a niños y jóvenes para que se iniciaran en la música y descubrieran su talento. Ahora ellos, desde varias latitudes, brillan con las melodías aprendidas. La música transporta y transforma, y para nuestro entrevistado «La música reincorpora al individuo a la sensibilidad humana, mejora las sociedad y logra que fluya la cultura».

Ante una sociedad parcializada «Esta es la lucha de todos y éste es mi aporte desde mi trinchera» aseguró Sergio Méndez. «si fuera ingeniero haría autopistas aéreas y despejaría las calles. Pero soy artista y músico, éste es mi aporte» finalizó Sergio Méndez.

«A quién Dios le dio un talento para alegrar a la humanidad y no lo utiliza para bien, a ese le llega su despedida…» reflexionó Sergio Méndez.

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