Caracas 19 de octubre de 2018. El miedo colectivo es un sentimiento común entre miembros de la comunidad LGTB, negros, indígenas y otras minorías, atacadas por las declaraciones racistas, misóginas y homófobas del candidato a presidencia de Brasil, Jair Bolsonaro. El ultraconservador lidera (con el 46% de los votos), contienda electoral en Brasil.

Registros de las fundaciones Open Knowledge Brasil y Agencia Pública, documentan que en 10 días, al menos una persona fue asesinada y otras 70 sufrieron agresiones debido a sus posturas políticas. La información demuestra que en seis casos las víctimas fueron partidarios de Bolsonaro; el resto fueron agredidas por personas afines a él. En las últimas semanas el miedo colectivo se ha intensificado.

«Excesos» y «Casos aislados»

Las denuncias de asesinato y agresión, según Bolsonaro, son “excesos” y se tratan de “casos aislados”. Se ha lamentado de los episodios violentos, pero denuncia que se trara de un “movimiento orquestado” de falsas denuncias para perjudicar su campaña.

“Los candidatos no pueden ser responsabilizados de todo lo que hacen sus partidarios. Sin embargo, como mínimo, tienen la obligación de garantizar que sus discursos no inciten a la violencia. Y cuando las amenazas y actos de violencia ocurren, deben condenarlos de manera categórica”, defiende Maria Laura Canineu, directora para Brasil de la ONG Human Rights Watch.

Miedos de la comunidad LGBT

No obstante las agresiones físicas, temen a la “violencia institucional” por parte del gobierno ultraconservador, que puede modificar o anular derechos sociales estipulados ley y alcanzados tras luchas sociales. Siendo algunos, el Protocolo Transexualizante, que asegura la atención sanitaria gratuita a los ciudadanos trans, incluyendo el tratamiento hormonal y quirúrgico.

Miedos de la comunidad indígena

Las politicas conservadoras no solo afectarían a la comunidad trans. En las comunidades indígenas, líderes políticos y religiosos, expresan su preocupación ante un posible retroceso en las leyes ambientales, que protegen sus territorios. “Nuestro principal temor es que liberalice la minería en nuestras reservas naturales”, explica la coordinadora de una comunidad guaraní, Cristine Takuá.

La activista indígena, Célia Xakriabá (29 años), uno de los grandes peligros de un Ejecutivo de Bolsonaro sería la liberalización del acceso a las armas de fuego. “Eso promovería el genocidio de los pueblos nativos. Vamos a sufrir uno de los mayores impactos desde 1500, con la colonización».

Xakriabá considera que la propuesta de armamento en el campo «ya es muy problemática». Ejemplariza, que la etnia Guarani-Kaiowá, en Mato Grosso do Sul, «Los terratenientes ya tirotean hasta a los bebés indígenas”, lamentó.

Ella misma, que suele llevar un tocado de plumas y pinturas corporales, ha sido blanco en los últimos días de amenazas: “Dos personas me dijeron a gritos que como siga saliendo vestida de esa manera, mandarán matarme”.

Nota original de El País de España

Foto archivo.


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