Artículo escrito en exclusiva para PuntodeCorte.com

Por: Javier Vivas Santana

@jvivassantana

Es curioso que Nicolás Maduro quien vive jactándose de tener el apoyo del pueblo, la Fuerza Armada y sus organizaciones políticas, pero que además como decimos en criollo “no pela boche” para salir del país a cuanta reunión internacional pueda retratarse con otros mandatarios, en la reciente toma de posesión del presidente de Sudáfrica, haya sido Aristóbulo Istúriz, ministro de educación y denominado “vicepresidente Sectorial de Venezuela” quien asistió al acto de juramentación de Cyril Ramaphosa¹.

Tal realidad, ocurre precisamente después de los hechos políticos y militares del 30 de abril, lo cual revela lo que hemos venido detallando ante la ruptura de la coalición dominante y la pérdida de la confianza de Nicolás Maduro en relación con su entorno, en virtud de simplemente teme que pueda ser depuesto del poder.

En efecto, si revisamos el tiempo en que Nicolás Maduro ha estado en el poder, quizás no había faltado a ninguna invitación de una toma de posesión, razón por la cual, si nos atenemos que en este momento es cuando Maduro necesita mayor apoyo internacional ¿Por qué envía a Istúriz, en vez de haber asistido personalmente?

El sentido de la política ha llevado a Nicolás Maduro a imponer el pragmatismo sobre cualquier necesidad de apoyo ideológico. Si algo ha dejado en evidencia la asunción al poder de Cyril Ramaphosa en Sudáfrica ha sido el desmadre de apoyo político y militar que carece Maduro en el país, al punto que desconfía de todos quienes están en Miraflores y cerca de ese poder ¿Acaso Maduro presume que de llegar a salir de Venezuela en estas condiciones políticas, pudiera repetir hechos como los sucedidos en los inicios del siglo XX entre Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, cuando el primero fue depuesto por el segundo que además era su “compadre”?  ¿Será que Nicolás Maduro teme que hasta su “hermano del alma” o cualquier ministro cercano con armas que fue denunciado por altos voceros del gobierno de Estados Unidos como dispuesto a concretar el fin de su gobierno, realmente puedan hacerlo?

Más allá de cualquier justificación que pudieran argumentar los voceros maduristas, entre ellos Aristóbulo Istúriz, la verdad ha quedado al descubierto. La infidelidad política que rodea a Maduro está en todos los pasillos, puertas, ventanas y salones de Miraflores y corren como fantasmas en Fuerte Tiuna y las bases militares. Verbigracia, que Nicolás Maduro haya rechazado asistir a la toma de posesión presidencial en Sudáfrica donde iban a estar muchos de los presidentes “aliados” a su neodictadura es un enorme signo de debilidad política, que hasta los llamados medios públicos de comunicación social han preferido ignorar la noticia, y la han dejado como un hecho de menor relevancia política, cuando hemos visto que Maduro ha asistido a reuniones de escasa importancia política en la más pequeña nación del Caribe.

El madurismo se fractura. No es precisamente un signo de fortaleza querer hacer algo y no poder hacerlo, es decir, enviar un tercero a un acto protocolar de una importante nación del continente africano, y precisamente donde el nombre de Nelson Mandela hubiese servido para haber obtenido muchos dividendos políticos, que en esta oportunidad terminaron en pérdida para el régimen madurista.

Al parecer el sueño de Maduro está maltrecho por pesadillas y hechos que revelan que los tiempos de confianza hasta con quienes dicen ser “patria o muerte” con su presidencia, quedaron sólo para ser pronunciados de la boca hacia afuera, porque hacia adentro sólo existen los pensamientos de la traición de una infidelidad política. En síntesis, Maduro rechazó asistir a Sudáfrica ¿Será que teme un golpe de Estado?

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¹.https://www.aporrea.org/venezuelaexterior/n342386.html?fbclid=IwAR2UiCaC9o8eoaGCFiIarKX8HErAHPVVn7F1Dux7m7HRLSUEKokDH98cQ6w

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