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Sebastiana Barráez

@SebastianaSin

Eran las 9 de la noche del 3 de mayo cuando en la granja “Senare”, ubicada en la población de Las Guacamayas, Magdaleno, estado Aragua, y perteneciente a AgroFanb, se desata una balacera. Para llegar a esta granja hay una carretera que se comunica con Palo Negro cuya base militar  queda a las afueras, vía Maracay, a uno 30 minutos. Ocurre un apagón, como es costumbre en el interconectado de los llanos, que afecta el sur de Aragua, lo que se agrava porque en la granja no cuentan con visión nocturna.

En ese momento los militares, varios sargentos y un teniente, son atacados por la banda El Tren de Aragua. Los sargentos sólo tenían tres armamentos, así que se defendieron entre limitaciones, porque no podían comunicarse para alertar pues tampoco había señal telefónica. Se suben a los árboles, camuflándose entre la vegetación, para tratar de salvarse, hasta que pudieron enviar un mensaje de texto.

Así lo relata uno de los sobrevivientes, que pide resguardar su nombre. El Teniente llevó a los sargentos del componente aviación, adscritos a la Escuela ubicada en la Base Libertador, hasta esa granja porque ahí supuestamente hacen estudios genéticos de ganado. El jueves 2 de mayo les habían notificado que los llevarían a cuidar una planta de transmisión, pero en la madrugada del viernes 3 de mayo, para donde el teniente los llevó fue para esa granja sin comunicación alguna.

Después del primer ataque esa noche del viernes, los delincuentes se habían retirado, aunque en realidad solo se habían replegado, cuando a las 11 de la noche aproximadamente llegó el apoyo de una comisión presidida por Jackson Alexis Silva Zapata general de Brigada de la Aviación Militar y director de la Escuela de Formación de Tropas Profesionales (Efotrop), ubicada en la Base Aérea Libertador, quien se presentó al lugar con 25 efectivos militares, entre sargentos primeros y segundos, un estudiante y 4 funcionarios de la Policía de Aragua, adscritos a la Estación Magdaleno, municipio Zamora.

El momento fue muy incómodo, relata el sobreviviente, porque cuando el General llegó a la granja paró firme a los militares, los increpa con dureza diciéndoles que no tenían permiso de disparar o de usar el armamento.

A las 3 de la madrugada el general Silva Zapata manifestó que regresaría a la base con el personal de apoyo que llevó, aunque ellos le insistieron que esperara hasta que amaneciera. Pero el alto oficial estaba decidido a regresar porque estaba de guardia en la escuela,  y al salir había dejado allí solo a dos efectivos al resguardo, porque ya no queda casi personal en la misma, y a la mayoría de sargentos los han sacado a cuidar lugares estratégicos de «seguridad alimentaria».

Parte de los efectivos que fueron a apoyar se quedaron con un transporte y el general Silva Zapata decide regresar, con el estudiante de la escuela, tres militares y los policías del pueblo de Magdaleno qué él había pasado buscando para llevarlos a la granja a prestar el apoyo.

En la vía de Guacamaya, sector Tucupido, municipio Zamora del estado Aragua, fue interceptado por la banda el Tren de Aragua. “Privó la soberbia cuando se fue de la granja y lo emboscaron. Él en parte es responsable de las muertes”, dice el sobreviviente. Después los sargentos se percataron de que el general se había llevado las llaves del parque de armas.

Relata que “se ve que le dispararon al parabrisa y le dieron un tiro en la frente y otro en el cuello. El vehículo se sale de la carretera y los delincuentes se aseguraron que estuvieran muertos y los remataron”.

Quienes se quedaron en la granja nunca supieron de la emboscada, porque es una zona montañosa, no oyeron los tiros, ni remotamente sospecharon la tragedia. A las 7 de la mañana cuando los soldados bajan de la granja encuentran la dantesca escena de los militares asesinados. “Al general le dieron 67 tiros y a los soldados les volaron los sesos. Fue una carnicería. Eso fue muy fuerte”, revela la fuente.

Aterrados llaman para reportar la masacre. Llega al lugar el General que antes del general Silva Zapata dirigía la escuela, también funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), y demás cuerpos de seguridad para hacer el levantamiento de los cuerpos.

“El general Silva tenía aspiraciones de ser Gobernador del estado Aragua y era un defensor a ultranza de la revolución. Ahora está muerto y llevó a otros compañeros con él”, dice el sobreviviente con amargura.

Además del general Silva Zapata, fueron asesinados el Sargento Primero Robert León Castellano, el  Sargento Segundo Ángel Brito; el Cabo primero Robinson Viscaya Sojo, y los oficiales Jefes Bruno Benavides y Jesús Arraiz, adscritos a la Policía de Aragua,

Heridos resultaron: el supervisor Manuel Abel Balsa Bastidas y el Oficial Sonorelis Oviedo  Oswaldo Alexander, adscritos a la Policía de Aragua. También el Primer Teniente Williams Alejandro Hernández Soler, Jauristi Buitrago, brigadier mayor plaza de la Escuela de Formación de Tropas Profesionales de la aviación Militar Venezolana (EFOTROP)

El día 4 de mayo llegó a la Base Libertador, donde está la escuela, la esposa del general con su hija, una niña pequeña, y le notificaron lo sucedido.

A los jóvenes militares los enviaron a sus casas, diciéndoles que los llamarían para las respectivas averiguaciones; les ofrecieron cursos de formación dentro de la base y asistencia psiquiátrica.

La banda El Tren de Aragua

Los autores de la masacre del grupo de militares y policías habría sido el Tren de Aragua, una peligrosa banda criminal, que tiene como centro de refugio la cárcel de Tocorón. El periodista José Rafael Ramírez reveló que los principales autores materiales son alias “El Bola” y “Wilmer Guayabal”, quienes aparecen purgando condena por diferentes delitos en la cárcel de Tocorón, de donde ellos entran y salen cuando quieren. 

No por casualidad al día siguiente del asesinato, la banda criminal celebró en la cárcel de Tocorón la muerte de los oficiales y policías.

“Se nos aseguró –dice el periodista Ramírez- que en la embocada a la patrulla militar, los delincuentes lo hicieron apoyados en fusiles ruso kalashnikov, calibre 7.62 x39mm, de uso estrictamente militar; así como fusiles FAL Belga, calibre 7.62x51mm, totalmente desincorporados de la Fuerza Armada Nacional”.

El Tren de Aragua nació como un sindicato, igual que ha ocurrido en otras regiones del país, que terminan siendo peligrosas bandas criminales. En este caso, el Tren de Aragua nació hace unos 16 o 17 años, con el arranque de las obras del Ferrocarril del estado Aragua; el sindicato era el filtro para ser contratado en la obra, previo cobro de vacunas, tanto a los contratistas como a los trabajadores; después adquirieron armas “para defenderse”, eliminaron a la competencia y se erigieron en la banda de asesinos que es hoy en día.

El Tren de Aragua, igual que la banda El Picure, llegó a ser de las más poderosas en el país, por su crueldad, por la cantidad de dinero que manejan, por el armamento de alto calibre que adquirieron y la capacidad de corromper a funcionarios incluso hasta altos niveles y de captar a adolescentes con dinero y poder.

El Tren de Aragua es una organización tan poderosa que se permite asesinar a un general de la República para retar a la institución que tiene el monopolio de las armas en Venezuela, mientras siguen teniendo su base de operaciones en el Centro Penitenciario de Aragua Tocorón.

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