Caracas, 17 de julio de 2017

¿Por qué fueron 7.2 millones de participantes en la Consulta Popular?

Nicmer Evans

La convocatoria a una consulta popular, tal como se prevé en el artículo 70 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela desde un inicio fue una idea de alto impacto, por lo democrático y la potencialidad incluyente de dicha acción.

Sin embargo, su génesis contradijo tu potencialidad. Un evento organizado con agenda impuesta, acuerdo elaborado y una atropellada convocatoria disfrazada de “amplia” le proporcionó el primer disparo en el ala a algo destinado a volar alto. Ninguno del chavismo crítico y democrático, y menos de la izquierda democrática asistió al evento por improvisado y aplastante, en el mismo tenor de lo que se critica al gobierno de Maduro.

A pesar de que las preguntas de la consulta ya estaban formuladas, algunos insistimos en la necesidad de que se reformularan, en la mejor intención de no despreciar la convocatoria a una acción que tenía la rica potencialidad de poder ser más incluyente que los intereses de una parte de la MUD.

Personalmente no solo increpé a que cambiaran las preguntas, sino que le hice llegar al vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, la propuesta de pregunta. La primera respuesta fue negadora e irracional, simplemente no, en el segundo intento se vieron obligados a tener que afirmar que tomarían en cuenta nuestra sugerencia, e incluso nos pidieron una segunda pregunta.

A título estrictamente personales formulé una propuesta:

  1. ¿Está usted de acuerdo con la convocatoria hecha por el gobierno del presidente Nicolás Maduro para elegir una Asamblea Nacional Constituyente con el propósito de transformas el Estado y crear un nuevo orden jurídico distinto al que está planteado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela aprobado en proceso constituyente en el año 1999?

Y ante la petición de otra pregunta les propuse una segunda:

  1. ¿Está usted de acuerdo con la restitución del orden constitucional que implica el pleno funcionamiento de la Asamblea Nacional, la revisión del proceso de selección de los magistrados de la sala constitucional del TSJ, la suspensión del pretendido antejuicio de mérito contra la Fiscal y la derogación de la sentencia 155 y 156 de la Sala Constitucional del TSJ?

Ahora, incluso se hubieses podido incluir una tercera:

  1. Está usted de acuerdo con que se desarrolle un plan económico de emergencia, donde confluyan los proponentes más connotados con salidas para la crisis, y que den prioridad a la mejora del ingreso salarial, disminución de la inflación y la devaluación, garantice el abastecimiento de alimentos y medicamentos y frene la corrupción, estimulando el aparato productivos del país?

Sobre las primeras dos, la respuesta fue el silencio. La tercera no la propuse originalmente, pero estaría bien pensar en algo así.

No aspiraba al final que cambiaran algo, aunque hubo tiempo, porque quedaba debelada en las primeras de cambio la falta de voluntad de los actores políticos de efectuar un procedimiento de consulta que no fuese solo para satisfacer sus apetencias de poder.

Al final, la meta de la MUD afirmada por Henrique Capriles era 11 millones de participantes, el resultado fue de 7.2 millones. Felicito la actividad por democrática, pero al no cambiar las preguntas no fue más incluyente, al no tener privacidad del acto se excluyó a quienes hubieses podido participar con algún “no” como respuesta, al terminar convocada la consulta sólo por la MUD, ese 50% del país que rechaza a Maduro pero que no se siente convocado por la MUD no se sintió llamado.

Es una cantidad significativa de participación para no ser una elección formal, pero es poco menos de lo que sacó Capriles en 2013 contra Maduro, y por las causas que hayan sido: temor, angustia, desesperanza, cantidad de mesas (variable que si fue manejada por los organizadores) etc., el hecho concreto es que hay otro país que ni con el simulacro ni con la consulta se sintieron convocados y seguros.

Otro problema es la Imposibilidad de ser auditable los resultados, lo que dificulta poder darle más credibilidad a un proceso donde los ciudadanos fueron el centro fundamental de la acción política.

No hay duda que el simulacro mal habido del gobierno queda muy mal parado ante la evidente superación de movilización de la consulta opositora, pero en conjunto las dos acciones terminan siendo excluyente de un país que desea escuchar propuestas concretas más allá de los intereses de las cúpulas políticas. Al final, a pesar de la indignante muerte de la emboscada en Catia de paramilitares progubernamentales, ganó el pueblo que reclama más democracia a unas direcciones políticas fallidas.

Lección para el gobierno: hay poco más de 7 millones de personas sin miedo a enfrentar su aplastamiento, lección para la MUD: solos no pueden evitar el aplastamiento.