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(Opinión) Niños, enfermedad y muerte o el plácido sueño de Nicolás. Por Enrique Ochoa Antich

(Opinión) Niños, enfermedad y muerte o el plácido sueño de Nicolás. Por Enrique Ochoa Antich

Artículo exclusivo para Puntodecorte.com

@eochoa_antich 

Caracas, 16 de abril de 2018/.-

Si alguno de los muchos agobios y tragedias que padecen los venezolanos día a día prueba la catástrofe que el gobierno de Maduro ha comportado para todos, tal vez el más protuberante es éste del fallecimiento de decenas de miles cada año debido bien a la escasez o carestía de medicamentos esenciales, bien a malos tratamientos médicos. Esta semana, el Voluntariado con Falcón se dirigió al Ministerio Público para solicitar se establezca la responsabilidad del Estado a este respecto.

Numerosas informaciones de organismos especializados dan cuenta de  un déficit de más del 90 % de medicamentos para las condiciones de salud crónica de alto costo, carencia trágica que hace que al no poder tomar sus tratamientos a diario como debe hacerse en estos casos, los pacientes van muriendo poco a poco, no de inmediato, generando mucho dolor no sólo a los pacientes sino a los familiares. Maduro y sus ministros son culpables directos de estas muertes y de sus secuelas y cada una de ellas tiene consecuencias en términos de daños materiales cuantificables, además de morales, a sus familiares: el hijo que queda huérfano, por ejemplo.

Conmueve entre muchos otros el caso de los enfermos renales, a quienes con frecuencia se les suspende el servicio de diálisis, bien por falta de insumos, bien por avería de los equipos, con graves daños a su salud que en muchos casos ha representado la muerte. Compartí por muchos años, en términos de su organización y movilización, las luchas de este sector tan humillado de la población (uno de los cinco calabozos que habité entre 1989 y 1993 fue a causa de una protesta por los enfermos renales hasta la esquina de Bolero). Venezuela recuerda indignada que el cantante venezolano Adrián Guacarán, quien cantó al Papa Juan Pablo II en 1985, falleció en 2017 por la falta de medicinas para tratar la insuficiencia renal que padecía; o que Belkis Solórzano, una ciudadana que vivió sus últimas horas pidiendo ayuda con su tratamiento a través de las redes sociales, muriera tras perder su trasplante de riñón. Pero son miles los casos anónimos, día tras día.

Según la Comisión Interamericana de DDHH el porcentaje de escasez para medicinas básicas para tratar la diabetes, la hipertensión, las infecciones respiratorias y la diarrea (que en niños es una enfermedad propia del hambre) sobrepasa el 80%. Su diagnóstico, publicado recientemente, es negativo: no hay acceso a medicamentos, no hay tratamiento para pacientes crónicos, no hay reactivos para los exámenes de sangre, y enfermedades que fueron erradicadas han avanzado en distintos estados del país.

En 2017 la escasez de insulina para los diabéticos se volvió absoluta. “La escasez de medicamentos para los diabéticos viene desde 2016 y ha sido progresiva; pero desde enero y febrero de 2017 se ha vuelto exagerada”, denunció la Federación Nacional de Asociaciones y Unidades de Diábetes.

El Ministerio de Salud y organizaciones como Codevida han informado que aproximadamente 50.000 niños menores de un año han fallecido durante el gobierno de Maduro, lo que es una cifra vergonzosa y atroz: durante 2016, murieron 11.466 niños menores de un año, un aumento de 30,12% en comparación con lo ocurrido en 2015, cuando esta cifra se ubicó en 8.812. Estas muertes se habrían causado debido a falta de medicamentos y tratamiento médico adecuado y oportuno. La Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría ha denunciado que siete niños mueren diariamente en el país por falta de insumos y alimentos.

Los medios han informado abundantemente acerca de este drama, por ejemplo: “Médicos de la Maternidad Concepción Palacios en Caracas, una de las más importantes del país, revelaron los problemas de infraestructura y servicios que han desencadenado un incremento en el número de bebés muertos antes de cumplir sus primeros días de vida. La cifra de muertes fue de al menos 28 bebés por mes, en la primera mitad de 2016. Un total de 166 neonatos fallecidos por sepsis o infecciones contraídas dentro del hospital, que prácticamente duplicó la cifra del mismo período de 2015, cuando se produjeron 94 decesos. En todo el país se han reportado muertes neonatales y las causas parecen repetirse. Hasta el 8 de mayo de ese año la web de noticias Crónica Uno, llevaba cuenta de 222 neonatos muertos solo en 3 centros de salud del país: el Hospital Central de San Cristóbal, Táchira, el Hospital Universitario de Caracas y la Maternidad Concepción Palacios, también en la capital. En la maternidad, hasta marzo de 2016 ya contaban a 100 bebés muertos de los 2.813 que habían nacido hasta ese mes”.

¿No sentirá algo de vergüenza Nicolás Maduro? ¿Cuánto cinismo, cuánta apetencia por el poder se requiere para poder dormir en las noches siendo culpable directo de todas estas muertes?

El Voluntariado con Falcón propuso al candidato y a su Comisión de Programa la siguiente idea y así ha sido integrada a su propuesta de gobierno:

Que con los dineros que se logre repatriar de cuentas en el exterior muchas de las cuales se encuentran hoy congeladas cuyos capitales son el producto de evidentes acto de corrupción cometidos en y contra el país, se constituya un Fondo Social para indemnizar a los familiares de estas víctimas.

Nadie compensa el dolor sufrido por una pérdida familiar pero se trata de un principio admitido universalmente en resguardo de la gente frente a los gobiernos que abusan de su poder: todo Estado que cometa daños directos a sus ciudadanos en términos de sus derechos humanos elementales, debe indemnizarlos. El 20M habrá de iniciarse una nueva época de nuestra historia, si y sólo si los oposicionistas extremistas abandonan la infecunda necedad de no votar. Que esta propuesta que hacemos sea signo de esa Venezuela que viene.

Vea otros artículos sobre el autor aquí en punto de corte.

 

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