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Sebastiana Barráez

@SebastianaSin

Como un falso positivo o en el menor de los casos como un error grave, podría considerarse la acción de Migración de Colombia en el caso de los cinco venezolanos expulsados de territorio colombiano porque los habrían considerado, sin prueba alguna, como sospechosos de ser funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia. “Sijin no encontró ni una prueba de alguna relación con el SEBIN”, dicen los afectados. 

Todo el problema para Luis Enrique Duarte Moreno, Oberto Junior Bohórquez, Erwin Javier Flórez, Jesús María Bohórquez y Laura Elena Carroz, empezó cuando unos diputados venezolanos, hospedados en un hotel de Cúcuta para los preparativos del concierto y el ingreso de la Ayuda Humanitaria, consideraron sospechosa la actitud de este grupo de cinco venezolanos que habrían viajado a la ciudad fronteriza a asuntos de negocios. “Todo fue por la mala presunción de los diputados opositores, a quienes miramos con gran emoción”.

Los diputados notificaron a las autoridades colombianas “la sospechosa” actitud de los venezolanos, que narraron que ellos solo estaban emocionados por ver la actividad que en ese momento había con diputados, militares, artistas, periodistas, etc. “Nunca los grabamos ni siquiera les tomamos fotos”,

“Nosotros –dicen los agraviados- no tenemos ningún vínculo con el Gobierno de Venezuela y nunca nos declaramos partícipes de la misión Hogares de la Patria”.

Ante el hecho de que la Migración colombiana dijera que los expulsaba por “estar adelantando actividades que atentarían contra la seguridad ciudadana y el orden social”, ellos aseguran que “el SIJIN no encontró ningún tipo de nexo entre nosotros y el Gobierno venezolano, porque no existe”.

“La única infracción que nosotros tuvimos es no haber sellado el pasaporte, porque entramos por Puerto Santander con la cédula como hacen miles de venezolanos que diariamente transitan de Venezuela hacia Colombia y viceversa”

Laura Elena Carroz es enfática al decir que “mi esposo y yo somos empresarios y no tenemos vínculo alguno con el Gobierno. Nunca lo hemos tenido. Nos acompañaban dos trabajadores nuestros y una persona colombo venezolana que nos acompañó a hacer nuestras compras. Porque ese fue el único y real motivo de nuestra estancia en Cúcuta”.

Como prueba de su inocencia dice que “nosotros pagamos el hotel solo por dos noches, lunes 18 y martes 19, que era el tiempo que necesitábamos para hacer las diligencias personales a las que fuimos. El día miércoles 20 nosotros regresaríamos al país. Yo tengo las facturas que demuestran que fuimos a hacer compras de comida y medicinas”.

Asegura que “nunca hemos tenido nada que ver con política ni con el Gobierno, mucho menos con los cuerpos de Inteligencia. Somos jóvenes que trabajan y siguen apostando por este país”.

“Lo que tenemos –agrega- no es producto de ningún Gobierno, es producto de nuestros padres y del esfuerzo que hemos hecho para crecer”.

Migración colombiana los tuvo 30 horas en custodia, sin que los cinco venezolanos supieran la razón. Lo lamentable es que los expulsaron del país con una imputación dudosa, sin prueba alguna. Y posteriormente, cuando se comunicaron con los diputados que los denunciaron, quedó perfectamente claro que todo fue un error, pero aún así Migración Colombia nunca aclaró los hechos ante la opinión pública.

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