(Caracas 23/02/2018). 

@gabrieladelmarp

Los pasos de la mayoría

El último de los aspirantes a la presidencia que decidió retirarse esta semana fue Claudio Fermín.  El ex Alcalde de Caracas y ex constituyente también participó como candidato presidencial en 1993 por el partido Acción Democrática, en 1998 por la Plataforma Renovación y en el año 2000 con el movimiento Encuentro Nacional. Sus expresiones públicas para explicar su retiro responsabilizan a “quienes sostienen la bandera del agravamiento de la crisis.” Dicho en otras palabras, los partidos que han expresado abiertamente que la opción electoral está bloqueada y por lo tanto declinan de medirse en las elecciones presidenciales a celebrarse de forma adelantada en el mes de abril.

Fermín no incorpora en su diagnóstico algunos eventos que parecen empujar a todos los factores que se precien de ser democráticos a presionar para el rescate de condiciones electorales justas.  Las migraciones de centros electorales que desviaron en –por lo menos por un millón de votos- los resultados electorales para las gobernaciones, otorgándole la victoria a dieciséis candidatos del PSUV, mientras que dos estados más (Bolívar y Zulia) eran despojados por la fuerza de sus respectivas victorias; el impedimento a distintos candidatos a medirse con inhabilitaciones sobrevenidas o la anulación de tarjetas electorales no fueron considerados en un análisis que asegura que tan solo con el enorme malestar que existe en el país sería suficiente para obtener la victoria presidencial.  Los políticos experimentados y con formación para gobernar son los principales responsables de evaluar de forma desapasionada la crisis electoral que atraviesa nuestro país, así como su impacto en la preservación de la paz.

Es impensable que el deseo de ser candidato opaque la visión clara de los últimos acontecimientos.  ¿Qué decir, por ejemplo, al partido Primero Justicia ante el mansaje lapidario de sus militantes de no salir a validar la tarjeta para participar en las presidenciales? ¿No es un claro mensaje de las bases acerca de la percepción que reina sobre de las condiciones electorales y las esperanzas de salir de la crisis a través de los votos?  La juventud militante del Partido Voluntad Popular jugó posición adelantada con un pronunciamiento previo al de su directiva, concluyendo también que no era conveniente participar en las elecciones presidenciales en las actuales condiciones.  El pueblo luce mucho más perspicaz que sus dirigentes cuando nota el llamativo contraste entre los resultados obtenidos con la presencia de testigos de la oposición frente el conteo que totalizan los centros cuando la oposición no participa. Todos pueden ver que son tiempos donde es posible alcanzar una movilización de 8 millones de electores si no hay testigos de todos los partidos (elección de la ANC), pero luego cae a un poco más de 5 millones cuando acuden ambos factores y nuevamente sube a 9 millones si se ausentan los opositores.

Un candidato que no tenga la vista tan aguda como el pueblo que pretende dirigir o que no sea capaz de hacer un ejercicio de empatía con el sentimiento mayoritario de la gente, recibiría en unas elecciones justas, una lección que difícilmente podrá olvidar.  Un ejercicio reflexivo es necesario para ponerse a la altura del pueblo elector, que no se moverá de sus casas si no está convencido que las condiciones que rodean su voto son invulnerables y darán cuenta de la voluntad de cambio que claramente se respira en todo el país.  Un líder íntegro es responsable de conocer las lecciones que nos ha dejado la historia de la humanidad.  Trabaja con conciencia para superar la crítica fácil hacia sus pares demócratas y evita la autoalabanza sabiendo que la prioridad es recolocar los pedazos rotos de una sociedad que necesita unirse para recuperar la democracia y devolverle la vigencia a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.     

Foto tomada de: elimpulso