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Los diálogos de una sola punta. Juan Calzadilla

Los diálogos de una sola punta. Juan Calzadilla

Diálogos

Hay diálogos para los cuales está de más decir

que no es preciso hacer uso de las palabras.

Hay palabras para las cuales está de más decir que

no es necesario hacer uso del diálogo,

definitivamente tensas como el hierro que devuelve la

confianza

en una conversación tejida a la altura de las cabezas

e, incluso,

duras como la elocuencia que el bronce derrama desde los

pedestales.

Diálogos cuya solidez se resiste como el vidrio roto

a ser golpeada

con el filo de la mano. Palabras que rechazan,

ser comparadas con el

tórax de los que para decir algo simplemente balbucean,

pierden

el resuello, caen privados del lustre nuevo que acusan

las estructuras

del mejor silencio tramado.

 

Diálogo de una sola punta

― Aquí está la cuerda. Hale usted por esta punta

mientras yo sujeto la otra.

— Pero, ¿cómo? si esto no es una cuerda.

Es una serpiente.

— Entonces agarre usted la cabeza

que yo asiré la cola. ¡No vamos a pelearnos

por un problema semántico!

Juan Calzadilla, poeta, artista plástico y crítico de arte venezolano, nació en 1931 en Altagracia de Orituco, estado Guárico. La poesía de Calzadilla es la sensación del sentido que nos deja inermes y detenidos antes del siguiente paso al que nos lleva, igual cuando quiere cargarnos a zancadas o de brinco en brinco, si acaso no es arrastras. Él mismo dice en El sentido: “No mido el alcance de las palabras / sino la persistencia de su sentimiento / Por eso / Atribuyo más sentido a la intención / que a la letra / al gesto más que al signo / Después de todo, a su sonido / menos que a su silencio”. Su poesía la hemos “tomado por asalto” de su libro Formas en fuga. Antología poética, editado en 2010 por la Biblioteca Ayacucho. Caracas, Venezuela.

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