Caracas, 24 de octubre de 2018.

Por: Tony Rivera Chávez*

@otelo_calas1 

Al inquieto Juan Pendejo también conocido como El Pensionado Heroico se le han convertido los sueños navideños en alegrías, pesadillas y temores cuando de disfrutar recuerdos se trata  de tal forma para el momento que un sonambulismo temeroso lo llevo a un amanecer colgado de la ventana.

Este tumulto de situaciones también lo lleva a las buenas costumbres del pasado cuando el poder adquisitivo del Bolívar permitía planificar estrenos para toda la familia incluida la mascota si existía.

Dígame aquellos bonches en las oficinas públicas y privadas. Las gaitas, los aguinalderos, las misas, las patinatas, el Ponche Crema y lo demás que chorreaba desde la mesa del venezolano.

El pensionado visita la casa de una amiga para ser vapuleado con hallacas, brindis, pan de jamón, ensalada de gallina, dulce de lechoza, uvas, chicha andina, nueces, avellanas y un aguinaldo. Si así llovía que nunca escampara.

Por la otra, el béisbol se ponía caliente, se hablaba del deporte y sus estrellas como ameno discurrir donde entraba también el vaivén lúdico del juego de caballos, el 5 y 6, los datos de última hora y la aspiración de ganarse el cuadro único.

Así las cosas entre estrenos, abrazos y algo más. En cada sueño un amor.

Recuerda como en la Cumaná provinciana al compás de los cañonazos los más encarburados tomaban la calle para abrazar a cuenta mujer pasaba por su lado aprovechando el estrujon  del ¡Feliz Año¡ haciéndose los borrachos para ayudarse. Sin diferencias adecos, urredistas, copeyanos y afines.

Nadie evadía la mano amiga, el beso o el abrazo. Tradición nacional. Después fiesta, parranda y serenatas. A nadie se le ocurría hacer un conjunto musical para secuestrar familias o atracar pendejos en la vía publica.

¡Ahora si¡ Imagínense que ahora cargan La sagrada Biblia como cartuchera. En el Metro de Caracas a las doce del día. En el libro santo camuflan el hierro. Así un tipo grita: ¡Escuchen la palabra del señor! y este muy circunspecto les señala: ¡Esto es un atraco! Abriendo el texto bíblico y enarbolando una cuarenta y cinco mágnum como símbolo del pecado. ¡Fin de mundo!

Hasta servía el buen tiempo para la venganza como cuando en una oficina existiendo una pugna entre un empleado y un jefe sustituido tuvo que intervenir por ser el nuevo supervisor. El vengador se apareció pasado de tragos  y agarro un sello que decía: ANULADO lo impregno de tinta y ¡Zuas¡ se lo estampo en la amplia frente al ex jefe que así quedaba defenestrado y sellado  bajo la risa mayoritaria y el rechazo de pocos y Juan por ser navidad tapo la falta al irracional porque  era la tónica el perdón cuando el ambiente era de paz y amor.

Dígame la suerte de trabajar en el Centro Simón Bolívar si le tocaba trabajar horas extras. Juan se convertía en jugador de fútbol americano para evadir sonsacadores que trataban de raptarle para brindarle. Unas veces la mano salía de una taguara, otras desde una Tasca y hasta de un lujoso restaurante y claro si la insistencia era mucha sucumbía para “uno solo” sobre las rocas con una concha de limón. Pobres pero honrados.

La almohada se vuelve calor solidario con los compañeros de trabajo que por razones especiales no les tocaba aguinaldos por falta de tiempo de servicios legal para ello y los bolsillos se abrían para completar la diferencia entre todos o a otros que les ocurría alguna situación familiar difícil y hacia allá iba la unidad generosa. No como ahora que las cajas CLAP se las dan a los rojos y los demás viendo el paquete desde el silencio del hambre como furruco en la barriga.

Gaitas van y gaitas vienen. La de las locas, las de protesta contra el gobierno, las del folclore. Nadie preso y mucho menos arrecho.

Hasta estos sueños la cosa para el Pensionado Heroico era dulce dormir bajo la consigna de Todo tiempo pasado fue mejor.

Se le ocurrió venir al presente en su viaje nocturno. Puso el pickup, limpio el acetato del LP , le puso todo el volumen al aparato para oír su aguinaldo favorito: EL BURRITO SABANERO Al instante oye un tun tun sobre la puerta y pregunta: ¿Quien es? Para una contestación de terror: ¡Es la BURROPOL! ¡O abres la puerta o la echamos abajo!.

Asustado solo le quedo guindarse del lado afuera de la ventana de la cocina para ver si lo dejaban en paz pero desde la calle un vecino sapo cooperante señalaba desde la calle: Esta en la ventana agarrado ¡Suicindelo! Y menos mal que despertó porque ya el Fiscal tenia la autopsia lista.

¡Feliz año! La prosperidad retornara no les quepa la menor duda.

* Economista egresado de la UCV – año 1.972  

Correos electrónicos: profetanoskagamus@yahoo.com / guaripeterojo@outlook.com 

Puede leer otras publicaciones de Tony Rivera Chávez haciendo clic aquí


          Suscríbete a nuestro canal en Telegram a través de https://t.me/PuntoDeCorte                                 Estamos también en Twitter @Punto_deCorteFacebook e Instagram