Artículo escrito en exclusiva para PuntodeCorte.com

Por: Javier Vivas Santana

@jvivassantana 

Lo que está ocurriendo en Nicaragua, aunque algunos intenten tapar el sol con un dedo es consecuencia de la crisis que vive Venezuela. ¿Y por qué? Cómo puede explicarle Daniel Ortega a los trabajadores y empresarios que deben aumentarle sus cuotas de “seguridad social”, pero a la vez también decirle a los pensionados de ese país que sus ingresos serán disminuidos en un 5%, y con tales medidas “rescatar” el Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS), es decir, un gobierno que se habla de tendencia “socialista” aplica medidas al estilo del más rancio neoliberalismo para aliviar su problema de déficit de caja.

Ahora bien, cuando cifras extraoficiales hablan que la cifra de muertes generadas por las protestas en Nicaragua se acercan a las tres decenas, incluyendo la muerte de un periodista¹, y en donde hubo saqueos y múltiples daños materiales, nos preguntamos: ¿Es posible justificar que se imponga una medida de tal magnitud sobre las cotizaciones de seguridad social y reducciones de pensiones cuando oficialmente en 2013 Nicaragua “invirtió” más de 1,1 millones de dólares en imágenes de Hugo Chávez²? Es obvio, que al ser esto parte de una realidad, no debe sorprendernos que tal estatua haya sido derribada por los propios nicaragüenses en el marco de su inconformidad social³ en la llamada avenida “Simón Bolívar” en donde se había levantado semejante imagen del presidente venezolano fallecido. Verbigracia, más de un millón de dólares fueron simplemente convertidos en escombros por parte de los manifestantes.

Sobre lo anterior no quiero pasar por ingenuo, pero dudo mucho que haya sido con dinero del propio tesoro nacional de Nicaragua, que se construyó una estatua luminosa de unos 10 metros de altura en una de las más importantes arterias viales de Managua, sino que cuando menos habría que investigar, sí también fue Venezuela quien financió una estatua de tal envergadura.

Pero volviendo al caso de las protestas en Nicaragua, el hecho que Daniel Ortega haya revocado, por no decir reculado, su decisión sobre la reforma de cotizaciones que buscaban aumentar los ingresos del seguro social de ese país, también vemos el cómo el presidente de la nación centroamericana no se le ocurre financiar ese déficit presupuestario imprimiendo dinero inorgánico como lo ha hecho el madurismo en Venezuela. O sea, Ortega prefiere ser un neoliberal pragmático que un socialista fracasado en términos de economía, y no ver desatada la inflación en su país que se ha mantenido controlada desde que asumió el poder.

¡Claro! Eso no lo aceptan los maduristas quienes para justificar las muertes que han ocurrido en Venezuela por diversas protestas, sobre todo en los años 2014 y 2017, afirman que los sucesos de Nicaragua son parte de un guion repetido del “imperio”, cuando la realidad es que el levantamiento de un pueblo que también sufre los rigores de la pobreza ha sido por causas estrictamente de tipo social, y por errores de un gobierno, en este caso el nicaragüense, que como es típico de los regímenes neototalitarios, lo menos que hacen es consultarle a la población y la sociedad en general las decisiones que toman en relación con medidas que van a impactar significativamente en sus vidas.

La crisis que comienza a confrontar Nicaragua en su flujo de caja tiene su origen en el déficit que tiene Venezuela sobre sus ingresos en dólares, porque resulta que en la nación controlada por los sandinistas no funcionan los bolívares que ha desbordado Maduro sobre la economía nacional provocando una terrible hiperinflación.

Nicaragua comienza a ver el derrumbe de su modelo político “socialista”, sólo que al parecer en su caso, prefiere girar hacia el neoliberalismo que seguir las recetas del madurismo, aunque en la praxis quien termine perdiendo siga siendo el pueblo, al ver la sangre de inocentes derramada por nefastas políticas públicas, y por supuesto, la restricción de los ingresos que le suministraba Venezuela, razón por la cual,  veremos en los próximos días que la conflictividad social en Nicaragua podría agravarse, independientemente que Daniel Ortega haya suspendido, por ahora, los efectos de la reforma en materia de seguridad social.

Y en todo esto, ¿cuál será el próximo apoyo que brindará Maduro a su par nicaragüense? ¿Será que ante la ausencia de dólares ahora envíe la colaboración de “colectivos” y milicias para que defiendan el sistema “socialista” de la nación centroamericana?

Lo que se avecina es un capítulo en donde la frase “amor con hambre no dura”, lo cual pudiera ser lo que determine la orientación de Nicaragua en el porvenir. En otras palabras, quien genere los 250 millones de dólares que necesita la institución de seguridad social de ese país, puede definir el rumbo económico y político que Daniel Ortega emprenderá desde su presidencia.

¿Prevalecerá en Ortega lo ideológico o pragmático? Si es lo primero, habría que ver si imprimirá dinero inorgánico como lo hace el madurismo y destruir su economía. Si es lo segundo, ¿Habrá infidelidad política con sus socios en Venezuela si consigue el financiamiento externo con entes de posiciones liberales? Al parecer, entre Ortega y Maduro el pueblo de Nicaragua y las propias ansias de poder marcarán las diferencias.

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¹ https://www.aporrea.org/internacionales/n324023.html

²http://www.el-nacional.com/noticias/mundo/nicaragua-gasto-millones-monumento-hugo-chavez_153280

³ http://www.elimpulso.com/featured/manifestantes-tumbaron-monumento-de-hugo-chavez-en-nicaragua

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